Análisis Mass Effect 2 para Xbox 360

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Mass Effect 2 (Página 2/3)
Escrito por Alejandro Pascual, el 26/01/2010. 9 comentarios

Análisis de Mass Effect 2 - Pag 2

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Joker: ¡Shepard! ¡Miranda y Jack se están peleando en la sala de reuniones!
Shepard: Voy hacia allí ahora mismo.
Joker: ¡Haz fotos!


Si estás en esta generación, inundada de shooters sin carisma donde hay que remover entre los escombros para encontrar una buena historia, te gusta Mass Effect. Cada uno de sus diálogos, tanto los principales como los más secundarios, están escritos galantemente, adornados con animaciones pulidas e incluso exclusivamente dedicadas a ese momento, que bien podrías haberte perdido, o descubrir en otra partida. Es todo un laberinto de frases repartidas entre el virtuosismo y la rebeldía donde la cámara se desenvuelve como si tuviera vida propia, logrando que ningún diálogo resulte aburrido. Y, si lo hace, hará su aparición una nueva opción, una especie de QuickTime capaz de detener la conversación con un puñetazo, por ejemplo, o con un acto de bondad.

De nuevo vemos un ejemplo contrario a Dragon Age, que alardeaba de aderezar cualquier momento de la aventura salpicándote con miles de diálogos, que se mezclaban, aparecían y desaparecían dependiendo de infinidad de variables: ¿hemos progresado en la aventura; realizado una acción heroica o vil; mantenido una relación con alguien; subido o bajado la confianza con dicha persona? En Mass Effect es que todo está guionizado. Elegantemente, pero con una dirección fija e inamovible. No importa que tu relación con Garrus sea ejemplar, llegará un punto en que, por mucho que insistas, él no hablará más porque le has exprimido al máximo.

Pero sin duda, uno de los aspectos que más vida hace respirar a este juego es el resultado de toda una estratagema bien pensada, casi a lo Perdidos, donde las decisiones que tomamos en el primer Mass Effect se ven reflejadas en este. No son tantas como a la gente le ha gustado pensar, ni diferencian tanto un camino del otro, pero a un nivel sinérgico, conectan perfectamente con el jugador y hacen que un juego y una partida se conviertan en su juego y su partida. Habrá que ver, entonces, como funciona esto en su tercera entrega, ya que las decisiones y consecuencias que tomamos en ME2 no crean un conflicto en el jugador tan enérgico como ME1 y nos atreveríamos a decir que sus relaciones sentimentales tampoco.

La galaxia ha sufrido algunos cambios. La exploración espacial se ha querido dinamizar agregando la propia Normandía al mapeado, de modo que podamos movernos libremente por cada sistema acercándonos a los planetas para explorarlos y descubrir si hay alguna misión secundaria que realizar. Éstas, pese a ser en número algo escasas a lo que podíamos imaginar, son divertidas y variadas, llevándonos a entornos diferentes realizando misiones de extracción, rescate o destrucción.

¿Y el Mako? Ha desaparecido. En esa avidez que las desarrolladoras están demostrando esta generación por escuchar a los usuarios (algo que nosotros no entendemos), ha desaparecido el famoso vehículo todoterreno espacial y los largos ascensores, para ser sustituidos por un programa de sondeo planetario que aburrirá hasta el más pintado y unas cargas estáticas de, prácticamente, igual duración. Y aquí debemos hacer un alto en el camino.

Porque, ¿era el Mako realmente aburrido y obtuso? Cuando aparecía en las misiones principales es posible que su control fuera un lastre, pero en los planetas donde podíamos aterrizar para extraer minerales era un minijuego divertido. En cualquier caso mucho más divertido que pasar una circunferencia lenta y poco fiable sobre la textura de un planeta lanzando sondas, eso seguro. Los ascensores son otra cosa. Puede que en el espacio estos aparatos tuvieran que moverse casi cercanos a la velocidad luz, pero lo cierto es que preferíamos escuchar una conversación entre nuestros compañeros o las noticias galácticas que ver una representación estática que nos ahorrara unos pocos segundos. Sí, las cargas siguen siendo largas y tediosas, sobre todo las principales. ¿Acaso le habrías arrancado unos segundos a Bayonetta por una pantalla en negro sacrificando su fabuloso sistema de práctica de combos?
Mass Effect 2
El Hombre Ilusorio es todo un misterio.
Mass Effect 2
Miranda. Para muchos, nada más que decir.
Mass Effect 2
Zaeed, el mercenario, está desarrollado con menos profundidad que los otros. Una pena.
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Los Vorcha, la nueva raza que sólo sirve para dispararla.
Mass Effect 2
Tali’Zorah se mostrará mucho más “participativa”.
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Shepard en el garito Afterlife. No os paséis con la bebida.