Hasta la llegada de Grand Slam Tennis 2, en esto del tenis no había término medio. Por un lado teníamos el arcade más salvaje, de la mano de Virtua Tennis y del otro Top Spin: filosofía 2K supurando por los píxeles de nuestros televisores en un simulador que se ha ganado un montón de halagos.
Por fin, gracias a Electronic Arts, ya tenemos un punto medio con Grand Slam Tennis 2. Que no os confunda el 2 de su título, ya que este juego de tenis supone un punto de partida en toda regla para la franquicia de EA (el primer juego fue aquel que sacaron para Wii de estilo cartoon y aprovechando el Wiimote).
Como toda primera vez, hay que tomarse Grand Slam Tennis como una muestra de por dónde quiere enfocar EA su franquicia de tenis y por donde pueden ir los tiros en el futuro. Vaya por delante que quien este escribe es un gran seguidor del deporte de la raqueta al que el último Top Spin no ha acabado de convencerle del todo (para mi gusto, el tercero fue el mejor de la saga).
Pero vayamos al lío. Grand Slam Tennis 2 pretende colarse en el negocio precisamente por esa rendija entre sus dos competidores. ¿Lo logra? De largo, lo cual puede llegar a colocarle en un lugar incómodo para aquellos que no nadan a gusto en el término medio.
En lo referente a la simulación tenística, el título apunta ideas interesantes y otras a pulir en futuras entregas. Quizá el mayor defecto que le vemos de salida es que los intercambios suelen ser demasiado perfectos (se cometen muy pocos errores no forzados o bolas a la red) y en ocasiones tediosos.
No es un problema del este juego, sino de los simuladores de tenis en general, que todavía no han sido capaces de plasmar en un juego las tácticas que se emplean en un partido. Me explico: tanto en este título, como en el resto, no hace falta cargar el juego sobre un lado de la pista para conseguir el hueco necesario y dar un ganador en el extremo opuesto. No. Es mucho más fácil lanzar la bola de lado a lado de la pista para ver si, en alguno de nuestros golpes, el rival no llega. Desgraciadamente, ese no es el tenis que nos tiene pegados a la pantalla cuando llega Wimbledon o Roland Garros.
Dicho esto, Grand Slam Tennis 2 sufre esta carencia (que también sufre Top Spin, ojo) que se acentúa cuando nos damos de frente con rivales que llegan a casi todos nuestros golpes. Y es aquí donde el título muestra su mayor desequilibrio, ya que es mucho más fácil optar por una táctica de saque y volea, a las que es bastante difícil contrarrestar, que por pelear desde la línea de fondo.