Análisis
Ghost Recon Wildlands PS4

Múltiples experiencias en un único disco.

Ghost Recon Wildlands

La saga Ghost Recon vuelve con el que sin duda es el título más diferente de toda la historia de los videojuegos con el sello Tom Clancy, un enorme sandbox que sigue la filosofía del viejo Mercenaries y del no tan viejo Just Cause para alejarse de los mencionados con un título que huele a shooter, se siente como sandbox y ofrece dos formas de juego diferente en sus más de 20 regiones bolivianas. 

 

El juego nos pone en la piel de uno de los miembros de la patrulla Ghost, que en esta ocasión se reune para acabar con un peligroso cártel mexicano en Bolivia, el Cártel de Santa Blanca. Presidido por el peligroso narcotraficante El Sueño, el cártel de Santa Blanca ha conquistado Bolivia por la fuerza comprando a sus políticos y fuerzas del estado y asesinando a sus enemigos hasta lograr una insostenible situación en la que el gobierno hace la vista gorda a cambio de un alto el fuego.  

 

 

Primeros pasos

Ghost Recon Wildlands nos sitúa así en la zona sur del extenso mapa de Bolivia, una región dominada por dos torturadores de poca monta del cártel, la pareja de sanitarios conocida como La Yuri y El polito. Con un par de armas y una noción muy básica de cuál es nuestra misión: ir derrotando a los nombres propios del cártel para derribar la red de narcotráfico como si fuera una baraja de naipes, comienza un breve tutorial en el que aprenderemos a fijar enemigos con la ayuda del dron y los prismáticos, y unas nociones básicas de sigilo. 

 

Lo primero que llama la atención es el nivel de realismo de la flora y el paisaje, así como el de los protagonistas del juego y los enemigos. Ghost Recon Wildlands es una bomba gráfica cuya onda expansiva alcanza al escenario, los juegos de luces y sombras, los animales y los personajes, con una suerte de efectos meterológicos que, sin llegar a afectar realmente al juego, sí que embellecen algunas misiones con las lluvias persistente, los relámpagos y el sol abrasador. 

 

 

Una vez acostumbrados a la belleza y la inmensidad del escenario, hacerse con los controles y las funciones tácticas es relativamente sencillo. Tres posturas: de pie, arrodillado y tumbado, unas mecánicas de shooter que nos pasan a la primera persona al apuntar con una sensación que no tiene nada que envidiar a los shooters más importantes del mercado y el viejo sistema de coberturas que se activa al apoyarnos en una pared o caja y hace que nos asomemos de forma automática al apuntar, quedando, eso sí, al descubierto. 

 

La parte táctica sigue estas líneas sencillas con un sistema de reconocimientos y marcado de enemigos que se activa, bien al apuntarlos, bien al fijarlos con la cámara de nuestro dron de reconocimiento o con los prismáticos del protagonista. Por su parte, según el nivel de dificultad que elijamos y jugando en solitario, nuestros compañeros podrán avistar y fijar a los enemigos. Respecto a las órdenes, no siguen el sistema más cómodo con un menú radial al que cuesta hacerse, pero nos permitirán ordenar un ataque, situar estratégicamente a nuestro comando, llamar a retirada y exigir que vuelvan junto a nosotros. Mucho más sencillo es el disparo automático, que nos permitirá fijar hasta tres objetivos para que nuestros compañeros los eliminen y que, una vez en posición, nos permitirá acabar con un cuarto enemigo haciendo que todos disparen a la vez. 

 

 

Dos experiencias muy diferentes

Ghost Recon Wildlands permite enfrentarse al cártel de dos formas, una en solitario, acompañado de tu escuadrón, aunque eso sí, en forma de bots o inteligencias artificiales, y una segunda forma mucho más entretenida: con un escuadrón de jugadores reales y amigos con los que deberás estar en permanente contacto por el sistema de voz para planear las estrategias y preparar los asaltos. 

 

Ya lo he comentado varias veces, pero Ghost Recon Wildlands parece especialmente pensado para el juego online gracias a la gran cantiad de opciones que ofrece a la hora de desplazarse y a cómo las viejas mecánicas de sigilo quedan obsoletas cuando las llevas a cabo de forma 'real' con amigos y jugadores reales. El factor humano, la posibilidad de tomar distintas posiciones para llevar a cabo distintas tareas y el riesgo de error que no cabe en una inteligencia artificial hacen de este modo de juego algo totalmente novedoso e interesante al ir más allá de lo que suelen tenernos acostumbrados los modos cooperativos.

 

En Ubisoft saben que este es uno de los puntos fuertes del juego y se han currado uno de los matchmaking más interesantes del mercado que, más allá de los foros del Cuartel de los Ghost incluyen una página que sirve de punto de encuentro en la que compartir las estadísticas de nuestro personaje e indagar las de otros jugadores para poder entrar a formar parte de una Fuerza Cooperativa o incluso crear una propia con nuestro propio emblema y reglas de juego. Finalmente, si sois tirando a vagos, el propio juego monitoriza tu forma de arreglártelas por Bolivia y te sugiere los mejores jugadores que podrían formar equipo contigo según estadísticas, forma de juego e incluso motivaciones, que incluyen exploración, misiones, juego libre y algunos elementos más. 

 

 

Libertad, bendito tesoro

Bolivia es enorme, una mezcla bien jugosa de regiones en las que encontraremos junglas, pantanos, playas, desiertos, salinas, picos nevados, campos de cultivos, pueblos, ciudades e incluso un resort turístico. Tal cantidad de terreno parece pedir a gritos que lo disfrutemos al máximo, y si bien es cierto que el número de actividades a realizar es más bien limitado -esto no es un GTA- sí que podremos disfrutar de los paradisíacos entornos desde la amplia oferta de vehículos que incluye el juego y que es una auténtica gozada para los que, como yo, disfrutéis haciendo el tonto con una moto o tirándoos en caida libre desde las alturas. 

 

La mezcla de libertad y juego online es un jugoso campo de cultivo para los piques en red. No hay marcadores y no hay nadie que nos de una palmadita en el hombro, pero subir a las alturas y retar a los compañeros por ver quién llega antes al suelo más cerca de un punto determinado, picarnos a ver quién consigue llegar en moto al pueblo desde lo alto de un pico nevado sin cargarnos el vehículo por el camino o hacer un hombre de hierro descendiendo en medio de ninguna parte y teniendo que llegar a un punto concreto por nuestros propios medios, es algo realmente divertido. 

 

 

Esta libertad se expande a la hora de cumplir las misiones que nos llevarán a espiar, conseguir información, eliminar a determinados objetivos, secuestrar a algunos cabecillas e interrogar a miembros del cártel, pudiendo llevarlas a cabo como nosotros prefiramos. El uso del sigilo cuando queremos llevar a cabo un secuestro en una base militar parece de cajón, pero también podemos hacer ruido en una esquina dejando a alguien de guardia para que se haga con el objetivo al intentar huir o inutilizar los vehículos creando barricadas en los accesos para que no pueda escapar. 

 

Cada misión tiene mil formas de ser llevada a cabo, diferentes rutas, diferentes objetivos y diferentes formas de lograr nuestras metas. Esto, al final, se traduce en la sensación de estar jugando a un título más variado de lo que realmente es en el fondo, pudiendo cambiar la forma de enfrentarnos al juego de un momento a otro y tomándonos pausas de tanta estrategia cuando nos apetezca volar por los aires una localización enemiga o incluso colarnos de tapadillo, hacernos con los coleccionables y salir sin que nos vean y sin pegar un solo tiro. 

 

En cuanto a los coleccionables, Ghost Recon Wildlands innova respecto a lo visto en Far Cry ofreciéndonos la posibilidad de hacernos con ellos según vayamos explorando el extenso mapa o bien localizarlos interrogando a los tenientes de la zona, preguntando a los lugareños o buscando información en bases enemigas y localizaciones del cártel. Desde ese momento, aparecen fijados en el mapa de la región, y sólo necesitaremos un vehículo a nuestro gusto para lograr nuevas armas, medallas que nos den puntos de nivel, accesorios para nuestros hierros favoritos y recursos para los rebeldes.

 

 

Tintes RPG

Sin llegar a ser un RPG al uso, Ghost Recon Wildlands incluye algunos toques RPG más sencillos que los vistos en The Division y que nos permitirán hacer evolucionar a nuestro personaje, su equipo y al comando mendiante la mezcla de puntos de experiencia, puntos de habilidad, niveles y recursos. Según subamos niveles por puntos de experiencia iremos teniendo acceso a nuevos puntos de habilidad, pero esto no será suficiente, tendremos que explorar el escenario. 

 

Por un lado, necesitaremos más puntos de habilidad que encontraremos en forma de medallas y cajitas disperas por el escenario. Por otro, necesitaremos haber alcanzado un nivel determinado y contar con los recursos necesarios para subir una habilidad, ya sean tecnológicos, armamentísticos, sanitarios o de combustible. Así, para tener acceso a un paracaídas necesitaremos recursos tecnológicos, para incluir un lanzagranadas a nuestro fusil, armamentísticos, y para mejorar la salud de nuestro escuadrón, sanitarios. 

 

 

Lo bueno y lo malo

Ghost Recon Wildlands es muy abicioso en su puesta en escena, y eso hace que algunos elementos flojeen respecto a otros que brillan a su lado. Por un lado hay que mencionar la IA de nuestros compañeros, que no siempre funciona todo lo bien que querríamos al perder blancos, pasearse tranquilamente ante unos enemigos que no se percatan de su presencia, muy en la línea de Naughty Dog, o tardar más de la cuenta en subirse a los vehículos. 

 

El tema de los vehículos es otro punto flojo en el juego, no tanto en su manejo y respuesta en carretera y sobre los diversos terrenos, que mejora mucho respecto a lo visto en Watch Dogs, como en su motor de colisiones, que sigue siendo un tanto aleatorio. Mención especial merece la ausencia de unos gatillos en los vehículos aéreos que nos permitan usar el rotor de cola del helicóptero y los flaps de los aviones para controlar el cabeceo. 

 

 

Respecto a la historia, hay momentos realmente tensos y bien trabajados junto a otros un poco más superficiales, especialmente en lo que respecta a los rebeldes, que sin llegar al nivel de Amita y Sabal, conseguirán que su lucha nos importe más bien poco y sigamos en el ajo por el pueblo, y sobre todo, por la diversión. 

 

No obstante, junto a esto tenemos un juego muy gratificante y divertido que cumple con creces las expectativas de quienes queráis pasar un buen rato y disfrutar de un shooter bélico con tintes de estrategia, RPG y sandbox. Una fábrica de epicidad que a la vez incluye uno de los cooperativos más endemoniadamente divertidos de nuestra afición.

 

Desengañaos: Ghost Recon Wildlands no es una película de Oliver Stone ni de Francis Ford Copola, pero no por eso vamos a dejar de sentirnos mal por abandonar a uno de los nuestros en medio del campo ni dejará de gustarnos el olor a napalm por la mañana. Es posible que estemos ante un capítulo de El Equipo A, pero ¿a quién le importa? Es mucho más divertido ver a Hannibal esbozando uno de sus elaborados planes que a Martin Sheen arrastrándose por el suelo mientras suena de fondo la versión de 12 minutos del This is the End de Morrison. 

 

¡Nos leemos!

9
/ 10
14 de Marzo de 2017 a las 11:53 por Rafa del Río Rafa del Río
Análisis de los usuarios

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4
Comentarios
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    • Jamás me había llamado la atención un juego con el nombre del Tom Clancy en el título, pero tu descripción me ha llevado a pensar en que quizas mezcle elementos de Metal Gear V y Gta V en una campaña individual interesante. Me sigo aferrando a un modo de juego unicamente en solitario y estas sagas siempre habian apostado por el multijugador, o sea que igual ha llegado la hora de meterme en un Ghost Recon. Eso si, no seria una compra inmediata, lo voy a meter en la larga cola de juegos que tengo pendientes.
    • Buen análisis, me has dejado con ganas de jugarlo, es un candidato para cuando acabe con Zelda BotW. Por lo que cuentas es bastante recomendable jugarlo con un grupo de amigos, ¿lo recomendarías en solitario?. Me ha parecido muy curioso tu comentario sobre el control del timón o el rotor de cola, estás hecho un piloto Rafa.

      Saludos.
En respuesta al comentario anterior:
    • Gracias, Aikanar, es que tengo un cuñado piloto jajaja. Se puede disfrutar perfectamente en solitario, siendo una experiencia bastante más grata que Just Cause, y siempre puedes aprovechar un ratillo y echarle un ojo al cooperativo cuando te canses de estar solo.
      Muchas gracias por tus palabras, por si te animas, te dejo el enlace al vídeo análisis que hemos hecho en Mundogamers TV, que demuestra escenas del juego en solitario -y vuelvo a hablar de los timones XD-.
      https://www.youtube.com/watch?v=hRTKwXD0EF4
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Caratula
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Género: Acción en primera persona (FPS)

Distribuidor: Ubisoft

Pegi: +18

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Autor: anubis
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