INTRODUCCIÓN - Star Wars: Caballeros de la Antigua República -
Los que vengan del mundo del Pc ya conocerán a Bioware, que junto su estudio Black Isle, se ha encargado de crear algunos de los mejores juegos de rol para Pc de los últimos años. Joyas como Fallout (1 y 2), la saga Baldur’s Gate o Planescape: Torment (uno de los mejores juegos de rol de Pc que recomiendo fervientemente) han salido de esta compañía, que ahora se ha decidido a llevar su arte a las consolas entrando por la consola grande Xbox. Y además lo ha hecho con una de las licencias más jugosas (y a la vez más maltratada) de los ultimos tiempos, Star Wars, y como no, con el que parece ser su género preferido los RPG’s. Con Star Wars: Knights of the Old Republic (o KOTOR) Bioware ha hecho realidad el sueño de todo aficionado a Star Wars y a los RPG (que somos muchos), ya que ha creado, no sólo un muy buen RPG, si no además, un juego de Star Wars a la altura de la licencia (que después de tantas mediocridades ya hacía falta). Este es el primer RPG serio para la consola de Microsoft, que andaba algo flojilla en este campo, y la verdad es que no podría ser un comienzo mejor pues el juego no sólo atesora una gran calidad si no que además está camino de convertirse en un superventas a juzgar por lo visto hasta ahora.
Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana...
La historia del juego empieza 4000 años antes de las películas y nos situa en la antigua República, recién salida de las guerras Mandalorianas (los mandalorianos son una raza bastante belicosa que sólo vive para el combate). Dichas guerras fueron ganadas por la república grácias a dos héroes jedais, Revan y su aprendiz Malak. Pero ni los mejores jedais estan a salvo del lado oscuro y los que fueron los héroes de las guerras mandalorianas sucumbieron al lado oscuro. Reapareciendo, al poco tiempo de su caida, con una inmensa flota, surgida de nadie sabe donde, dispuestos a conquistar la república que antaño defendieron.
Ahora después de un ataque sorpresa a la nave de Revan que acabó con la muerte de este, Malak, como nuevo lord sith, continua con su guerra contra la república al mando de su casi interminable flota, lista para acabar con la república. La única esperanza que hay de detenerle reside en la joven jedai Bastila, que grácias a su poder de Meditación de Combate puede decidir el rumbo de la guerra.