Las inspiraciones más clásicas con las modas más actuales, eso es un gran
crossover de conceptos, mucho más arriesgado y original que
juntar a personajes de varios cuentos populares en una masacre de zombies, ninjas y enanitos.
Lo bueno de
Zombie Panic in Wonderland es que sabe hacer converger ambas cualidades sin perder carisma, y eso es lo que ha llevado a esta creación de origen valenciano a convertirse en uno de los lanzamientos más esperados para la distribución digital de Wii, uno de los más laureados de todos los encuentros y presentaciones de varios juegos de WiiWare, y a copar las listas de descargas en el mercado japonés.
Puede parecer peloteo patrio, como también pudo parecerlo en el caso de
NyxQuest, pero nada más lejos de la realidad. Cuando un producto es bueno, hay que saber valorarlo, sea cual sea su procedencia, y si no lo dijésemos, seguramente muchos pensaríais que
Akaoni es un estudio japonés.
El título del juego ya deja bastante claro de qué va la cosa. Wonderland, el País de las Maravillas que tan de moda se volverá a poner gracias a Tim Burton, se llena de zombies y de enanitos que huelen a amor para causar el caos que sólo puede resolver Momotaro, el niño melocotón del folclore japonés que, de un momento a otro se arma con una ametralladora y empieza a hacer estallar cabezas de zombies en charcos de corazones.
Y lo que en un principio parece un paseo por una zona del Japón feudal, acabará por convertirse en un periplo hasta el castillo del reino,
acompañados por la inocente Dorothy que busca a su amigo el Hombre de hojalata, y por una casi erótica Blancanieves que nada tiene que ver con la dulce, ingenua y recatada versión del cuento original, y que parece tener ciertos problemas conyugales con su Príncipe Azul. Todo esto adornado con una curiosa estética manga, decenas de referencias a los cuentos de los que sale cada personaje, y centenares de zombies y monstruos de todo tipo a los que hacer frente. Lo que por allí llaman
moe.
Una mitad clásica en ambientación y personajes; una mitad actual y llamativa en estética y contenido.
Continuando con las analogías clásico/moderno, el apartado jugable también tiene qué decir en este aspecto. Aquellos que llevéis muchos años con los videojuegos, que echabais
cinco duros en las recreativas: pensad en
Cabal, pensad en
Blood Bros. Los más neófitos, la
generación PlayStation, pensad en
Sin & Punishment. Ahora, todos, pensad en el Wiimote y en lo bien que habría venido para apuntar en aquellos juegos.