Análisis
King Lucas PC

Combate, encuentra, explora, repite

King Lucas

King Lucas es un título pequeño, honesto pero muy bien escalado para lo que ofrece y lo que pide del jugador. Por menos de cinco euros, Devilish Games nos pone en la piel de un caballero que tiene que internarse una y otra vez en un castillo de salas cambiantes en busca de princesas, perros y lo que el rey le pida que encuentre.

 

La jugabilidad de King Lucas es absolutamente retro. El protagonista tiene pocas animaciones para ilustrar sus acciones, apenas un par de movimientos para sus ataques, un salto, un movimiento en carrera... El alcance de sus golpes y la caja de impactos de los enemigos es muy puñetera, primando aprender a calcular con precisión ese salto y espadazo individual en lugar de intentar hacer combos o movimientos acrobáticos.

 

King Lucas es retro, pequeñito y adorable

 

Este planteamiento de las peleas nos hará recibir muchos golpes si no vamos con cuidado, y aunque al principio pueda tomarse como una decisión engorrosa o limitada y cueste entender por qué no tenemos más alcance o movilidad, lo cierto es que el resto de los elementos del juego te hacen entender que es gracias a ello que la propuesta de King Lucas tiene sentido.

 

Porque lo cierto es que King Lucas tiene un puntito muy agradable de juego de supervivencia; no es survival horror, claro, pero sí survival: somos débiles, algo torpes y necesitamos recursos. Tenemos que encontrar a los mercaderes ocultos, comprarles llaves y pociones o estaremos perdidos. Las primeras son cruciales porque hay muchas que abrir y atravesar, y tras ellas hay tanto tesoros como otros comerciantes, pociones, al tipo o tipa a rescatar y también los valiosos checkpoints. Sin estos ítems, tendríamos que volver a empezar con lo que tenemos hecho a modo de ‘permadeath light’. 

 

King Lucas te obliga a controlar la durabilida de tu escudo, espada, las llaves que tienes y tus pociones, o lo pasarás mal

 

Aunque el combate deje pocas posibilidades para llevarlo a cabo con soltura, si llevamos buenos ítems y hemos comprado la equipación adecuada podremos resistir. Cuando llevas ya unas horas te das cuenta de que de lo que va King Lucas es de ver cuántas internadas soportas sin morir en su misterioso castillo. Por ello, sus limitaciones jugables son parte de su gracia.

 

Puede parecer que la fortaleza que recorremos una y otra vez tiene un diseño a lo metroidvania, pero en realida dno. El escenario principal de King Lucas es idéntico al de las salas de la película Cube. Cada estancia es cuadrada y tiene dos salidas en su vertical y otras dos en su horizontal. A su vez, estas conectan con otras y estas con otras. En cada una hay retos distintos: plataformeo, combates, algo de exploración y submarinismo. Cuando volvemos a meternos en el castillo, la posición de las habitaciones cambian, de nuevo, como en Cube.

 

Para no perdernos contamos con un mapa y la posibilidad de comprar brújulas que apuntan a nuestro destino. Al principio no las necesitaremos, pero el problema es que cada vez que iniciamos una nueva misión el castillo se hace más y más grande, por lo que sí que nos hará falta. Tendremos que acumular más dinero, explorar más, arriesgar más y aguantar más.

 

Hay que usar mapas, brújula y controlar el dinero que llevamos encima. También decidir si buscamos más o vamos directamente a por nuestro objetivo

 

Para redondear el proyecto, tanto el rey como los mercaderes como los personajes que nos encontramos nos insinúan que unos y otros no son quiénes creemos, que el rey nos está liando, que una de las princesas es malvada, que… Todos estos textos están escritos en español, y aunque King Lucas no tenga una historia que te vaya a cambiar la vida, se agradece que se añadan estas conversaciones como un premio más por explorar a fondo cada una de las habitaciones del castillo.

 

Pero King Lucas no es un proyecto perfecto. Pese a que las habitaciones cambien, es cierto que muchas de las configuraciones espaciales se repiten así como las situaciones a las que nos llevan. Es fácil encontrar un arma más óptima que otras y me saca de mis casillas que el personaje pueda saltar pulsando en la cruceta hacia arriba además de con otro botón.

 

El diseño gráfico del juego es demasiado austero. Entiendo la inspiración retro, pero le falta tener una vuelta de tuerca más original para tener personalidad propia. Morir significa volver al punto en el que hemos perecido, recorriendo de nuevo todas las salas pero con el trabajo ya hecho, lo que acentúa esa sensación de repetición a la que nos suele llevar el juego demasiado rápido.

 

Pero la verdad es que todas estas cuestiones se te pasan cuando entiendes que estás hablando de un juego que se ha puesto un precio honesto con su planteamiento, y que resulta un complemento agradable para llevar en Switch. Te haces unas mazmorras, rescatas a un par de princesas, le das caña a tu inventario y hasta otro día. Divertido, bien dimensionado, de jugabilidad retro y con un concepto de escenario interesante. Eso es King Lucas.

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Caratula
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Género: Plataformas/Acción

Distribuidor: Devilish Games

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