JUGABILIDAD - Crash: Lucha De Titanes -
Pese a que como tal este juego no se aparta del concepto tradicional de las plataformas, la verdad es que casi llega a resultar innovador (válgame si estamos escasos de títulos del género).
En esencia toda la aventura se desarrolla de un modo absolutamente lineal donde debemos pasar de un punto “A” a un lugar “B” sorteando todos los obstáculos del camino, para ello tendremos que apelar a saltar entre cornisas, pasar por franjas agarrados de una mano, apoyarnos en una liana… en fin básicamente las premisas del género.
La gran revolución viene de la mano de los titanes, aquellos entes creados por el doctor Cortex dispuestos a eliminarnos del mapa. Todos cuentan con habilidades distintas (algunas muy divertidas) y ponen de relieve la creatividad de los diseñadores para elaborar distintos movimientos.
Pero lo que Cortex había concebido para eliminarnos se dirige en su contra ya que dominarlos resulta más bien sencillo (demasiado diríamos incluso); basta con propinarles una buena seguidilla de golpes para controlar su mente gracias a la mascara de Aku Aku.
En ese momento saltaremos encima de ellos como si quisiéramos cabalgarlos, a partir de ahí nosotros tomaremos el control del bichejo heredando todos sus poderes, algo que será fundamental para poder superar algunos caminos ya que encontraremos accesos tan duros que solo con la fuerza de estos colosos podremos romper.
Apoderándonos de cualquiera de ellos podremos sortear los combates contra los demás, esto facilita bastante las cosas ya que no es lo mismo un tímido golpe de Bandicot que un feroz ataque de estos entes. Lo mejor es que podremos emigrar de un monstruo a otro cada vez que lo dejemos atontado (la animación es a lo matriz, claro que luego de un tiempo comienza a cansar).
El juego contempla varios niveles de dificultad y lo mejor es que lo ubiques en el más complejo pues a la larga el nivel fácil es tan sencillo que difícilmente podrás disfrutar de un buen enemigo pues todos caerán con golpes sencillos. A la larga el principal inconveniente de este juego es que no plantea un reto muy exigente de cara al usuario ya que al parecer los diseñadores han caído en el viejo mito de que los jugadores más pequeños no saben jugar (bien valdría la pena que conocieran la edad de algunos poseedores de unos cuantos record en videojuegos).
En total tenemos 15 enemigos con rutinas de ataque variado, esto podrá sonar a mucho o a poco dependiendo las habilidades del jugador (aunque a la postre a habilidad de controlar a los titanes le merma demasiada dificultad); lo interesante es comprobar las rutinas de ataque así como algunos efectos que realmente ponen en relieve el sentido del humor del juego.
Mención aparte para las fases de velocidad a manos de una especie de monopatín, el ritmo es vertiginoso y le da un toque de variedad a la aventura, aunque tampoco se trata de algo que no hayamos visto en cualquier otro juego de plataformas (su propuesta resulta similar a la vista en ratatouille por citar un ejemplo).
Hay que reconocer que Crash of the Titans logra recuperar el sentido del humor que la saga había perdido, es cierto que el tono infantil que le rodea hace que lo lleguemos a desestimar pero es seguro que los amantes de las plataformas le sabrán tomar el debido provecho.
Juego de plataforma que se respete contempla la recolección de ítems y crash no podía ser la excepción, es así como tendremos a nuestra disposición unas especies de esferas azules que se despegan de los enemigos derrotados (también podemos extractarlas de algunos objetos en el escenario), acumularlas será indispensable para aprender nuevas rutinas de ataque, aunque las que tenemos por defecto alcanzarían para eliminar a la mayoría de enemigos.
Aparte del modo aventura como tal, tendremos a nuestra disposición una buena cantidad de minijuegos; acceder a ellos resulta muy sencillo, todos están dispersos a lo largo de los niveles y para descubrirlos solo basta con ver una especie de nube azulosa a la que podremos acceder con oprimir el botón rojo del mando.
Los minijuegos contemplan desafíos tales como derrotar a una ingente cantidad de enemigos o romper cajas u obstáculos con los enemigos secundarios como armas; realmente son entretenidos pero están lejos del enganche que produce la historia en si misma.
Pese a que la historia es divertida y envuelve unos giros muy humorísticos, la rejugabilidad es más bien baja una vez finalizada, los minijuegos aportan lo suyo y quedan desbloqueados una vez finalizado el nivel. El mismo método funciona para los extras del juego.
Crash of the Titans es un juego de plataformas muy clásico, tanto que opciones como un buen mutijugador estarán ausentes (ni pensar en un modo online), algo que a estas alturas se termina por añorar en demasía.
El sistema de logros de Xbox 360 cada vez gana más adeptos y ha demostrado se una buena fuente de rejugabilidad y reto para el usuario, evidentemente no podía estar ausente de esta versión, a la postre esto se convierte quizás en lo más destacado a la hora de hacer un análisis multiplataforma.
DIVERSIÓN - Crash: Lucha De Titanes -
A la hora de hacerse con este título es fijo que varios usuarios habrán tenido en cuenta el enganche original del personaje, así como el concepto jugable que usualmente ha mantenido, ellos no se sentirán decepcionados con la nueva aventura de la otrora mascota de Sony.
Estamos ante un divertido juego de plataformas que sin llegar a tener demasiadas pretensiones termina por cumplir gracias a unas buenas dosis de humor y a una jugabilidad entretenida.
Eso sí, muchos elementos le han quedado faltando y otros no acaban de convencer; el hecho de controlar a los enemigos podría haber dado mucho más de sí de no ser porque hacerlo es bastante sencillo y termina por facilitar demasiado el desarrollo de la aventura.
De otra parte se han eliminado las clásicas carreras (escasamente tendremos unos escenarios donde controlaremos una especie de patineta); es lógico que un título de plataformas enfatice en otros aspectos; habrá que esperar a ver si en futuras entregas esto se deja ver.
El carisma del personaje es innegable, pero el tono infantil con el que se le viene matizando en las últimas entregas le quita mucho del espíritu sagaz y astuto de otrora; es una lastima pues todo indica que el crash “maduro” solo quedará en el recuerdo de los que disfrutaron con las entregas de PSX.
En cuanto a la duración, estamos ante un juego irremediablemente corto, fácilmente lo puedes terminar en una tarde y solo los minijuegos podrán volver a enganchar, algo que a la postre termina por afectar bastante la valoración global del título.