JUGABILIDAD - Steel Battalion -
Hablar de la jugabilidad de Steel Battalion es hablar de su control.
Si algo en este juego llama la atención es sin duda su panel de control, que cuenta con una palanca de cambio de marchas, dos joysticks, un mini-stick (situado en uno de los joystcik), un “dialer” para sintonizar con la radio de los compañeros, cinco palancas pequeñas, treinta y tres botones y tres pedales. Todos estos aparatos se encuentras distribuidos en un panel divido en tres partes y otro panel donde se encuentran los tres pedales. El panel que alberga los botones, joysticks y demás se encuentra divido en tres partes que distribuyen los distintos botones de la siguiente manera:
La parte izquierda, donde encontramos el cambio de marchas (con 5 marchas más marcha atrás), un joystick que se mueve solo a los lados y sirve parea girar el VT, este joystick además tiene en la parte superior un ministick que sirve para girar la cámara del VT, es decir lo que vemos a través del monitor. Y por ultimo en este panel también encontramos cinco palancas que solo usaremos cuando debamos iniciar el sistema.
La parte central, donde encontramos el dialer para sintonizar con los compañeros así como cinco botones encima del mismo que nos servirán para darles ordenes. Al la derecha del dialer encontramos nueve botones que cumplen distintas funciones, como visión nocturna o override (un turbo que aumentará la velocidad del robot). Abajo del dialer veremos seis botones que sirven para rotar entre las armas secundarias y primarias así como para recargarlas, también tienen la función de washer (limpiar la pantalla), extinguer (para reparar daños leves) y chaff (granadas destinadas a despistar los misiles dirigidos por radar).
La parte derecha, donde encontramos el segundo joystick que se mueve en todas direcciones y sirve para mover el punto de mira, además cuenta con dos botones y un gatillo, que sirven para fijar el blanco así como para disparar las armas primarias y secundarias. A la derecha del joystick encontraremos cuatro botones. El primero de ellos cubierto por una tapa de plástico es el botón de eyección, que nos salvará más de una vez, los otros tres sirven para iniciar el VT. Debajo del stick encontraremos seis botones que servirán para controlar el radar, hacer zoom y para variar la vista del segundo monitor (un pequeño monitor situado en la parte inferior de la pantalla).
Los pedales servirán para acelerar, frenar, y para realizar un movimiento llamado Slide Step, que es un rápido desplazamiento lateral, muy útil cuando tratemos de evitar el fuego enemigo.
Dejando un poco de lado el mando, y centrándose en la jugabilidad del juego en si hay que decir que no es un arcade, si no todo lo contrario, nos encontramos ante lo que podría ser el primer simulador de robots bípedos de la historia de las consolas. El afán por el realismo que han demostrado los chicos de Capcom en este juego no se limita al estupendo panel de control, si no que impregna cada rincón del juego. Empezando por el diseño de los VT por ejemplo, no veremos los típicos robots de manga con formas estilizadas y humanoides, aquí nos encontramos con robots bípedos sin brazos y con un diseño muy realista, que presentan defectos propios de su tamaño y forma (por ejemplo si intentamos girar cuando vamos a demasiada velocidad volcaremos, o si realizamos demasiadas veces el Slide Step el motor se sobrecalentará y deberemos dejarlo reposar). El desarrollo de las misiones será de tipo simulador, esto se notará el echo que deberemos emplear distintas estrategias (como utilizar características del terreno o cooperar con los demás miembros del escuadrón) para cumplir las diferentes misiones, ya que los enemigos tendrán las mismas posibilidades de matarnos que nosotros a ellos, sólo marcará la diferencia nuestra pericia como pilotos y estrategas.
Uno de los puntos más realistas y más polémicos del juego es sin duda su sistema de guardado, empezaremos creando un piloto (poniendo un nombre, fecha de nacimiento, etc.) y ahí será donde se guardarán nuestros avances en el modo campaña, el problema viene cuando muramos (es decir no pulsemos a tiempo el botón de eyección) o seamos degradados (cuando perdemos el VT y no tenemos puntos para poder comprar otro), cuando una de estas dos cosas suceda nuestro piloto desaparecerá del servicio activo y ya no podremos usarlo más, perdiendo así nuestros avances en el modo campaña (aún así las misiones que desbloqueamos en el modo Free Mision permanecerán inalteradas). Esto, que es una muestra más del realismo que destila el título, puede ser un problema, sobretodo cuando al principio del juego no dominemos aún el control, o cuando llegando al final tengamos que volver a empezar.
Otro de los puntos negros de la jugabilidad del juego es la dificultad del mismo, ya que pasaremos de misiones que parecen un paseo por el campo a misiones que parecen una visita la infierno. Esta variabilidad en la dificultad del juego hace que la curva de aprendizaje no sea todo lo buena que debería.
Pese a estos pequeños inconvenientes la jugabilidad del juego es muy buena y sin duda satisfacerá a los amantes de los simuladores.
Ha quedado claro que si en algo destaca este juego es en su realismo, lo que para muchos ya será suficiente para pagar el precio, pero es que además el juego es realmente largo por lo que no nos lo pasaremos en un fin de semana (cosa demasiado habitual en los juegos de hoy en día).
El juego cuenta inicialmente con diez misiones, una vez las terminemos se nos dará la opción de volverlas a jugar escogiendo otro nivel de dificultad (o quedándonos con el mismo) peor manteniendo nuestros puntos, rango y VT’s, o podremos empezar las siguientes trece misiones. Las siguientes trece misiones son las diez primeras pantallas pero con objetivos distintos más tres pantallas nuevas.
Además de las 23 misiones, también contaremos con seis niveles de dificultad (a cuál más difícil), si a eso le sumamos el hecho de haber de reiniciar la partida cuando nos maten, tenemos como resultado un juego realmente largo (y más aún de querer acabarlo en los 6 niveles de dificultad).
DIVERSIÓN - Steel Battalion -
En este juego la diversión viene dado por el grado de realismo e inmersión que se consigue, y es realmente elevado. Desde la caja, pensada para dar la impresión que contiene equipo militar, hasta el manual, donde encontraremos toda clase de explicaciones (desde la organización de los pelotones de VT hasta el funcionamiento de los mismos), pasando por una innumerable cantidad de detalles (muchos de ellos comentados en las anteriores secciones), todo está pensado para que nos sintamos como si estuviéramos conduciendo uno de esos monstruos de metal.
Verdaderamente consigue su objetivo, pues la sensación que transmite el juego es de estar realmente sentado a los mandos de un VT, estar sentado jugando con ese increíble panel de control es una de las mejores experiencias de las que se puede disfrutar hoy en día en la consola de Microsoft (siempre que os gusten los simuladores y os atraiga el tema).