Quien más, quien menos, todo el mundo habrá visto a estas alturas alguna película del forzudo actor norteamericano Vin Diesel. Después de varios cortometrajes y producciones independientes, Diesel logró dar el salto a la fama apareciendo en películas como “Salvar al Soldado Ryan” (donde hace un pequeño papel secundario) o la trepidante “A Todo Gas”. Desde entonces ha formado parte de un buen número de éxitos comerciales que le han convertido en uno de los héroes de acción más populares del momento. Y, todo sea dicho de paso, a encasillarse un poco en sus papeles.
Siendo un gran aficionado a los videojuegos, el actor cuenta con su propio estudio de desarrollo, Tigon, el cual ya se ha encargado de lanzar algunos productos que siempre terminan por girar en torno a la figura de Diesel. Lo mismo sucede con su último trabajo, “Wheelman”, una ambiciosa aventura de acción que pretende más que nunca hacernos sentir como uno de los protagonistas de sus films.
En concreto nos ponemos en la piel de Milo Burik, un típico agente encargado de infiltrarse en los bajos fondos del crimen organizado (no podemos decir mucho más para no desvelar nada acerca de la trama). Quizás el aspecto menos cliché del argumento sea que el juego se ambienta en Barcelona. La ciudad catalana sirve como marco perfecto para que Diesel… quiero decir, Milo, demuestre sus habilidades al volante y con las armas de fuego al más puro estilo, salvando las distancias, “Grand Theft Auto”.
Como anécdota, decir que la Concejalía de Educación de la propia ciudad de Barcelona denunció al juego por, según ellos, representar unos valores que dañaban la imagen de su ciudad. En cualquier caso, y a pesar de la polémica, el lanzamiento ha visto finalmente la luz. Y nosotros pasamos a analizarlo en profundidad.