GRÁFICOS - Burnout Paradise -
El lavado de cara prometido por los diseñadores se deja ver desde el primer momento cuando descubrimos que ahora las cosas se desarrollarán en una gran ciudad a la que podremos recorrer libremente por donde nos antoje, un aspecto que resulta similar a lo visto en algunas entregas de la saga Need For Speed pero que aquí se ve todavía más potenciado.
Que curioso que el más reciente (y muy regular) juego de Need for Speed haya abandonado los escenarios abiertos justo cuando Burnout ingresa de lleno en esa concepción (algo parecido a lo que sucedió con la incorporación y exclusión del arbitro en los simuladores de fútbol de EA y Konami); aunque bastará con unos segundos para reconocer que este juego sigue respirando la esencia particular de Burnout por todos los costados.
Ciudad Paradise es enorme y hermosa; es realmente un paraíso de Urbe en el que ya cualquiera quisiera vivir, aunque con tantos coches y a semejante velocidad sería un completo riesgo, quizás por ello se optó por no mostrar a una sola persona en toda la ciudad.
Su extensión es considerable, nos llevará bastante tiempo recorrerla por completo, además tendremos la sensación de que es aún más grande gracias a que posee muchas vías alternativas que se van “abriendo” con nuestro coches.
La comparación con los juegos de Need for Speed resulta inevitable, pero aquí hay que reconocer un mejor acabado y un trabajo aun más detallado en las estructuras arquitectónicas; incluso los coches dejan la impresión de tener mucho más tamaño y colorido que los de la otra saga de EA.
El diseño de los coches es francamente soberbio, además conforme avanzamos iremos desbloqueando muchos más hasta completar una carpeta de lujo; llama la atención además la gran variedad en diseños aunque en algunos coches se aprecia un menor trabajo en texturas.
En Burnout Paradise podemos decir que encontraremos dos “tipos” de coches: los primeros son el que se nos asigna y contra los que competimos en las diferentes pruebas y desafíos, mientras que los “secundarios” son aquellos coches que desfilan por la ciudad y que no incidirían en nosotros de no ser porque en cualquier momento podemos chocar con ellos; a estos es a los que referimos un menor (aunque tampoco muy notorio) detalle gráfico.
Uno de los elementos más espectaculares tiene que ver con la física y los efectos en las colisiones,
nada como apreciar la manera como todo el coche se va “arrugando” al estrellarse de frente contra una pared de concreto como si de un acordeón se tratase; estos accidentes se reflejan de forma completamente realista y mejoran algo que ya se consideraba inmejorable en la saga.
Eso sí, se le ha restado algo de importancia a la cámara lenta y las repeticiones en el coche, incluso ya no resulta tan probable hacer que otros coches colisiones en la repetición (un efecto que era genial en Dominator).
La única contra que se le puede planteare es que se nota a las claras que los coches no tienen conductor alguno; incluso pareciera que los desarrolladores intencionalmente han querido que nos demos cuenta de ese hecho pues aún en los videos de intro se alcanza a denotar con facilidad.
Varias cosas pueden explicar este detalle pero seguramente la más “convincente” tiene que ver con la clasificación para el juego pues de haber incluido pasajeros es probable que no hubiera sido un producto para todo público.
<>Es claro que ver pasajeros dentro de unos coches con accidentes tan terribles, más que divertido sería morboso, no obstante algunos juegos como Flatout han logrado sortear este aspecto con un resultado más que encomiable; por el contrario en Burnout Paradise se elimino cualquier rastro de humanos y de no ser por el tremendo movimiento de los coches bien podríamos decir que estamos en una ciudad de “fantasmas” o en una ciudad con los personajes de la película “Cars”.
Burnout no nos muestra una pantalla con las modalidades de juego sino que dentro de la misma ciudad iremos encontrando unos puntos que señalan la prueba a asumir; esto le da una total libertad de acción pues podemos pasarnos el tiempo que queramos recorriendo la ciudad sin participar en ningún desafió (claro que tampoco podremos mejorar nuestra paupérrima licencia inicial).
De modo que el
mapa ubicado en la parte inferior será fundamental para darnos cuenta en donde aparecen las pruebas; como curiosidad vale la pena anotar que nada en el escenario denota que ahí podemos realizar un determinado modo de juego, es decir que la pantalla no se ve con un circulo de color que indique el juego en cuestión como lo hacen juegos del estilo GTA o el mismo Need for Speed.
El único “punto de color” aparece sobre el mapa (muy pequeño por demás, será mejor jugar en un televisor que soporte una alta resolución) y en la parte superior aparecerá un letrero indicándonos la prueba a realizar, para poder acceder a ella tendremos que oprimir los gatillos del pad simultáneamente.
Cuando activamos el modo de juego la pantalla realiza una rápida carga de datos y nos introduce en la modalidad que si bien será sobre el mismo recorrido habrá cambiado para mostrar más coches en terreno con los que tendremos que disputarnos el objetivo.
Vale la pena reseñar dos aspectos cuando menos curiosos, por una parte
si nos pasamos (así sea un metro) del punto ubicado en el mapa ya no podremos acceder a la prueba y tendremos que retroceder hasta dar con el punto exacto, algo que en un juego donde vamos a toda velocidad puede resultar engorroso, aunque a la postre no llega a incomodar.
Lo segundo es que al terminar la prueba en cuestión nuestro coche habrá avanzado hacia el punto señalado como meta, algo que habla muy bien acerca del “realismo” de la pista aunque nos hará tener que retornar al otro lugar si queremos volver a intentarlo; por fortuna la mayoría de las pruebas tiene su “contrapartida” partiendo del punto donde finalizábamos en la anterior.
El mapa de Paradise se ve en todo momento y realmente resulta útil dada la gran extensión de la ciudad (memorizar todas sus rutas nos llevará tiempo); incluso podemos ampliarlo aunque ya no podremos ver a nuestro coche, de todos modos esto es muy útil para encontrar lugares de los que nos alejamos rápidamente.
El apartado gráfico de Burnout convence desde el primer momento gracias a un concepto que resulta original dentro de la saga, puede que al principio resulte confuso encontrarnos con tanta información pero una vez le tomemos el ritmo a las competencias y veamos los guiños propios a la genial saga de Criterion quedaremos tan enganchados como siempre.
Un efecto que no podemos dejar de lado tiene que ver con el turbo, una verdadera “marca” de la casa y que con la alta definición ha ganado mucho más en intensidad. Hay momento donde la sensación de velocidad es total y no se pierde un ápice en los gráficos, aunque no hubiera estado de más que la cámara estuviera algo más alejada de nuestro coche para poder ver más en el horizonte y así no estrellarnos cuando vemos a otro coche de frente (aunque por otra parte esto le pone más “salsa” al juego).
SONIDO - Burnout Paradise -
Técnicamente Burnout Paradise es impecable y esto conlleva a que tanto sus gráficos como su apartado sonoro rayen un nivel soberbio; de entrada encontrarnos con un catalogo de 70 temas musicales deja a las claras lo cuidado de este aspecto.
Como un detalle exclusivo en Xbox 360 podremos escoger el tema de fondo, algo que con semejante carpeta es de agradecer aunque no deja de ser una “virguería” tal como la pantalla con la que podemos ver a nuestros rivales en la red (aunque mola sin duda)
El tema de Guns’n Roses es todo un lujo y resulta apoteósico, es como si se hubiera creado para este juego, realmente funciona muy bien y desde las épocas de los geniales temas de Fredy Mercury para el juego de fútbol de Konami
este redactor no había encontrado tan buen acompañamiento musical con temas no diseñados originalmente para el videojuego.
Pero no es el único tema y hay para todos los gustos, además si el usuario siente que alguno no compagina con el momento lo cambia y listo; realmente en este aspecto EA suele consentir a los jugadores y su resultado tiene muy poca discusión.
En cuanto a la carpeta de sonidos y efectos Fx todo mantiene un nivel notable, es genial comprobar los sonidos del turno y los motores de los coches, incluso notamos diferencias entre ellos; también es una gozada comprobar los sonidos de los coches destartalados cuando son “arrojados” desde lo alto para que escojamos el que queramos (menos mal que ya en el escenario aparecen arreglados).
El sonido en las estrelladas no podía estar por debajo, realmente da hasta escalofrió ver como el coche se “parte” y el sonido acompaña a la perfección, aunque la tradicional cámara lenta y el fondo ensombrecido han perdido algo de su protagonismo.
En definitiva, el apartado sonoro mantiene un excelente nivel acorde con lo que cualquiera puede esperar alrededor de la actual generación de la que no cabe ninguna duda de que Burnout Paradise es un digno exponente.