INTRODUCCIÓN - Bladestorm: The Hundred Years' War -
La nueva consola de Microsoft le da la bienvenida a un título en la línea de Dinasty warrior pero que una vez nos adentramos en sus misiones nos brindará una experiencia mucho más similar al clásico Kessen que tan buen sabor de boca dejaron en PS2 durante la anterior generación.
Tomando como referencia la famosa guerra de los cien años (que en realidad duro 116)
el argumento nos pone en la piel de un mercenario que como muy bien lo índica su rol servirá a cualquier país en torno a sus intereses personales y monetarios.
Decenas de batallas con un fuerte equipo nos esperarán en una de las época más oscuras de la edad media. Un título que a buen seguro recibirán con beneplácito los fanáticos del género siempre y cuando tengan claro que es lo que verdaderamente ofrece.
¿CIEN AÑOS DE SOLEDAD?
El famoso conflicto histórico dejo a los grandes imperios franceses e ingleses a bordas de un gran caos; el interés por hacerse de un territorio cada vez más amplio los llevo a hacerse a los servicios de decenas de soldados cuyo único interés era servirle al mejor postor; algo que a la postre fue la causa de su perdición…
Con este pretexto de base da inicio la historia del juego y la verdad es que no podía haber sido mejor en la medida que resulta muy dramático observar a dos enemigos que en otrora peleaban del mismo bando, se nota un agradable tinte nipón en su dramatismo (al fin y al cabo los valores de entrega y pasión por una bandera son muy claros en ellos así que muestran con todo el tinte la manera como por dinero estos soldados venden su causa).
Luego de un agradable video de intro nos toparemos con el personaje jugable; de entrada podemos optar por ser hombre o mujer así como sus principales características físicas, todo un detalle por parte de los desarrolladores que servirá para engancharnos con la historia.
Una vez puestos con nuestra “identidad” nos dirigiremos hacia un bar donde un amable tabernero (quizás demasiado gentil) nos orientará sobre la misión que queramos seguir pudiendo escoger a que patria servir de acuerdo a nuestras conveniencias monetarias o nuestras dotes de mando y exigencia de la misión.
Ya aceptada la misión nos adentraremos en lo profundo del bosque para seleccionar a nuestros soldados e ir en procura del objetivo; justo en ese momento descubriremos que más allá de la acción directa en este juego lo que prima es el componente estratégico.