Existen cientos de mentiras relacionadas con el nuevo Castlevania, con Mercury Steam, con Konami, con la capacidad de Iga para conducir la saga tras sus traspiés en las versiones 3D e incluso, sobre el desarrollo del videojuego en España.
Pocas veces revistas como IGN, periódicos como The Guardian tienen interés en viajar hasta nuestro país para obtener información de primera mano de un trabajo producido en España (todo lo contrario a nosotros, que innumerables veces nos hemos tenido que mover por todo el globo en busca de un artículo o noticia…).
Pocas veces podemos levantar la cabeza y enseñar con orgullo un juego puede competir a nivel mundial y explicar en qué punto del mapa se encuentra San Sebastían de Los Reyes. Pero que
Castlevania Lord of Shadows haya supuesto para nosotros uno de los mejores juegos del pasado E3, dice mucho del trabajo de este equipo.

Enric presentando el alma del juego, con una cuidada producción y base jugable sólida
Primer mito fuera: Los cacareados 20 millones de presupuesto en su desarrollo, mera rumorología por otra parte más allá del seno de Mercury Steam, pueden haberse extrapolado a costes de producción absolutos, incluyendo desde las dietas de guardia de seguridad de la central de Konami hasta los mondadientes de la oficina.
Evitemos en una producción tan notable como Lord of Shadows deslegitimizar el trabajo de Mercury Steam y achacarlo a un presupuesto elevado y a comodidades innecesarias: lo único que existe tras este proyecto son tres años de trabajo duro y profesionales que han aprovechado sus recursos (el talento).
Es cierto que los lanzamientos pretéritos de la compañía han resultado irregulares por motivos bien diferenciados: Jericho era una buena idea con un buen respaldo pero el fantasma de los tiempos de entrega arruinó conceptos interesantes, mientras que Scrapland fue una gran sorpresa y una buena ejecución, en el momento equivocado con un planteamiento difícil (el propio Enric Álvarez bromea
“Si en Scrapland en vez de hablar de religión, crear una sociedad de robots y un mundo amigable hubiésemos creado una guerra de mechas con metralletas gigantes, otro gallo le hubiese cantado”).