Análisis
Dragon Ball Z: Kakarot XONE

Quien mucho aprieta...

Dragon Ball Z: Kakarot

Todos los fans hemos imaginado cómo sería el juego de Dragon Ball definitivo. Un poco de historia por aquí, combates vistosos por allá y, para rematar, un despliegue visual a la altura de las condiciones, siendo capaz de emular el dibujo de la serie pero elevando la espectacularidad hasta donde la tecnología lo permita. Qué fácil pinta en nuestras cabezas. La realidad, en cambio, se ha empecinado en demostrarnos que llevar eso a la realidad es bastante más difícil. 

 

Pero parecía posible, al menos esta vez. Que un estudio como Cyberconnect2, tras su magnífica adaptación de Naruto al videojuego, se encargase del proyecto era algo que nos permitía soñar. La buena mano de los nipones en la traslación del manga al videojuego a través del cell shading era indiscutible, y no había motivos para pensar que a los mandos la cosa no fuese a funcionar. Tampoco hacía falta mucho para contentar a la gente, un público sediento de un título con aspiraciones de ser absoluto al que echarle el gaznate desde la generación de PS2/Xbox. Y quizás ahí está el problema, el querer contentar a todos, en todo.

 

 

Dragon Ball Z: Kakarot cubre todo el arco adulto de la serie original, es decir, el mismo que marca su título. La cosa va desde la aparición de Raditz hasta el final de Buu, una maratón de cuatro sagas en la que hay tiempo para todo; desde recrear los momentos más mundanos -algunos, incluso, solo presentes en el manga- hasta rememorar los grandes combates con todas sus fases. Porque sí, el combate contra Freezer está representado en cada una de sus etapas, y en ese sentido el juego puede sacar pecho de su magnitud. Se ha encapsulado todo en una sola entrega.

 

Eso ha tenido sus consecuencias, en forma de una irregularidad presente en los -no pocos- apartados que orbitan en torno a la experiencia principal. Esta es, en esencia, la de un combate con la cámara pegada a la espalda que parte de la escuela de los Budokai Tenkaichi, una con adeptos como los Raging Blast o los Xenoverse que, por desgracia, sigue sin ser superada. Una vez más. 

 

 

DBZ: Kakarot vuelve a los momentos de carga de ki, a las múltiples barras de vida, a los ataques disponibles desde un desplegable y a las arremetidas veloces hacia el rival, y eso estaría bien si no fuese porque también se encuentra demasiadas veces con cámaras que hacen el tonto, con combates en inferioridad numérica para elevar artificialmente la dificultad y, otra vez, con IA enemigas con patrones demasiado evidentes y repetitivos. Defectos que hemos visto en demasiados descendientes de la saga buena

 

Aunque, como decía, Cyberconnect2 ha querido paliar las muecas generables por una acción regulera con otras cosas que hacer,. La más destacable es una especie de mundo abierto -distribuido por zonas a las que se accede con tiempos de carga, pero de desplazamiento libre al fin y al cabo- por el que correr y volar con total libertad, revisitando zonas emblemáticas de la Tierra y Namek. Hay mérito ahí, sin duda, más a sabiendas de que la recreación espacial de cada lugar es fiel al canon, pero tras saciar el componente nostálgico no hay mucho más que hacer en cada sitio. O más bien no hay nada verdaderamente destacable. 

 

 

Os puedo contar que podéis pescar, recolectar ingredientes con los que cocinar en distintos lugares -el mejor es la casa de Goku, cómo no, por las comilonas que prepara Chichi-, realizar secundarias de manual hechas con bastante desgana, o recolectar orbes que sirven como moneda de cambio en la progresión de los personajes. Sinceramente, si sabéis el  porqué de la obsesión de los desarrolladores con la idea de meter filas y aros de coleccionables flotantes en juegos en los que hay vuelo, por favor hacédmelo saber. Lo importante es que estos extras pierden el interés rápidamente, y os lo digo desde la percepción de un fan, que siempre es más benévola con estas cosas. 

 

Cuando comentaron que el juego tendría elementos RPG me generó cierta intriga, más que nada porque el formato los podría integrar con bastante acierto. Aquí debo decir que la cosa no está resuelta del todo mal. Por un lado tenemos lo clásico: el árbol de progresión en el que mejorar ataques, el ganar experiencia ganando combates y avanzando en la historia, los ítems de curación, el conseguir nuevos ataques y demás elementos familiares. Por el otro, están las comunidades. Son tableros de pasivas (más defensa, mejor curación, más experiencia, etc.) que ir rellenando con fichas de personaje que iremos consiguiendo, algo que de refilón sirve para meter a todos los personajes de la serie en el juego, un poco como con los espíritus lo hacen en Super Smash Bros. Ultimate.

 

 

Las irregulares vuelven cuando nos paramos a mirar lo técnico. DBZ: Kakarot va desde lo resultón en las cinemáticas -todas renderizadas aparte, eso sí- hasta lo peligrosamente cercano a la generación anterior con algunos elementos del escenario, como por ejemplo las montañas y el terreno destruido. Se comenta que los tiempos de carga son preocupantes en consolas, pero aquí no podemos decir mucho más de lo visto en fuentes externas por jugarlo en PC desde un SSD; ahí, como es de esperar, la cosa va bien. 

 

Con todo, lo que queda es un juego difícil de resumir. Que tenga mérito a la hora de plasmar la serie de Toriyama no quita que esté más cerca de ser malo que bueno a los mandos. En el fondo, sus puntos fuertes vienen de un guion de hace décadas y de una nostalgia que se tira achicando agua durante sus más de 25 horas de recorrido. ¿Lo he disfrutado? Como un enano, pero con la certeza de que esto debería haber sido mucho mejor.

6.5

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Comentarios
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    • Hasta el día de hoy el único juego que he tenido de la saga Bragon ball fué el primero que salió para Super Nintendo. En pleno auge de la serie en tv el calentón me llevó a comprarlo incluso sin gustarme el género de la lucha (y teniendo en casa al brutal Street fighter 2), con lo cual no me sentí tentado de comprar ningún otro juego posterior, pero con este kakarot...estoy dudando, me atrae muchisimo el poder deambular por el universo de Goku sin que tenga que girar todo entorno a la lucha y nada más. Puede que acabe dando el paso cuando baje un poco de precio.
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Caratula
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Género: Action RPG

Saga: Dragon Ball

Distribuidor: Bandai Namco Games

Pegi: +12

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