JUGABILIDAD - Sega Rally -
El manejo de los vehículos resulta intuitivo, sencillo y muy manejable, vamos, lo típico de un arcade de conducción...aunque bueno, todo esto ya lo trataremos en el siguiente apartado. En lo concerniente a este punto, comentaros que las carreras se disputarán, como ya hemos dicho, contra otros cinco corredores controlados por la CPU, cuya
inteligencia artificial es algo discreta sinceramente, pero suficiente para que lo nuestro no sea un paseo triunfal (también grácias, en parte, a la ajustada dificultad).
En cuanto a
modos de juego se refiere, contaremos con los típicos, comenzado por el modo principal,
campeonato, que nos propondrá superar diferentes competiciones (cuya dificultad va en aumento) a base de puntuar en las etapas, todo sea para desbloquear más coches y apariencias. Después damos con
carrera rápida, que como intuis, nos permitirá correr en un circuito o competición (formada por tres eventos) a elegir. Más allá de aquí también hacen acto de presencia el modo
contrareloj, que nos reta a conseguir el mejor tiempo en carrera y cargarlo después en la red, y el modo
multijugador, que nos da la posibilidad de correr a pantalla partida contra un amigo u otros cinco oponentes mediante
Xbox Live.
Y para concluir este apartado hablaros de números. Contando así el juego con cuatro cámaras para seguir la acción (interior, desde el capó, exterior cercana y exterior alejada), 16 circuitos a recorrer (algo comentado anteriormente), 30 vehículos para seleccionar (la mayoría a desbloquear) y 44 logros disponibles (pocos la verdad).
DIVERSIÓN - Sega Rally -
He aquí uno de los puntos fuertes de esta título, y es que los desarrolladores de turno han sabido plasmar a la perfección la esencia de la saga, volviendo esta a tener un producto notable en sus filas (no como aquel Sega Rally de PlayStation 2 que tiraba para atrás). Así pues, nos hemos de situar en el papel de que la saga Sega Rally no pretende competir con otras como WRC, Colin MCRae o Gran Turismo, pues, la simulación no es precisamente la meta que busca este producto. Y es que lo que busca el
racer de Sega no es otra cosa que la pura diversión directa y sin complicaciones a base de una conducción
arcade clásica. Eso sí, en esta ocasión no es todo tan desenfadado como en el pasado, y es que hay ciertos elementos típicos de un simulador, como por ejemplo, el echo de que dependiendo del terreno en que circulemos el coche patinará más o menos, así como las reacciones del coche ante ciertas acciones en pista.
Aún y así, el factor arcade es, sobradamente, mayoritario, ofreciéndonos solamente velocidad a golpe de gas y poco frenar. En cuanto a esto último, la verdad es que en muchos trazados será prescindible, pues, incluso las curvas más cerradas se pueden tomar “correctamente” con el solo echo de derrapar (y dejar ir un poco el accelerador). Y es que en este juego el derrape es algo continuo, cada curva vendrá precedida de una pequeña “chicharra”, incluso las rectas, algo que es debido a un control del vehículo demasiado ligero (en otros Sega Rally esto no pasaba). Además, como buen arcade que es este programa, el tomar las curvas con una cierta trayectoria será algo totalmente para el olvido, ya que como he dicho anteriormente, aquí solo se busca la diversión y la competición en su estado más primitivo. Aunque claro, si en cada viraje nos vamos de recto está claro que no saldremos demasiado airosos que digamos.
Por otra parte, deciros que
las opciones de configuración son nulas, algo normal en este tipo de juegos, aunque de todas maneras podremos elegir entre tener más velocidad punta o más agarre, siendo esta última opción ideal para coger práctica en las primeras carreras. Pero bueno, lo cierto es que la curva de aprendizaje es tremendamente corta, por lo que en pocas carreras (o vueltas) tendremos el control dominado.