Cuantos más capítulos me dan de Alan Wake, más voy asimilando su filosofía. Aunque esta haya cambiado desde la literatura terrorífica de Stephen King al gamberrismo de Kasabian. Ha costado, la verdad, pero Remedy parece que va cogiendo tono a su propio juego. Supongo que consecuencia de ser más honestos. No en la historia, claro está, que siempre ocurre lo mismo. Un gran concepto y un montón de buenas estructuras que terminan en un completo y desastroso cliffhanger, o, simplemente, en un “continuará...” poco revelador.
Sin embargo, tengo que reconocer que ahora no veo tanto la acción como un impedimento para la narrativa. Entiendo que Alan Wake no va a conseguir asustarme ni meterme un mínimo de tensión ni siquiera gracias a sus juegos de luces y sus scripts, sencillamente porque llevo una escopeta-ametralladora en una mano y una linterna en la otra. De acuerdo, pues aceptemos barco como survival horror de la nueva generación.
Todo esto es, por suerte y por desgracia, obra de un hombre que ha llevado lo de escribir a un plano metafísico difícil de entender, más aún cuando su concepto es tan sencillo como, disculpadme, JUMANJI. Salvo que esta vez, lo que uno crea en el papel se traslada a la realidad, y salvo que nosotros no somos escritores, sino lectores interactivos.
Ahora bien, por mucho que quiera homenajear a La Dimensión Desconocida con su propio programa de televisión, Night Springs, Alan Wake sigue siendo papel mojado, ya que el juego se encuentra envuelto en la misma oscuridad que su personaje. Por un lado, tenemos a un estudio que ha apostado por lanzar tres capítulos de su juego en formato descargable digital, pero que, a su vez, no tiene el suficiente valor de imprimir a la narrativa el suficiente peso como para no sentir miedo de que alguien que no los haya jugado no entienda nada a la hora de continuar con Alan Wake 2. El resto son balas de diferentes calibres.
Ficha técnica
Salida: 22-02-12 Género: Acción Desarrolladora: Remedy Entertainment Editora: Microsoft Game Studios Edad (PEGI): +16