GRÁFICOS - Bioshock -
Aunque nos encontramos con algunos elementos que no cumplen del todo, la mayoría por el contrario se sale y de lejos; escenarios que recrean a la perfección un ambiente claustrofóbico propio a una ciudad en ruinas que en algunos momentos pareciera se fuera a derrumbar y con ello cualquier esperanza de supervivencia quedase sumergida a miles de metros de profundidad.
Ver estructuras de cristal que se van quebrando poco a poco mientras desfila agua por sus grietas es una completa gozada; de hecho al pasar a su lado la imagen se distorsiona tal y como si pasásemos debajo de agua real; un efecto increíble que muestra el nivel de detalle con el que sus diseñadores elaboraron este juego.
La interacción con los objetos en el escenario puede no ser tan profunda como en otros juegos del estilo, pero si que destaca la manera como nuestro personaje se afecta tan pronto como toma algún objeto, por decir un ejemplo si nos “fumamos” un cigarro de los que aparece en el juego veremos como nuestro personaje tose y pierde salud, incluso hay muchos vasos y botellas de licor pero si los bebemos veremos como la pantalla se distorsiona tal y como cuando comienzan a aparecer los efectos de la ingesta de alcohol (ya ves que el juego trae hasta su moraleja)
La ciudad cuenta con decenas de elementos que ponen en relieve una ambientación “clásica”, las propagandas manejan la estética publicitaria de mediados de siglo pasado (se nota el intenso trabajo investigativo de los diseñadores); como un detalle adicional veremos subtitulados todos los letreros, algo que cae de perlas para interpretar la genial ambientación del juego.
La sensación de profundidad esta muy bien lograda y a pesar de que en varias ocasiones tenemos que volver sobre sitios recorridos jamás nos deja una sensación de monotonía; incluso los diseñadores se han permitido el lujo de colocar una flecha de cursor que nos muestra el lugar hacia donde debemos ir (lógicamente podemos prescindir de ella si queremos hacer la experiencia más complicada).
A pesar de que los escenarios son enormes hay que insistir en que el desarrollo resulta lineal y es necesario ir cumpliendo objetivos para poder avanzar, de todos modos es posible que en ocasiones tomemos una vía distinta y terminemos perdidos; aunque no hay que preocuparse pues incluso el mismo juego detecta si nos hemos perdido y nos puede indica el camino a seguir.
La estructura de las paredes y los entornos es muy “realista”, además podemos controlar el brillo (una advertencia: si le subimos demasiado el tono los escenarios toman un aspecto poco convincente, casi como si fueran “dibujos animados”).
El movimiento de nuestro personaje es bastante bueno, ni corre ni va tan lento, así que difícilmente nos llegaremos a marear a pesar de que en los momentos en que somos atacados nos tenemos que mover en todos los sentidos imaginables.
Incluso tenemos la posibilidad de ajustar el apartado gráfico para que nuestro personaje pueda desplazarse más rápido, aunque esto sacrifica la resolución gráfica (esta advertencia la señalan los desarrolladores en el mismo momento en que ofrecen la opción, aunque a decir verdad este redactor optó por los dos modos y los cambios no afectaban tanto la resolución gráfica mientras que si aceleraban la velocidad del protagonista; no obstante prefirió dejar el apartado por defecto).
En cuanto al diseño de los enemigos hay una completa carpeta de personajes de lo más variopinto, todos cuentan con unos diseños muy llamativos y unos movimientos alucinantes, aunque sin duda la mole protectora de las niñas es el más impactante de todos.
Mientras más avanzamos más figuras siniestras aparecen, pero más allá de sus rostros o cuerpos, lo que impacta es la manera como se desplazan en la pantalla emulando a la perfección movimientos “humanos”, Bioshock supone un paso adelante en lo que a inteligencia artificial se refiere con rivales que se mueven muy rápido y hacen verdaderas escaramuzas en sus ataques.
Al ser un título en primera persona el diseño de nuestro personaje queda “reducido” a ver sus manos, aunque aún en ello se perfila un buen nivel; llama la atención la manera como “recargamos” los poderes a partir de ingeniosas inyecciones con un elemento que no mencionaremos en profundidad para no destripar la historia.
La cámara reacciona perfectamente a nuestros movimientos y rápidamente nos da la perspectiva deseada, algo determinante en un titulo donde el peligro aparece a la vuelta de cualquier esquina.
El apartado gráfico se ve redondeado por una multitud de detalles de gran nivel que van desde las ingeniosas maquinas para comprar armas u objetos hasta el diseño de los robots espías; todo reproduce un estilo antiguo pero con ideas “posmodernas”.
Ciertamente la ambientación consigue reflejar el sueño del hombre de mediados de siglo pasado, aquel que veíamos en los primeros comics de la época; incluso para destacar este aspecto hay momentos en los que se nos revelan unas graciosas imágenes que sirven como “tutorial” para entender cómo funcionan las armas que vamos adquiriendo.
Puestos a pedir encontramos que los enemigos no cuentan con un alto nivel de detalle en los rostros (eso lo podemos comprobar en el momento en que les podemos tomar fotos); de todos modos no es algo que se note en demasía; quizás a los que esperan gráficos al mejor estilo Gears of War este aspecto le pueda mermar algunos puntos a este apartado, pero sería injusto con los demás elementos de ambientación presentes en Bioshock.
Estamos ante un apartado contundente en lo que tiene que ver con la ambientación, puede que por momentos sea demasiado lineal y que algunos efectos no estén tan bien diseñados (como el rechazo de objetos con telequinesia), pero en su conjunto es simplemente genial.
SONIDO - Bioshock -
Los sonidos vienen a complementar la ambientación y demuestran como unos buenos efectos pueden “suplir” a una banda sonora, y no es porque Bioshock no la tenga, es que simplemente no la hubiese requerido…
Hay que abonar el estupendo trabajo de doblaje realizado para el juego (decirle magistral es aún quedarnos cortos); nos encontramos con decenas, cientos de diálogos que aparecen a lo largo y ancho de la aventura, montones de situaciones que nos enganchan de lleno en una historia que va ganando fuerza conforme pasan los minutos.
Es tal la cantidad de voces (con un nivel dramático esplendido) que la música pasa a un segundo plano, en cada escenario fijo vamos a escuchar dos y más diálogos, de hecho no nos vamos a sentir “solos” pues siempre habrá alguien dispuesto a realizar una buena “conversación”.
Durante el recorrido nos encontraremos con decenas de cintas de audio (similar a las que encontrábamos en títulos como Fatal frame, solo que muchas más); las podemos activar con el botón A o simplemente dejarlas para escuchar después; lo interesante es que mientras vamos escuchando podemos estar en medio de un combate frenético.
Este es otro de los aspectos fuertes de Bioshock y es que
la enorme cantidad de diálogos no llega a entorpecer en ningún momento el desarrollo de la partida ya que podemos ir avanzando mientras los escuchamos; un efecto que les ha salido la mar de bien y que ciertamente le agrega mayor velocidad al juego.
En cuanto a efectos Fx nos encontramos con una buena carpeta (aunque no es tan extensa como con los diálogos); se extrañan algunos mejores sonidos como cuando golpeamos a los enemigos o cuando ellos nos afectan, pero en general el apartado es cumplidor.
El apartado sonoro de Bioshock es de los que pasará a la historia pero no por una banda sonora de ensueño sino por el contundente trabajo de doblaje, pocos juegos pueden presumir de tanto detalle en cada uno de los diálogos, gracias a ellos se da la sensación de estar ante una ciudad “viva” aunque el desarrollo nos va a mostrar una realidad muy distinta (y siniestra…)