Memorias de África
RE5 hay que estudiarlo a la inversa. El interior puede que sea decimonónico y decepciónate, pero la carcasa exterior, todo lo relativo a la producción es fascinante y clave para su público potencial.
La sucesión de escenarios, que nos llevarán desde zonas desérticas, campamentos tribales o refinerías, son el hilo conductor de este RE. Comenzaremos en el famoso poblado (publicitado de todas las maneras en los trailers y el equivalente al “poblado cuenqueño” de RE). La advertencia a los fans es positiva: no os va a decepcionar.
Técnicamente es un juego portentoso, más en su cuidado paisajístico que en sus elementos individuales, ya que está plagado de contrastes (espectaculares escenarios, pero lineales y estáticos, modelados perfectos, pero animados como un videojuegos de NGC…). Los efectos de luces son probablemente los más cuidados del género, representando con fidelidad decenas de ambientes diferentes y ayudando, incluso, a la tensión dramática en algunos puntos (como los interiores de las minas).
Secuencias de vídeo ágiles dirigidas por Jim Sonzero, autor de la película Pulse (eso sí, con toda la idiosincrasia propia de RE…) respaldan esos detalles que sólo un fan fatal puede saborear, como la BSO y el guión, que pone punto y final a una de las tramas abiertas más profundas, abierta desde el lanzamiento de la primera entrega en 1996.