JUGABILIDAD - Assassin's Creed -
Le ha faltado muy poco a este videojuego para redondear en una obra maestra y dicha carencia ha estado precisamente en el apartado jugable, pero no porque presente fallas técnicas o desajustes en el control, es más porque su propuesta resulta algo repetitiva y no tal extensa como parecía en un principio.
Assassin’s Creed toma elementos de las aventuras en tercera persona al mejor estilo del Príncipe de Persia, bueno, esto es algo que a nadie tomará por sorpresa. Lo curioso viene de la mano de elementos jugables al estilo Grand Theft Auto y que a la postre son los que más veremos en este videojuego.
Hay una historia central que se convierte en el pretexto para ir desarrollando todo lo demás; en esencia Altaïr debe dar cuenta de nueve personajes que envuelven relación con el tesoro de los templarios, pero para ir a por ellos primero tendrá que cumplir con una serie de misiones secundarias que lo pongan tras la pista de su objetivo principal.
Al llegar a cada ciudad tendrá que ponerse en contacto con el jefe de los asesinos del lugar, esto implica descubrir su morada, para ello lo mejor será ir a lo alto de una atalaya y desde ahí divisar toda la ciudad (por lo general una vez hecho esto se despliega un mapa que mostrará los principales objetivos).
Una vez establecido el contacto con el jefe de los asesinos este nos indicará una serie de misiones secundarias que nos darán las pistas para ubicar a nuestro objetivo principal, por lo general son rutinas de infiltración o interrogatorio a personajes de la ciudad.
En el camino también podemos ascender a todas las atalayas dispuestas en la ciudad y rescatar a los ciudadanos en peligro (no es obligatorio hacerlo pero es casi imposible dejarlo de lado), una vez cumplida la mayoría de las misiones secundarias la pantalla nos indicará que ya podemos ir tras el objetivo principal y así seguir la historia del juego.
Seguir los planes prefijados haría que termináramos el juego en poco menos de 8 horas (intensas eso sí pero pocas después de todo), no obstante tanto la exquisitez visual como el disfrute en cada combate u objetivo secundario es tan enganchante que no querremos dejarlo pasar, incluso elementos tan secundarios como hurtar un mapa o un cuchillo toman un encanto especial en este juego.
No obstante tampoco podemos dejar de mencionar lo evidente y es que Assassin’s Creed termina por caer en la reiteración y la monotonía; subir las atalayas por ejemplo es algo fascinante pero la variedad entre subir una y otra es muy poca, lo querremos hacer (y vale la pena) pero como tal no se justifica realizarlo en términos de concretar a aventura.
Además más allá de la gratificación por el logro no vamos a encontrar una mayor rejugabilidad una vez terminada la historia (y será muy difícil hacerlo), tampoco hay un modo cooperativo o un mutijugador (de por sí el modo historia tampoco se presta para ello); de modo que Assassin’s Creed ofrece una aventura única y magnifica pero que a la postre se queda corta.
Si sumamos los objetivos secundarios tendremos una buena colección que aumentará las horas de juego (no tanto sin embargo), aunque algunos de ellos son muy atractivos sin duda y brindan diferencias en su resolución (por decir algo las batallas siempre ofrecen rutinas variadas en nuestro estilo de combate).
El mayor gancho está de la mano del objetivo principal, estos personajes plantean estilos distintos para derrotarles y le aportan a la ambientación muchos enteros, además la historia va ganando muchísimo en profundidad ofreciendo elementos que les encantará sobretodo a todos aquellos que han profundizado alrededor de las historias y mitos que se han tejido sobre los templarios, los Assassin y en general todos los habitantes de esta época histórica marcada por el oscurantismo y el hermetismo.
Puede que la postre las misiones secundarias sean repetitivas pero todo el tiempo llama la atención hacerlas, por dar un ejemplo hurtar información valiosa a un enemigo es algo relativamente sencillo de lograr (basta con ir detrás de él mientras se a moviendo y con el botón rojo activado hurtarle el documento) pero la sensación de tensión es muy agradable.
Incluso
elementos como los actos de fe no son necesarios de ejecutar pero es prácticamente imposible resistirse a lanzarse al vació una vez conquistamos lo más alto de una atalaya. Algo similar ocurre con los ciudadanos a defender (cómo nos negamos a la voz que nos pide auxilio) o con la persecución sigilosa al personaje que debemos interrogar.
Por lo general las misiones secundarias son fáciles de lograr (demasiado quizás), tal vez lo más engorroso tiene que ver del lado de unos “informadores” que por lo general son “hermanos” de Altaïr malhumorados y que nos darán información a cambio de que rescatemos objetos como estandartes esparcidos en el terreno, lo malo es que es un tiempo límite.
A propósito de los estandartes tendremos decenas de ellos esparcidos por todos los escenarios, recolectarlos todos aumenta la rejugabilidad y la duración del título, aunque a la postre su implementación es meramente anecdótica y no influye para nada en la aventura principal. De todos modos la mayoría se recoge con facilidad y se ubican en medio de nuestro desplazamiento hacia el objetivo así que no nos harán desviarnos del camino.
En definitiva Assassin’s Creed brinda una jugabilidad de aventura combinada con la resolución de objetivos secundarios; un desarrollo que es interesante pero que no llega a la altura de sus apartados técnicos; es entretenido pero no tan variado como hubiéramos querido...
DIVERSIÓN - Assassin's Creed -
Indudablemente este juego divierte como el que más pero resulta claro que ante semejante despliegue técnico y gráfico pudo haber dado para mucho más, estamos ante una aventura realmente corta y con pocos alicientes rejugables.
No son pocos los usuarios que censuran los argumentos inconclusos en los videojuegos aunque a decir verdad esto es un elemento común a la gran mayoría (otra cosa es que no siempre les funciona y sus historias quedan sin acabar).
Si revisamos juegos como Gears of War, God of War y el mismísimo Halo (en especial la segunda entrega) veremos que estos títulos se caracterizaron por brindar una historia relativamente corta que claramente daba espacio a la secuela haciéndola casi obligatoria para seguir con la trama, es un recurso válido aunque puede dejar algo mosqueado a muchos usuarios.
Por supuesto las demás posibilidades y modos jugables que ofrecen los videojuegos terminan por compensar este inconveniente (Halo y Gears of War ofrecían modos jugables como para alquilar balcón) y es ahí donde Assassin’s Creed se queda corto, muy corto, pero en fin si se le perdonó esto a un shooter de la talla de Bioshock bien podemos hacerlo con el título de Ubisoft.