Quien le iba a decir a Rockstar, que una de sus franquicias que nació de forma prácticamente involuntaria (prácticamente como un esbozo de las posibilidades de conducción de GTA III) terminaría convirtiéndose en el título insignia dentro del actual emporio Rockstar.
Esta cuarta entrega, llega precisamente en el año del mejor juego de la historia de Rockstar, GTA IV, volcando todo su trabajo durante este 2008 en estos dos trabajos. Si GTA IV fue una referencia en cuanto a juegos de libertad de acción y la entrega más pulida y espectacular hasta la fecha Midnight Club L.A. eleva hasta el mismo punto la franquicia de conducción ilegal.
No obstante, la producción del juego ha sido tan minuciosa como la de cualquier otro gran título de la compañía, trabajando en conceptos, motor gráfico y la recreación de L.A. durante más de 3 años.
Esta primera entrega para la nueva generación de Midnight Club ha apostado, de forma peligrosa, por contentarse en no incluir una cantidad notable de mejoras pero sí puliendo hasta cotas inimaginables, lo que supuso la franquicia en la pasada generación.
En un año donde Burnout ha dado el definitivo salto hacia los “sandbox” y Need for Speed parece reciclarse de una vez por todas, Rockstar deberá demostrar, en esta ocasión y más que nunca, que la precisión y las vibrantes carreras de Midnight Club se ganaron el beneplácito de la crítica por méritos propios.