Análisis
Call of the Sea XONE

Un precioso entorno para puzles y paseos

Call of the Sea

Call of the Sea llega a tiendas y Game Pass de la mano de Out of the Blue Games. Un estudio nacional con sede en Madrid con muchas ganas de contar historias y un equipo artístico que ha conseguido llamar la atención del mismo Phil Spencer. Tras protagonizar la campaña de marketing de Xbox Series X/S, Call of the Sea es ya una realidad para los usuarios. 

 

 

Inicios clásicos

Call of the Sea aprovecha uno de los inicios más clásicos del género para comenzar su aventura. En el camarote de un barco, a golpe de monólogo y flashback, la protagonista, Norah Everheart, nos cuenta los motivos que la han llevado a esta isla perdida del pacífico. La expedición iniciada por su marido en busca de una cura a su extraña enfermedad y la ausencia de cartas en los últimos días han llevado a nuestra aguerrida heroína a emprender el camino por su cuenta tras los pasos de su 'viejo amigo'. 

 

La breve estancia en el camarote, un prólogo de apenas unos minutos que sirve de tutorial para aprender a usar el diario y a interactuar con los objetos, marcan las pautas de lo que será Call of the Sea en las apenas 4 o 5 horas que dura esta experiencia. Un walking simulator que pone el acento en los puzles, resulta tremendamente minimalista en el control y aprovecha de forma muy inteligente sus retos para aliñar su discurso. Olvidad de botones de salto, inventarios, agacharos o llevar una linterna. Out of the Blue limpia su juego de mecánicas para ofrecer una experiencia en la que es la voz de Norah la que se encarga de recordarnos que somos algo más que una cámara a través de sus constantes comentarios y monólogos internos. 

 

 

Una historia de tintes lovecraftianos

Una vez salimos del camarote, Call of the Sea despliega ante nuestros ojos los que son sus dos puntos fuertes: el diseño del escenario y el desarrollo de la historia a través de sus múltiples puzles. Perdidos en una isla del pacífico tendremos que seguir los pasos de Harry Everheart, el marido de Norah, y de su expedición. Lo que empieza como un paseo por el parque pronto va adquiriendo cotas más oscuras que resultarán familiares a cualquier amante de la mitología lovecraftiana. Sin embargo, Call of the Sea mantiene a ralla la parte más dura con una experiencia dirigida a un público de más de 7 años que incluye algunos momentos tensos pero sin caer en el terror más típico del escritor estadounidense. 

 

La historia en sí consigue mantener el suspense y alimentar las ganas del juegador de dar un paso más y solucionar un nuevo puzle, convirtiéndose Call of the Sea en una experiencia muy disfrutable que hará que pases un buen rato en sus dos o tres tardes de duración. No hay ninguna ruptura ni resulta novedoso en sus formas, pero resulta un título muy agradable con una duración muy ajustada que lo que viene a hacer lo hace bien en casi todos sus elementos. 

 

 

Apartado artístico

Lo que más llama la atención de Call of the Sea es su apartado visual con unos escenarios que recuerdan al estilo de Rare en Sea of Thieves. Un trabajo artístico de diseño y color que llama muchísimo la atención en casi todos sus rincones. Se nota un leve bajón de calidad en las escenas estáticas 'de terror' que a modo de alucinaciones visitan la mente de Norah, pero en movimiento, en lo jugable, los escenarios resultan exquisitos, creados con mucho mimo y maestría. 

 

Al mismo nivel encontramos el apartado sonoro, aunque reconozco que la voz de Norah no acaba de enamorarme, se trata más de una apreciación personal que de un fallo de diseño. Subtítulos localizados al castellano -ojo, que la opción de base es el español latino, tenéis que buscar el castellano- se dan la mano con un buen doblaje en inglés que en tono y pronunciación clava la ambientación buscada por el juego, situada en los años 30. Destacan también las imágenes, esquemas y fotografías que ilustran el diario de Norah junto a una tipografía que quizá no es la más acertada para quienes tenemos problemas para ver la pantalla desde el sofá.

 

 

Luces y sombras del pacífico

Call of the Sea es una buena propuesta de puzles y bellos entornos para casi todos los públicos. Los puzles resultan ingeniosos en su gran mayoría, especialmente enrevesados según te acercas al final, y con algunos momentos que te hacen sentir bien por resolverlos. Sin embargo, la ausencia de inventario y las excesivas aclaraciones de Norah unidas al atrabajo de Harry hacen que los primeros resulten demasiado sencillos. Lo más destacable sigue siendo su entorno y su apartado gráfico, y por eso es una pena que se haya optado por usar filtros que en ocasiones afectan a la experiencia y pueden llegar a marear. Con la lluvia y la presencia del agua se ha intentado conseguir un efecto de ondulación que parece romper la pantalla, mientras que con la abundancia de luz, sobre todo al llegar a la primera playa, se crea una especie de efecto túnel que hace que el brillo siempre esté en el centro aunque muevas la cámara. Esto, unido a la insustancialidad de Norah, que no proyecta sombra y hace pensar que manejamos a un Ojobot en vez de a un ser humano, resta muchos puntos a un trabajo, el gráfico y de diseño, que por lo demás es precioso. 

 

El resultado final es un juego muy bonito con algunos puzles interesante y una historia que te anima a llegar al final pero que no inventa nada nuevo ni rescata joyas del pasado. Sin duda es una gran obra para un estudio y que empieza y un primer paso de gigante, pero al terminarlo deja la sensación de que podrían haberse cuidado estos errores de diseño para ofrecer un resultado más sólido y tangible. Ojo, eso no quita para que estemos ante un título muy disfrutable de un estudio que, en el futuro, podría crear cosas increíbles. 

 

¡Nos leemos! 

 

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Caratula
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Género: Aventura Narrativa (Walking Simulator)

Distribuidor: Raw Fury

Pegi: +7