Análisis
Kingdom Come Deliverance PS4

¡Dios salve al Rey!

Kingdom Come Deliverance

Tras una semana en el mercado y más de semana y media jugándolo en profundidad de cara a este análisis, hay algo que no puede negarse: Kingdom Come Deliverance no ha dejado a nadie indiferente. La arriesgada apuesta de Warhorse Studios por el RPG histórico en un realista mundo abierto ha desatado amores y desamores. ¿Las causas? Motivos tan dispares como el uso de la primera persona, el realismo del día a día, su rendimiento según la plataforma y un enfoque que a muchos nos ha enamorado por su profundo mundo y su cautivadora sociedad, pero que deja fuera del público a los amantes de los juegos de acción con un espíritu más arcade. 

 

Vaya por delante que la versión analizada es la de Xbox One corriendo en una Xbox One X y con una pantalla FullHD bastante buena. O lo que es lo mismo, analizo el juego en Xbox One X, la que se considera a día de hoy la mejor forma de jugar a Kingdom Come Deliverance. Avisado esto, sentaos, lugareños, tomad un pichel de cerveza o una jarra de buen vino. ¡Mozo, traed pan, queso y estofado! Prestad oido a esta trova, si os place a vuesas mercedes, y orad por que el aturdimiento del alcohol no nuble vueso entendimiento ni trabe aquesta lengua la mía en lor de narrar los sucesos que de aquesta forma acontecieran.

 

 

¡Dios Salve al Rey!

Kingdom Come Deliverance tiene lugar en el Reino Checo, la antigua Corona de Bohemia, en el año de nuestro Señor de 1403. Fallecido años antes el buen emperador Carlos IV, el Sacro Imperio Romano Germánico se encuentra en una situación comprometida por la ausencia de uno de los gopbernantes más queridos de su historia. Entra aquí en juego Wenceslao IV, hijo de Carlos IV y actual monarca de bohemia. Su forma de dilapidar su riqueza y la escasez de atención a los asuntos de estado le ha llevado a ausentarse incluso de su propia coronación como emperador. Esto le ha valido el odio de la nobleza, manipulada por la Casa Rochester, lo que termina por animar a su hermanastro, el temible Wenceslao de Hungría, monarca de Brandenburgo, a secuestrar al rey.

 

Desaparecido Wenceslao IV de la faz de Bohemia, Segismundo suelta sus ejércitos de tártaros y mecenarios cumanos contra el norte de Bohemia, más concretamente Skalize, donde la población es arrasada y gran parte de sus soldados y campesinos mueren en el ataque. En la piel de Henry, el hijo del herrero, conseguimos huir de la masacre y llevar un importante mensaje al señor de tierras vecinas en Talmberg. Una vez allí, heridos en el cuerpo y el alma, somos acogidos por la nobleza del castillo y encerrados por orden de nuestro señor, Sir Radzig, quien ha pedido que seamos atendidos hasta que sanen nuestras heridas.

 

 

Bienvenidos al auténtico medievo

Pronto queda claro que Henry tiene otras ideas y, enfrentándose a la nobleza de Talmberg, escapa para dar santa sepultura a sus padres asesinados en la masacre de Skalize. Desde el momento en que tenemos que interactuar con la sociedad hasta la huída a Skalize y sus oscuras consecuencias, queda claro que el juego pone el acento en la importancia de la fidelidad histórica y el realismo en todos los elementos que imbuyen la narración y jugabilidad de Kingdom Come Deliverance. 

 

Lejos de lo aprendido en títulos como The Elder Scrolls V: Skyrim, Witcher III o Risen, Kingdom Come Deliverance ofrece un mundo real en el que las pociones y demás formas de curación son tan importantes como la alimentación, el sueño, el aseo y los buenos hábitos. Como Henry deberemos comer, dormir y tener cuidado con los alimentos que consumimos si no queremos sufrir de empacho o gastroenterits. También deberemos asearnos para potenciar nuestras habilidades de diálogo, afilar nuestros aceros, cuidar nuestras prendas y armaduras y tener en cuenta los usos y costumbres de una sociedad medieval que vamos conociendo paso a paso gracias a un potente códice en el que se nos advierte de las reglas y normas que rigen en la zona y la época que habitamos. 

 

 

La servidumbre y el vasallaje cobran especial importancia en Kingdom Come Deliverance, dando lustre a todo un reino en el que debemos movernos según sus reglas o bien apartarnos y convertirnos en un paria a ojos de la nobleza y sus siervos. Actividades simples como la caza, la pesca, tomar elementos del suelo o pasarnos con el alcohol pueden justificar el ataque de los guardias, la repulsa del pueblo y que terminemos con nuestra cabeza en el cepo o nuestros huesos en prisión.

 

Pronto aprenderemos que si queremos pasear por el pueblo de noche debemos llevar una antorcha y estar dispuestos a ser registrados por la guardia, que las posadas tienen toque de queda y que, si queremos cazar furtivamente o dedicarnos a actividades más deshonestas, debemos hacerlo usando el sigilo y el disfraz para evitar el justo castigo. 

 

 

Usad vuestros dones

Afortunadamente, las dosis de realismo que incluye el juego nos permiten hablar y salir de situaciones comprometidas aprovechando nuestros dones, ropajes y habilidades. Abrir una cerradura en una choza puede alertar a los campesinos, pero una buena puntuación en diálogo puede ayudarnos a salir de los apuros si explicamos que estamos en una misión encubierta del señor de las tierras, argumento que apoyarán nuestros ropajes si vestimos para la ocasión. También podemos amenazar a los campesinos e incluso los guardias, algo que mejora si llevamos el acero pintado por la sangre de nuestros enemigos, o vestir caros ropajes y hacernos pasar por nobles a los que no les gusta el tono de las palabras que oye. Si todo esto falla, el dinero siempre es una buena forma de acallar quejas. 

 

Obviamente el diálogo no es la única habilidad que tendremos en Kingdom Come Deliverance. Junto a él están la fuerza, la agilidad y la resistencia. Cuatro grandes atributos que vamos mejorando según practicamos y que influyen en las habilidades que vamos aprendiendo por el camino, bien por practicarlas, bien por recibir lecciones en su desarrollo. Elementos tan variados como la caza, el aguante a la bebida, la herboristería, la lectura, forzar cerraduras, equitación, vaciar bolsillos, arte de la guerra, espada, arquería, hacha, uso de escudo, defensa, aprender nuevas lenguas y un larguísimo etcétera que se divide a su vez en varias ventajas que podemos aprender o no según subimos de nivel tanto las habilidades como los atributos. 

 

 

Tened cabeza, mi buen señor

Los atributos y habilidades son, tan solo, una pequeña parte de lo que influye en el éxito de Henry y que se puede ver potenciado o mermado por varios estados alterados. Por poner un ejemplo, un correcto aseo y buenas ropas nos ayudarán a potenciar nuestras habilidades de diálogo, llevar flores cuando nuestro nivel de herborístería supera 5 mejora en dos puntos nuestro carisma, y el alcoholismo puede ayudarnos a dialogar con mujeres o condenar nuestras habilidades según el estado. 

 

Pero esto sólo es el principio: comer demasiado hará que nos sintamos pesados y seamos más lentos en la batalla, la sobrecarga impide viajar rápido, saltar o correr, el hambre afecta a nuestra estamina y nuestra salud, y la falta de sueño a nuestro equilibrio y pulso. Por muchas puntuaciones en sigilo que tengamos, debemos acompañar nuestras acciones con ropa silenciosa, a ser posible que se camufle en el entorno, sea de día o de noche, y sin grandes armas que llamen la atención. Y precisamente la atención es otro punto a tener en cuenta, la notoriedad, que afecta positiva o negativamente según estemos actuando bien o mal. 

 

Para terminar, debemos tener en cuenta que el mal olor puede hacer que nos detecten cuando nos ocultamos, por lo que es buena idea lavarnos de vez en cuando antes de realizar incusiones, los disfraces funcionan bien siempre y cuando no hagamos nada raro, y si vamos a infiltrarnmos disfrazados en un campamento enemigo, es interesante antes conocer su lengua si no queremos ser descubiertos. Y podría seguir hablando de esto y no me acercaría al conjunto real, pues las posibilidades de influir en nuestras habilidades mediante elementos externos son realmente impresionantes.  

 

 

La humildad es el camino

Kingdom Come Deliverance no es un RPG típico. Su obsesión con la realidad en todas sus dimensiones hace que no existan la magia, los poderes especiales ni los monstruos, pero se basta y se sobra con la propia naturaleza humana para ponernos los pelos de punta. Más allá de eso, el realismo influye en su jugabilidad más allá de las necesidades fisiológicas o la forma de afectar a nuestras habilidades, e incluye el uso de los elementos curativos, el combate, el robo, forzar cerraduras, guardar partida y un largo etcétera. 

 

Así, forzar cerraduras en Kingdom Come Deliverance nos costará la misma vida hasta que por fin aprendamos, tanto Henry como nosotros, a usar la ganzúa. Crear pociones nos obligará a usar una compleja mesa de alquimia en la que tendremos que estar atento al líquido base, el tiempo de cocción, el orden de ingredientes y el calor del fuelle. Combatir nos costará hasta que le pillemos el truco y el ritmo a los enfrentamientos, y tirar con arco nos obligará a conocer la longitud de cada flecha, su parábola y donde debemos imaginar el punto de mira. Y esto sólo es el principio. 

 

Respecto al tema de guardar partida, el juego guardará automáticamente en determinados puntos de las misiones, siendo bastante rácano en este sentido. Para guardar manualmente tendremos dos opciones: usar nuestro lecho -debe ser NUESTRO, ya sea otorgado por algún señor, la casa del molinero de Uzice o una cama alquilada en una posada- o beber un schnapps redentor, un fuerte licor que achispará a nuestro personaje y que pronto aprenderemos a destilar en la cabaña de la bruja de Uzice si estamos atentos. Su precio no es barato: 100 monedas, pero para su elaboración sólo necesita una pizca de ortigas y dos de belladona. También podéis encontrarlo en los ríos, en cestas enfriándose en el agua cerca de los campamentos. 

 

 

Conoced Bohemia

Según vayamos viviendo aventuras con Henty, el reino de Bohemia se irá despelgando maravilloso, realista y potentísimo ante nuestros -al menos en mi caso- atónitos ojos. Junto al escenario, la sociedad medieval del reino checo del siglo XV despliega sus bondades y sus miserias en una serie de misiones y gestas que recuerdan en su desarrollo el realismo de otro juego tan aparentemente diferente como el Shenmue de Yu Suzuki. 

 

Kingdom Come Deliverance no huye del recadeo cuando la misión lo requiere, pero profundiza mucho más allá con una serie de misiones increiblemente bien trazadas que sin duda son de lo mejor que he visto en la historia del videojuego. Sin querer hacer spoilers, os invito a visitar Uzice durante la investigación de la matanza de caballos y salir de fiesta con el padre Godwin. Si os ofrece otra copa aceptadla, porque estáis ante la misión más gloriosa que jugaréis nunca en un videojuego. Brillante también la misión en el monasterio, un clásico de la beta, así como la boda de la prima de la señora de Talmberg, canción al caballo incluída, o la casa de los baños con Sir Hans Capón. 

 

Sí, habrá caza de bandidos y mercadeo de un pueblo a otro, pero incluso estas misiones están empapadas por el espíritu del juego con diálogos brillantes, situaciones que rozan el absurdo de lo cotidiano y lo real y personajes que cantan, por sí solo, toda una trova sobre el medievo, su sociedad y su día a día. Ayudar a encontrar trabajo a los refugiados, encontrar tres cucos de alas cortadas, investigar un akelarre con eróticas y animalistas consecuencias o encontrar un caballo perdido al que todos quieren dar caza son un mínimo ejemplo de todo lo que hay por vivir en Bohemia. 

 

 

El veredicto

Podría escribir y escribir sobre Kingdom Come Deliverance y no alcanzaría ni un ápice siquiera de la genialidad de este juego y lo que consigue en el catálogo actual, por lo que os animo a leer los artículos que escribí la semana pasada sobre el mismo y paso directamente al veredicto, a lo que me ha parecido el juego y lo que creo que es dentro de nuestra afición.

 

Toca pasar por ese complicado momento en el que, en un platillo de la balanza colocas tu credibilidad como redactor y tu profesionalidad, y en otro la naturaleza del juego y lo que crees que merece. Una situación complicada cuando pasa como ha pasado con este Kingdom Come Deliverance, que funciona de lujo en la versión que he jugado en Xbox One X, pero que en otras plataformas no lo hace tan bien. Me toca al final poner el fiel en la experiencia propia y no en lo que he podido leer o escuchar, fiarme de la sensación que me ha dejado el juego, y por tanto, inclinarme ante Warhorse por un trabajo que nunca pensé que me sería tan grato. 

 

 

Como veterano videojugador, a menos de un mes de cumplir los cuarenta y tras más de 35 años jugando videojuegos, me parece increíble que todavía haya estudios como Warhorse, que logren sacarme de mi zona de comfort, de todo lo que creo saber de un videojuego, y me arrojen a la cara algo que ni espero ni podía llegar a soñar. Kingdom Come Deliverance consigue que me crea estar en Bohemia en 1403, logra que medite mis pasos, actúe en consonancia a lo que deseo y me preocupe por cosas que, en ocasiones, ni siquiera están ahí pero deseo que estén.  

 

Kingdom Come Deliverance ha logrado convencerme para que deje carne en un venado cazado para una furtiva cuyo marido ha muerto. Ha conseguido que me pase las noches leyendo en una mesa para mejorar las habilidades de Henry, y que pasee de noche por un bosque remontando un arroyo con la única luz de mi antorcha sólo porque es maravilloso hacerlo. Kingdom Come Deliverance ha logrado que esté doce días jugando interrumpidamente al mismo título y sintiéndome cada vez más maravillado por él. Ha logrado que no me moleste perder dos horas de juego por morir antes de haber podido guardar. Ha logrado que vuelva a sentir que el mundo del videojuego tiene aún mucho por demostrar. 

 

 

Sí, Kingdom Come Deliverance tiene bugs y fallos, más o menos según su plataforma, pero no son errores causados por la displacencia o la pereza, sino por una ambición impresionante de un título que empezó a desarrollarse a manos de un estudio pequeño hace siete años y que, desde el principio, no ha hecho si no crecer. No me gustan los bugs, a nadie le gustan, pero a veces son el precio del progreso y del querer hacer las cosas más grandes, más profundas y mejor. Esto lo sabe Rockstar, los sabe CD Project RED, lo sabe Behesda, y ahora, albricias, también lo sabe Warhorse Studios. 

 

Así que, aunque haya quien no lo contemple, le pongo un 9,5 a Kingdom Come Deliverance porque ha sido valiente, arriesgado y se ha atrevido con un juego que sin duda marca un antes y un después en el género. A los que os queráis quejar de los bugs, me parece bien, pero os recuerdo que la cantidad de partidas perdidas en Red Dead Redemption por la ausencia de NPJs clave o carromatos que salían volando no ha afectado ni un ápice el hype por su segunda parte. A los que no os guste la primera persona, ahí seguís teniendo Witcher III.

 

Yo, por mi parte, no podría dormir con la conciencia tranquila sin darle a Kingdom Come Deliverance el aplauso que merece, un aplauso que premia el querer ir más allá y el confiar en el jugador. Un aplauso que premia el creer en un sueño durante siete años y el permitirme a mí, como jugador, vivir ahora ese sueño de su mano. Sin más, paisanos, parroquianos, amigos... Me vuelvo a Bohemia. 

 

¡Nos leemos!

 

Análisis de la versión Xbox One en Xbox One X

9.5

/ 10

Análisis de los usuarios

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Comentarios
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    • Por cierto, muy de acuerdo contigo en la analogía con Shenmue. Ningún otro juego hasta este Kindgom Come me había trasladado lo cotidiano como rutina dentro de la historia sin desentonar ni hacerse monótono. Además, la humanización de los habitantes de Bohemia también me recuerda a los de Yokosuka, Hong Kong o Kowloon, te "crees" que son mas humanos que el resto de juegos de mundo abierto.
En respuesta al comentario anterior:
    • Muchísimas gracias, quillo, y sí, es que justo ese es el point: la humanización de los NPCs. Incluso los que están etiquetados como 'lugareños' pueden tener su momento de gloria en alguna historia secundaria -como Archi-'balls'- o incluso la principal. Y verlos vivir con sus propios ritmos, rincones, rutinas... Es una gozada
    • Has dado en la clave con lo de la zona de confort, Rafa. A muchos les ha sacado de ella y no han podido aceptarlo, o asumirlo, de ahí las notas de mierda que esta teniendo el juego (en Metacritic no llega ni al 70) conforme a la calidad que atesora. En PS4 Pro no he sufrido ningún bug ni nada parecido en unas doce horas de partida, y va como la seda.

      Estoy fascinado con él, la inmersión en su mundo, sus entornos, su calidad artística, lo bien escrito que está, el realismo de su propuesta y todas las cosas distintas que aporta al videojuego actual.

      En fin, no leáis más, el análisis válido de este juego está aquí, en Mundogamers.
En respuesta al comentario anterior:
    • Veeeendido! Iba a esperarme a ver q pasa con los parches y tal, alguien q lo esté jugando en PC para no llevarme sorpresas?
En respuesta al comentario anterior:
    • Patxy comentaba que daba tirones y problemas, pero por ahí hay gente en twitter comentando que en PC ya les va tirando mucho mejor. Está el buenismo de Julián investigando para traernos la mejor optimización para jugarlo en cuanto pueda
    • Pero el juego, al margen de la historia que te sitúa, tiene más historia? Tiene fin o es abierto hasta el infinito de los tiempos?
En respuesta al comentario anterior:
    • Tiene muchísimas historias, y según vas volviendo a sitios anteriores van surgiendo nuevas misiones que son historias secundarias con las que vas conociendo más sobre la época, la sociedad y los personajes.
      Al final puedes darle mil vueltas al escenario, dedicarte a potenciar todas las habilidades sin límite, buscar nuevos eventos, cumplir actividades y misiones secundarias... Vamos, que tienes juego para rato
    • Pero para hacer actividades, eventos y secundarias puedes crearte un personaje a tu medida. ¿Por qué ser Henry precisamente?
    • Te iba a soltar el rollo de 'de la historia surge la libertad de avanzar por otros derroteros según avanzamos' pero vamos a ser sinceros al 100%: Henry es el protagonista porque así lo han querido en warhorse, y porque un motor de creación de personajes habría obligado a meter también personajes de género femenino.
      Pensar con la mentalidad de 2018 que un personaje femenino en 1403 habría tenido las mismas posibilidades que uno masculino sería estúpido, se cargaría todo el rigor histórico y mandaría a la mierda todo aquello por lo que ha estado luchando el feminismo durante siglos y que hace que ahora podamos pensar en términos de iguldad.
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Caratula
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Género: Rol/Acción

Distribuidor: Warhorse Studios

Pegi: +18