Análisis de G-Force
Los juegos infantiles necesitan un baremo para crítica especial: ni aunque pudiésemos meternos en la cabeza de un niño mediante nano-tecnología seríamos incapaces de comprender, al 100%, sus gustos e inquietudes (¡y eso que nosotros lo hemos sido!). Juegos que apuntan hacia un público tan nítido deben pasar ciertos filtros de calidad, aunque normalmente, sin motivos de peso, suelen catalogarse como productos de segunda.
G-Force destaca, con solvencia, de una intolerable media de productos mediocre para el público infantil. Cada día el público está más polarizado, existe mayor demanda y por lo tanto mejor oferta, pero el sector infantil suele descuidarse a favor de juegos sociales o productos resbaladizos que se contentan con lucir licencias.
El logro de esta adaptación es que funciona mejor como videojuego infantil que como película mediocre. Son dos medios muy diferentes y mientras la película no deja de ser una comedia de acción pre-adolescente, con animales saltarines (eso sí, con el “rodillo Bruckheimer”, impregnando la cinta de explosiones, cobayas espía y persecuciones de vértigo), G-Force sí convence como premisa para un videojuego.
Tan acostumbrados ya a nazis-cibernéticos, ninjas zombies y vampiros astronauta, unas cobayas con el trabajo de Sam Fisher no nos van a quitar el sueño. Lo que realmente no imaginábamos es el calculado y digno equilibrio jugable en todos los géneros que aborda.
A medio camino entre infiltración, beat em up y plataformas, jugaremos con Darwin, el líder del Comando G, en una misión de infiltración para destapar un caso de corrupción en una empresa de electrodomésticos (cuyas intenciones son las de instalar chips de I.A. Avanzada a dichos aparatos para controlar la sociedad).
Nuestras armas para combatir a este disparate de ejército son varios gadget, desde un jetpack (que aborda los niveles relacionados con las plataformas) varias gafas de visión noctura (infiltración y exploración), un látigo y cañón para derrotar enemigos (acción) y Mooch, una mosca con la que acceder a lugares recónditos (puzzles). La mezcla es sorprendente e inteligente: ni mucho menos consigue profundiar en ningún campo, pero sí que puede funcionar como buen primer paso para las manos de un niño inexperto (exceptuando a los eunucos diabólicos que me humillan en YouTube con sus partidas perfectas a Guitar Hero).
El combate merece una pequeña reseña aparte, brilla con luz propia el desinteresado intento de ofrecer un buen producto el sistema de mejora de armas, la variedad en efectos y repercusión de los distintos tipos de munición o las rutinas de ataque enemigas (incluso su ajustable dificultad, no obstante siempre será pan comida para el maldito niño del Guitar Hero).
Su simpleza técnica no empaña un apartado, puramente visual, pulcro y correcto: en Wii G-Force da la cara con buenas animaciones y escenarios creíbles, mientras que la alta resolución de Xbox 360 y PS3 consiguen un acabado totalmente inmaculado y a 60 fps (algo que muchas compañías olvidan, la capacidad de crear algo limpio por no abusar de efectos, sobrecarga poligonal o filtros). Punto aparte son ya las gafas en 3D, un divertido guiño al futuro de la industria audiovisual que, aunque no pasa de la anécdota, es todo un detalle para los más curiosos (eso sí, imposible jugar más de 30 minutos sin mareos).
G-Force rezuma dignidad y buenas intenciones. Podría ser un producto mucho más descuidado, simplista e incluso menos arriesgado. Disney cada vez apuesta más por esta industria y no parecen tan inviables los tiempos de auténticos best sellers de calidad inspirados en grandes licencias como Aladdin o El Rey Leon.
Ah, y cómo olvidarlo, el factor 'cute'. Si hay algo que nos guste son personajes pequeños, minúsculos con sus gafitas de visión nocturna, maquinando planes militares, luchando y sobreviviendo en entornos hostiles, ¡pero si hasta pilotan diminutas esferas como vehículos de transporte!, qué demonios, yo digo un sí rotundo a G-Force.
Ficha técnica
Salida: 09-10-09
Edad (PEGI): +7
Precio (€): 50,96€

Por favor, ¡miradlas! ¡son cobayas espía!

Mooch te permite acceder a lugares microscópicos...en "tiempo bala".

G-Force consigue una tarea no muy sencilla: ser un juego recomendable y de calidad para los niños.

Arriesgada y fructífera combinación de plataformas, acción, exploración y puzzles (es el Arkham Asylum para las jóvenes audiencias)