INTRODUCCIÓN - The Club -
Nos encontramos sin duda ante un título polémico ya que hace pocos días, pudimos comprobar la decepción general en los estudios Bizarre a través
de la siguiente noticia.
Y es que sin duda las bajas puntuaciones obtenidas por The Club no se corresponden en nuestra humilde opinión (y en la de Ben Ward) con la realidad.
The Club propone una experiencia de juego clásica que se cimenta sobre los shooters más míticos de la historia de los videojuegos. The Club no es un Gears of War, ni un Resident Evil 4, como muchos esperaban que fuese, sino más bien una versión moderna y violenta del Space Invaders.
Hacía tiempo que Bizarre intentaba transmitirnos la esencia de su juego, antes incluso de su lanzamiento, diciendo que era más parecido a un juego de coches que a otra cosa y en realidad es justo eso. Para ganar en The Club será necesario jugar y repetir, para aprendernos los “circuitos”, las posiciones de los enemigos y los power-ups, todo con el fin de conseguir la mejor puntuación. Así de sencillo y así de maravilloso.
Hay quien aboga la falta de personalidad general del juego (premisa ridícula y subjetiva, a nosotros nos parece que desborda personalidad por todos lados), o la falta de inteligencia de los enemigos (cierto aunque es necesaria una explicación profunda) pero en realidad The Club es un concepto genial que recupera una parte de los videojuegos bastante obsoleta hoy en día y relegada sobre todo a puzles, que durante más de dos décadas consiguió volvernos completamente locos: las puntuaciones. Esos marcadores numéricos, mágicos y obsesivos, sobre los que centrábamos nuestros esfuerzos para superarnos a nosotros mismos o a un rival que a veces ni conocíamos o que ni siquiera existía. Puntuaciones.
Bizarre había demostrado anteriormente su pasión y buen hacer por los shooters, con Geometry Wars, donde también son importantísimas las mencionadas puntuaciones. Y parece que en algún momento se les ocurrió unir sus dos juegos más prolíficos (el otro es obviamente Project Gotham Racing) para crear un shooter que se alejase del aspecto minimalista de Geometry Wars e introdujese el concepto de “circuito” además de gráficos realistas.
La historia (innecesaria) con la que el juego intenta captar nuestra atención narra la aparición de un club donde la gente lucha con armas de fuego, por dinero y recompensas varias. Criminales, mafiosos, ex militares, locos… Lo mejor de cada casa para luchar disparando a sangre fría a todo lo que se mueva. Decimos innecesaria porque si la obviamos (que de hecho lo haremos al poco de ponernos a jugar) no pasa absolutamente nada, no se pierde un ápice de su originalidad.
Ahora que entendemos que nuestro avatar será nuestra nave y nuestra metralleta las armas láser que acabarán con nuestros enemigos ya sean marcianitos, cubos o gente con trajes de Armani, podemos evaluar como se merece este gran juego que es The Club.