Análisis
51 Worldwide Games SWITCH

Ideal para buenos ratos

51 Worldwide Games

Las primeras referencias al juego de mesa más antiguo, el Senet, son de inscripciones egipcias del 2650 a.C. aproximadamente. A partir de ese punto, se han ido creando, olvidando y manteniendo miles de juegos sencillos para pasar un rato entretenido, algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días. Y es probable que dentro de otros 2000 años desaparezcan los más conocidos como el dominó o el parchís, pero hay un esfuerzo titánico de millones de personas que, inconscientemente, intentan evitarlo.

 

Con tal de que esto no ocurra, se adaptan los clásicos al formato digital más popular actualmente, con precedentes conocidos como el Tabletop Simulator o el 42 Juegos de siempre, para Nintendo DS. Esta idea vuelve con 51 Worldwide Games, pero con una perspectiva más inocente, acercándose al público que más disfruta de esta clase de diversión simple: los niños.

 

Backgammon en 51 Worldwide Games

 

Oda a la sencillez

 

Admitamos que, comparado con el número de juegos que existen y existieron durante toda la historia de la humanidad, 51 es una cifra escasa. Pero a la hora de ponerse con esta entrega para Nintendo Switch, es más que suficiente para garantizar un buen rato. Además, la elección de los mismos es tan variada que me ha permitido descubrir tableros nuevos y entender normas de títulos que solo había visto en series o películas, tales como el shogi. Y pude entender dichas reglas precisamente por la sencillez de las explicaciones, una vez más, hecho para ser entendible para los más pequeños de la casa.

 

Sin embargo, esta simplicidad no termina aquí, pues el diseño general lo acompaña. No se trata de una obra hecha para enganchar, sino que está pensada para pasar unas cuentas horas divertidas entre hermanos pequeños o, incluso, con amigos en una pequeña reunión en casa. Y la CPU sigue esta pauta, ya que va ayudando al jugador en medio de la partida y sugiere las cartas que, según las leyes del juego en cuestión, puede usar. Esto no significa que auxilie al usuario con el propósito de ganar, sino que su función se limita a hacer comprender las normas generales para evitar los errores que surgirían jugando en la vida real. Las estrategias idóneas para alcanzar la victoria quedan en manos del jugador.

 

Ajedrez en 51 Worldwide Games

 

A pesar de su utilidad, sí que debo destacar la actuación excesivamente rápida cuando llega el turno de la máquina, lo que obliga a seguir atentamente sus movimientos para no perderse ningún detalle. Y es muy probable que tanto los niños como los amigos con los que jugamos se pierdan en la amalgama de acciones que realiza la CPU. Aun así, este no es un inconveniente que rompa mucho la experiencia, y mucho menos la diversión, y la misma entrega nos invita a rejugar a un mismo título. No lo hace de manera insistente, sino que anima a superar las marcas personales y cumplir retos, que se presentan en forma de medallas. Como recompensa, el jugador puede obtener elementos extra como diferentes diseños para los naipes y datos curiosos sobre un juego.

 

Es fácil entretenerse un buen rato cuando hay 51 juegos que probar y dominar, además del clásico piano cuyas teclas se pueden tocar por puro entretenimiento momentáneo. Este último parece haberse posicionado como un recurso para crear música casi aleatoria y, si bien no aporta mucho, la verdad es que es un minijuego que nunca debería faltar en esta clase de entregas.

 

Piano en 51 Worldwide Games

 

Percepciones

 

51 Worldwide Games es realmente sencillo. No tiene niveles, ni una historia que seguir, pero esto ocurre porque la finalidad principal no es la de vivir una aventura digital, sino el entretenimiento a ratos. Y, partiendo de la base de que éste no es un lanzamiento potente, se trata de un buen título al que echarle unas horas en solitario o con algún contrincante online. Siguiendo esta línea, también es una buena opción para amenizar una tarde pausada en familia o en una fiestecita tranquila con amigos.

 

Admito haber empezado el juego un poco escéptica, ya que pensaba que todo sería un poco abrumador. Pero me ha sorprendido la interfaz limpia y sencilla, así como las explicaciones breves y entendibles. Y, a pesar de toda la simpleza, me he divertido en los ratos que jugaba sola o con algún amigo. Por otro lado, el hecho de descubrir títulos desconocidos le añade valor, ya que no se basa únicamente en lo occidental, y mucho menos en lo oriental: hay un equilibrio de entretenimientos de todo tipo de regiones. Y esto se consigue no solo con una elección acertada de juegos, sino también del añadido de diferentes variaciones. De esta manera, aunque conozcamos al dedillo muchos de los juegos que se incluyen, también tendremos la oportunidad de conocer las diferentes maneras de jugar y, como no, divertirnos con ellos una vez más.

 

Esta variedad, catalogada en distintos temas (históricos, de exterior, de naipes…) da gusto. Porque es posible pasar el rato de la manera más acorde al momento, ya sea con títulos de habilidad y destreza como con estrategias mentales. Sin embargo, noto que gran parte de esta experiencia se pierde si se juega en solitario: el contrincante, online o local, se convierte en un componente muy importante. Jugando contra la máquina parece faltar un dinamismo que solo se consigue con otra persona al otro lado de la pantalla, o con la que compartir risas en la misma habitación. La entrega, aunque sugiere algunas formas de entretenerse sin compañía, invita a la reunión y a crear momentos graciosos con nuestro entorno.

 

Ludo en 51 Worldwide Games

 

El concepto repetido, pero sin ser cansino

 

No es la primera, y seguro que ni la última vez que un conjunto de juegos de mesa se posiciona como una de las novedades digitales. Me sorprende que se siga utilizando este formato para los clásicos de toda la vida, pero quizás es lo más sensato. Por un lado, estamos tan expectantes por el próximo videojuego de un gran estudio para jugar en solitario que no nos percatamos de esta clase de entregas, que también pueden dar horas de entretenimiento en un contexto más familiar.

 

Por otro lado, parece que haya una necesidad de volver, al menos de tanto en tanto, a los juegos de siempre. Y es comprensible, porque con esta entrega he practicado estrategias de ajedrez, he aprendido por fin cómo funciona el shogi y he conocido juegos históricos como el molino, tradicional en la antigua Roma. Ahora, además de todas las aventuras que podemos vivir gracias al entretenimiento digital, tenemos juegos de mesa más sofisticados que ocupan un rinconcito de cada casa, tales como el Monopoly, el Operación o el Cluedo. Pero los clásicos no se irán nunca, ni siquiera con las nuevas tecnologías. Y 51 Worldwide Games es un ejemplo de ello.

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Caratula
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Género: Minijuegos varios

Distribuidor: Nintendo

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