Pasamos tan poco tiempo en cada galaxia de SMG2 que, realmente, no da tiempo a cogerle ese cariño especial a un área en concreto o a quedarte con una melodía pegada. Claro que, para compensar esto, bien en forma de pequeñas zonas o de galaxias enteras, o simplemente con una
versión 2010 de una melodía de antaño,
juegan con la nostalgia de quien creció viendo la evolución de Mario del píxel al polígono. Aunque la mejor forma de compensarlo, es haciéndonos explorar cada milímetro de ese gran entuerto de auténticas plataformas.
Porque empezamos en una explanada, con una fuente, árboles al fondo, cruzamos un puente sobre un lago, creamos un par de nubes para subir a la caída de una pequeña cascada, y de repente, tras atravesar una estrella, nos encontramos en una plataforma giratoria en el espacio, con desarrollo 2D luchando por no caer al vacío. Ese podría ser un ejemplo de los 242 diferentes.
Cada estrella sigue un camino distinto, y todo está calibrado de forma que los distintos tipos de jugadores estén satisfechos.
Lo básico seguirá una curva de aprendizaje con ligeros altibajos, pero
quien quiera completar el 100% del juego sudará champiñones verdes incluso a pesar de los puntos de control a mitad de los niveles. Al más experimentado, lo básico le parecerá un paseo de saltos de longitud, pero las últimas estrellas se complicarán, lo quiera o no. Pero
cuando el primerizo haya sido capaz de superar lo básico, estará prácticamente igual de preparado que el mariólogo empedernido para afrontar los retos de la última tanda de estrellas, que requerirán el uso de determinadas técnicas avanzadas que se consiguen dominar a base de práctica.
Lo que está claro es que, una vez más, hay que arrodillarse ante el Rey. Super Mario Galaxy 2 no es perfecto, pero van a pasar muchos, muchísimos años hasta que algo le llegue a hacer sombra en su propio terreno.
Aunque los escenarios sean caras B de lo que fue el primer Galaxy, han sabido compensar todos y cada uno de los pequeños defectos que éste pudo haber tenido, y sobre todo, han sabido adaptarlo a todo tipo de jugadores. Hemos dudado de Nintendo y hemos dudado de Mario por esta inusual secuela tan aparentemente temprana, y nos hemos equivocado. Y aquí está nuestra redención.
NOTA FINAL: 10