GRÁFICOS - Beautiful Katamari Damacy -
Hay que aceptarlo, beautiful Katamari es más de lo mismo, pero no por ello deja de ser fascinante, es un título que respira sencillez y colorido por todos sus costados.
Sus gráficos son realmente “descarados”, una “burla” estética si se quiere, pero sin duda son de lo más carismáticos que hayamos podido ver en un videojuego, cuanta razón tenían al bautizar la anterior entrega como “nosotros amamos a Katamari” y es que ese rey gigantón y cínico junto con su bichejo verde conquistan irremediablemente.
Aparte de lo anterior sus gráficos son absolutamente pretenciosos ya que pretenden emular nada menos que el universo entero luego de una terrible destrucción de la que tendremos que encargarnos si queremos que el rey vuelva a reconstruir todo.
Los nuevos planetas y astros se conforman a partir de decenas, miles de piezas esparcidas en unos escenarios tan variados como únicos; no se pueden decir que sean atractivos visualmente; pero
logran un nivel de inmersión que nos hará calificarlos como mínimo de “bonitos”.
No esperes encontrarte con videos de alta calidad, de hecho casi ni encontramos animaciones aunque las pocas que hay son enternecedoras a más no poder.
Tener un apartado gráfico, tierno y bonito no se debe interpretar como un juego dirigido a una edad o a un público específico; todo lo contrario, su propuesta es capaz de conquistar a cualquiera (dejen solo al jugador con este título unos cuantos segundos y veremos como ya no lo querrá soltar).
Ya en el aspecto técnico este título sigue rebosando sencillez y es que,
con la diferencia de la resolución conseguida (que tampoco es la más alta) este juego podría correr perfectamente en PS2 (de hecho las similitudes en escenarios e historia son muchísimas).
No obstante la diferencia visual se agradece sobretodo al momento de reparar en las pequeñas texturas y objetos que rodean cada mundo, aquí cada alfiler es completamente proporcionado con el resto de objetos en el escenario y resulta una gozada comprobar como nuestra circunferencia va recogiendo objetos perfectamente detallados (bondades de la actual generación).
Algunos escenarios son los mismos que vimos en la versión para PS2, pero aquí se ven mucho más grandes y definidos; puede que no llegue a la altura de los grandes exponentes de esta consola (de hecho no llega) pero es seguro que su estilo alcanzará para satisfacer a los seguidores de este peculiar videojuego.
Un aspecto que si resulta reprochable es ver como
la cámara sigue flojeando en algunos escenarios y es que dada su jugabilidad es frecuente que nuestro personaje quede tapado por los objetos; esto es algo que en aras de la jugabilidad se puede excusar pero a la postre nos hace perder puntos y tiempo tratando de encontrar la salida en algún paraje al no poder encontrar a nuestra esfera pegajosa.
El menú ahora es mucho más grande y de entrada nos ofrece muchas más opciones, eso sí la gran mayoría solo se podrán disfrutar a la red y es que ahora la posibilidad de exponer nuestros record en la sala virtual es total.
Más que textos nos encontramos con una especie de menú “interactivo” donde pequeños (pero a cual más de graciosos) iconos señalan lo que nos ofrece ese lugar en específico, bien sea un nuevo nivel o un aspecto de la configuración del juego; en todos ellos nuestro inconfundible bichejo verde se desplaza de un modo de lo más gracioso (podemos incluso aumentar su velocidad oprimiendo el botón azul mientras avanza).
Aquí lo interesante es la manera como
se ha respetado la física de los objetos y es que a pesar de lo disparatado que es; su propuesta jugable nos deja con una sensación “realista”. El hecho de que al principio solo podamos pegar a nuestra esfera los objetos más pequeños y que en la medida en que tengamos más cosas podamos adherir elementos más grandes le otorga una sensación impecable y en ese sentido el apartado gráfico es absolutamente cumplidor.
Todo lo anterior viene rodeado con un fino sentido del humor; es una gozada ver como algunos objetos al inicio son amenazantes pero luego no pueden hacer nada ante nuestra esfera gigante; así mismo todos respetan las características de su entorno; por decir algo habrá un escenario de ambientación japonesa lleno de productos propios a esta cultura.
El cuidado en el detalle es sin duda algo sobrecogedor, es una gozada poder ver tantos objetos y formas, todo con un genial nivel de precisión; por ejemplo hay una fase donde debemos tener la esfera al máximo de temperatura y si nos acercamos a un extintor lógicamente se irá apagando (es un efecto muy bien logrado si bien a nivel jugable será frustrante en más e una ocasión).
Son estos detalles los que hacen único a Katamari Damacy, este no es el juego para presumir las bondades técnicas del sistema ni mucho menos, pero es seguro que cualquiera que comience a jugarlo encontrará sus gráficos absolutamente coherentes frente a lo que se propone y es que en la sencillez radica buena parte de su encanto.
Su sencillez es abrumadora, pero este juego deja la sensación de “ufanarse” de ello y como resultado casi nos obliga a reír con las animaciones y gráficos que esboza, Beautiful katamari en más de una ocasión nos sacará un respiro por más reacios que queramos ser (espera a ver la manera como se despide cuando vamos a terminar la partida, es tierno a más no poder)
Puesto a pedir algo que no convence es la aparición de frecuentes tiempos de carga y es que si bien no son tan extensos (prácticamente duran lo mismo que los de PS2) era de esperar una evolución en este aspecto.
SONIDO - Beautiful Katamari Damacy -
Este redactor debe confesar una admiración total por la BSO de este juego, su tonalidad principal hace parte de su vida y prácticamente a cada momento la tararea (ya podrás imaginar lo aburrido que están sus vecinos).
Cualquiera que haya jugado con las versiones en PS2 y PSP tiene claro lo anterior (y seguramente lo justifica); de hecho la tonalidad principal le da el título a este análisis y es que casi no se encuentra una manera distinta de mencionar lo genial de su estribillo sino escribirla.
Quien diría que una canción cuya base es un simple “na” repetido sin cesar pudiera ser tan enganchante; sin temor podemos afirmar que por solo escucharla vale la pena poner a funcionar este juego.
Pero la música no se queda en el estribillo; la cantidad de canciones y melodías que contiene es de lujo, composiciones con ese encanto que solo la música nipona puede lograr aunque hay una agradable “fusión” con tonos suaves más de tipo occidental al mejor estilo balada pop; en fin, es muy difícil de describir pero absolutamente fácil de disfrutar.
Beautiful Katamari es un juego exigente (que no es lo mismo que difícil); pero
su música consigue su función de mantenernos relajados y con una sonrisa a flor de piel así llevemos horas tratando de superar una fase; ese es su encanto.
Este juego respira sencillez por todos los costados, incluido el apartado de voces y es que aquí este simplemente brillará por su ausencia; es un juego en el que los pocos diálogos del rey se reducen a unos tintineos muy comunes en los juegos de generaciones pasadas (y bien pasadas por demás) sin embargo aun esto resulta ser una completa pasada.
Pero la banda sonora no es su única virtud y es que beautiful katamari puede presumir de contar con un estupendo catalogo de sonidos Fx, es otro elemento que suma a su encanto y produce un conjunto realmente notable.