Análisis de Mass Effect 2
En el Seg-C de la Ciudadela hay una tienda donde un salariano vende videojuegos. Es uno de esos personajes que dice una frase distinta cada vez que pulsas el botón A, hasta que llega a la última y empieza a repetirse (y, nosotros, que nos educaron así, las leemos todas). Una de ellas dice lo siguiente: “Los juegos de rol ya no son como los de antes, ahora es todo acción directa y relaciones profundas. Echo de menos cuando había que beber agua para refrescarte y un viaje de cuatro horas duraba cuatro horas”. Es uno de esos momentos en los que BioWare habla directamente y sin tapujos con el jugador, al igual que cuando compartía sus opiniones sobre el género del MMO a través de las lápidas de un cementerio en Dragon Age: Origins.
Mass Effect 2 es un juego de acción directa y profundas relaciones con sus personajes, tanto, de hecho, que la historia principal podría reducirse al 20% del juego y el 80% restante a la reunión y preparación de la tripulación. Son los reyes de las personalidades y esta generación están logrando que cambiemos nuestro concepto de juego de rol o, más bien, que abramos nuestra reducida visión que identifica el género con árboles de habilidades y puntos de experiencia. El rol es interpretación, y nosotros somos Shepard.
Garrus: Todo comenzó con una pelea. Yo tenía alcance, pero ella tenía flexibilidad. Al final del noveno asalto el árbitro declaró empate. Los resolvimos en la cama. Yo tenía alcance, pero ella tenía flexibilidad.
Shepard: (Sonríe).
En esta segunda parte, tildada de El Imperio Contrataca de los videojuegos y más intentos de comparar algo que se ha ganado su diferenciación a pulso, el nombre de Shepard tiene más sentido que nunca. Somos un pastor, y nuestra tripulación, el rebaño. De nosotros depende que esté unido y en perfectas condiciones para el enfrentamiento final. La historia principal, pese a tener un peso considerable en lo que posteriormente se considere como trilogía, lo cierto es que pasa a un segundo plano a medida que nos centramos en recoger e investigar sobre el pasado de estos personajes. Mass Effect 2 es una montaña rusa espacial, con Shepard haciendo paradas en cada sistema para hacer subir a más compañeros a bordo.
Como decíamos antes, se trata de relaciones humanas, y ése es el rol que BioWare ha querido conservar. Si su primera entrega te pareció poco efectista y profunda en la administración de habilidades y puntos de experiencia, Mass Effect 2 no sólo sigue la misma trayectoria, sino que se separa aún más enfocando todo el combate a la acción directaz, en un alarde del que Marcus Fénix se sentiría orgulloso, llegando a efectos tan extremistas que veréis más desarrollo de habilidades en Dante’s Inferno que en este título.
Mass Effect 2 no sólo ha mantenido el espíritu shooter de su primera entrega, sino que se ha volcado en él. Correr a lo Gears y deslizarte hasta una cobertura es una delicia que se reproduce suavemente. Los impactos de cada una las armas son contundentes y ya seas un soldado, un centinela, adepto, vanguardia o lo que quieras, notarás el peso de todos tus poderes. Esto, en algunas ocasiones, y dependiendo de la importancia de la misión, convierte los escenarios en niveles demasiado cuadriculados, debido a la necesidad de añadir coberturas.
Pero acción también significa velocidad. Olvídate prácticamente de comprar armas o armaduras, sólo tendrás que adquirir e investigar mejoras, de modo que en el combate únicamente te concentres en moverte y disparar. Sencillo, pero efectista, y algo que no cogerá por sorpresa a todo aquel que venga de la primera parte.
Es, sin duda, uno de los sellos grabados a fuego en el casco de la nave, que en esta segunda parte no ha hecho más que reafirmarse, y la confirmación de que se puede hacer rol uniéndolo con un juego de acción donde nuestros ataques no están tan basados en puntos de ataque - defensa + constitución.
¿Importa? No, en absoluto, a no ser que no veamos esta obra desde la amplitud de miras con que BioWare quiere que lo hagamos. Lo que la compañía canadiense ha conseguido es transmitir todo lo mejor de sí misma a través de dos juegos, éste que nos ocupa y Dragon Age Origins. Lo que en uno carece, en el otro es potenciado. ¿Quieres multitud de decisiones y diálogos? Dragon Age los tiene, mientras que Mass Effect lleva una línea conversacional más directa. ¿Quieres espectaculares animaciones y planos de cámara en ellos? Mass Effect los tiene, mientras que Dragon Age es mucho más simple.
Es esta dualidad dividida en una saga de ciencia-ficción y una de fantasía medieval la que nos ha convencido, porque tan injusto sería criticar a una sin desmerecer la otra. Y, ahora que ya hemos unido cada arista y vemos el prisma desde el ángulo adecuado, podemos decir que Mass Effect 2 es un elogio al buen gusto, al saber hacer y un reconocimiento de las posibilidades narrativas que tienen las obras digitales por encima del cine. Si te gustan los videojuegos, te gusta Mass Effect.
Ficha técnica
NOTA FINAL: 9
Salida: 29-01-10
Edad (PEGI): +18
Precio (€): 61,56€

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Shepard, nada más salir del quirófano.