Análisis
Jurassic World Evolution PC

La vida se abre camino

Jurassic World Evolution

Hace unos días os comentaba que había empezado a jugar a Jurassic World Evolution. Los meses previos a su lanzamiento, el juego ha dado mucho que hablar. No es para menos. Nos ha llegado en el mes de los dinosaurios, cuando también se ha estrenado la segunda entrega de Jurassic World, The Fallen Kingdom, y la nostalgia jurásica vuelve a estar a flor de piel. Eso supone la gran ventaja de este juego, porque, como os decía, me gusta por los dinosaurios y por lo que me hace sentir, no por cómo es el juego en sí. Pero precisamente de cómo es y qué nos trae os vengo a hablar ahora, en este análisis de Jurassic World Evolution.

 

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El parque abre sus puertas una vez más

La introducción del juego es sencilla y perfecta al mismo tiempo. Jurassic Park abre sus puertas una vez más, llevándonos a Las cinco muertes, un archipiélago que muchos de nosotros conocemos de sobra. Para respetar el canon de las nuevas películas, estamos en Jurassic World, no Jurassic Park, y no parece que haya acabado en desastre como en la primera entrega de esta nueva saga. Esto es así porque podemos ver a los personajes de Claire y Owen, que de vez en cuando nos hablan. Pero, para su desgracia, ellos no se llevan todo el mérito. Eso es cosa de Jeff Goldblum como Ian Malcolm.

 

Él mismo se encargó de anunciar el juego en su tráiler, y él mismo nos introduce en el mundo de Jurassic World Evolution. Así, nuestra partida empezará con el helicóptero llegando a la primera isla y Malcolm hablándonos de la locura que supone traer a la vida a los dinosaurios. Siempre desde el toque sarcástico que lo caracteriza, por supuesto. En ese primer minuto, el juego nos gana por completo. Al menos a los fans de la franquicia (y esto también incluye los libros), que nos da por recordarla con cariño, más allá de las nuevas cintas. Ese gran elemento nostálgico es la clave para que el juego guste. Pero si sabemos ir más allá, nos damos cuenta de que es lo único que nos hace jugarlo.

 

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Un simulador más

Frontier Developments ha demostrado que tiene experiencia de sobra con este tipo de simuladores. No obstante, lo ha demostrado haciendo precisamente lo que sabe hacer. El estudio no se ha arriesgado en ningún momento a buscar una fórmula distinta dentro del género, sino que ha adaptado lo que ya sabe, lo que ya conoce, al mundo de los parques temáticos de dinosaurios. No es que esto no encaje o quede feo, es solo que ya lo conocemos. Es como comprar una skin barata en un juego como League of Legends: te cambia el aspecto del personaje, pero las habilidades siguen siendo las mismas. Aquí nos hemos rodeado de dinosaurios, pero el mismo juego nos habría valido para cualquier otra cosa.

 

En lugar de construir las típicas atracciones, como las montañas rusas, nos tendremos que ocupar de una tarea más sencilla de lo que aparenta: la crianza y el cuidado de los dinosaurios creados genéticamente (también pueden ser modificados, pero eso os lo cuento luego). Lo suyo es adaptar los espacios al dinosaurio en cuestión, creando hábitats distintos para cada uno de ellos. Sí, algunos pueden ir juntos, especialmente los herbívoros, pero hay que estar vigilando sus movimientos y su comportamiento, porque nos la pueden liar, pero bien.

 

Tampoco están solos. Este parque debe mantenerse de alguna forma, y no sería un parque temático si no tuviera clientes. Por eso, además de las necesidades básicas de los dinosaurios, también nos tocará cubrir la de los humanos. Malditos humanos. Tendremos que poner en el parque puestos de comida rápida, tiendas regalos y camisetas y hasta un puesto de seguridad para cuando ocurren las catástrofes. El problema es que la mayoría de las catástrofes las causaremos nosotros. Incluso por razones que se nos escapan. Eso os lo explico ahora, no os preocupéis.

 

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El hombre crea a los dinosaurios

Para que nuestra gestión avance en Jurassic World Evolution haremos uso de los contratos. Según los mismos personajes que nos van dando consejos, los contratos son la clave para que el parque funcione. Con ellos, al cumplirlos, conseguiremos pasta gansa y hasta desbloquearemos distintos elementos. Hay tres ramas: la de la ciencia (o cencia), la de la seguridad y la del entretenimiento. Cada encargado de cada sección concreta nos propondrá una misión distinta, aunque al principio del juego podemos elegir en qué centrarnos de forma habitual. Aceptar un contrato y cumplirlo sumará puntos con una rama en concreto, pero también nos llevará a perder más popularidad con las otras dos.

 

Es por culpa o gracias a los contratos que pasa una cosa muy absurda en el juego. Demasiado absurda. Y el culpable principal hace que sea todavía más ridícula. De vez en cuando, el encargado de Seguridad nos propondrá una misión que debería estar más asignada a un encargado de inseguridad. Este señor nos dirá que para comprobar que el parque y la seguridad de este funcionan a la perfección deberíamos soltar a un dinosaurio. Al principio, tras la cara de espanto inicial, dices “ah, bueno, que es solo soltar a un herbívoro”. Eso acaba cambiando y te ves teniendo que soltar a dinosaurios carnívoros con instintos asesinos por el parque. Spoiler: no acaba bien.

 

No todos los contratos son así. Muchos de ellos serán algo más lógicos. Tendremos que incubar cierto tipo de huevos, descubrir el fósil de no sé qué dinosaurio o hacerle una foto a un Triceratops mientras bebe. Cositas sencillas que conseguirán que no caigamos en la rutina y que entendamos cómo funciona cada parte del parque.

 

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Las infraestructuras: una para cada labor

Lo esencial en nuestro parque será construir un centro de incubación (que además recibe el nombre de Dr. Hammond, para más nostalgia), o eso es lo que nos pensaremos al principio. Más que nada, porque las otras infraestructuras esenciales ya están creadas. Luego ya nos fijaremos en la importancia de cada una. Tendremos un centro de excavación, para enviar a los equipos a por fósiles. Otro sitio donde se analizan los fósiles y de ahí, una vez extraído el ADN, pasamos al centro de incubación. Luego hay otro sitio para los Rangers del parque. Y otro para los que se tienen que encargar de la seguridad, de retirar dinosaurios muertos o tranquilizar a otros. Al final te encontrarás con una cantidad insana de edificios absurdos que podrían haberse agrupado sin problema. Ah, y el de investigación, claro, que también va aparte. Basta ya. Con esta separación del trabajo, es normal que se te olvide a dónde tienes que ir para hacer qué tarea.

 

Como en otros juegos de simulación, podemos ordenar a nuestros “esbirros” que vayan a hacer las tareas automáticamente. O podemos subirnos nosotros al coche, conducir, atropellar a algún transeúnte (tranquilos, los visitantes del parque se apartan elegantemente sin ningún tipo de problema) y hacer las cosas bien. De hecho, para cumplir con las misiones de fotos tendremos que subirnos sí o sí, cosa que por otro lado resulta bastante lógica.

 

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Un parque sin mucha emoción

A la hora de la verdad, los dinosaurios nunca suponen un peligro real. Si se escapa alguno, que lo hará, será por desgaste de una infraestructura mal cuidada, porque nosotros queramos o porque el tonto de seguridad nos diga de hacer un contrato en el que tenemos que liberar al bicho más agresivo con los mejores instintos asesinos. Cuando esto ocurra, solo tendremos que acercarnos, dispararle un dardo tranquilizante y volverlo a meter en su “jaula”. Si somos demasiado lentos (o inútiles), es posible que el dinosaurio se coma a más de un visitante en su excursión. Si no, pasaremos la crisis sin ningún tipo de peligro.

 

Este aspecto concreto describe a la perfección el juego: la ausencia de todo tipo de presión o tensión si sabes gestionar bien las cosas convierte a Jurassic World Evolution en un juego aburrido, monótono, sin todas las opciones que podría llegar a tener. Sí es cierto que a veces puedes estar al borde del colapso, pero en ningún momento parece que todo vaya a irse a tomar vientos. Ningún volcán va a entrar en erupción ni va a haber un cortocircuito que nos va a dejar libre al Rex.

 

Bueno, sí, sí puede haber tormenta y si no tienes cuidado puedes liarla, pero volvemos a lo mismo: cualquier persona con dos dedos de frente puede gestionar un parque lleno de dinosaurios peligrosos. Al menos en Jurassic World Evolution.

 

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¿Entonces me lo compro o no?

A ver. Frontier nos ha traído un juego de dinosaurios con un potente motor gráfico que nos permite disfrutar de estos enormes reptiles con todo lujo de detalle. La inclusión de la banda sonora original y de personajes que conocemos gracias a las películas (o a haber leído) le dan un punto extra al juego. Sin embargo, debo ser sincera. Su precio me parece excesivo para lo que tenemos aquí, que viene a ser un simulador más que no se salva por muchos dinosaurios que tenga. Buen homenaje a la franquicia, pero no un título inolvidable.

 

 

6.5

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Comentarios
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    • Me ha costado resistirme a comprarlo, pero he visto que la profundidad que tiene es poca, aunque si que parece entretenido lo que es ir llenando las islas, pero es que saliendo a ese precio...
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Género: Gestión

Distribuidor: Frontier

Pegi: +12

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