Análisis de Dead Rising: Terror en el Hipermercado
El paso del tiempo siempre castiga al juego mediocre y beneficia al inteligente: puede que 2006 ya quede muy lejos y lo que parecía una producción mediana de Capcom terminase convirtiéndose un título de interés, pero a estas alturas Dead Rising puede presumir (aunque los de siempre ya lo augurásemos en su día) que se trata de un inequívoco en las listas de juegos de culto.
Parecía extraño imaginar que una compañía como Capcom no aprovecharía para sacrificar la impolutez de un juego publicado, en su momento, en una plataforma minoritaria (…). La secuela anunciada para el próximo año (ambientada en Las Vegas) y esta re-edición puede interpretarse como una prostitución intelectual, pero sería caer en el mismo error de siempre, ¿Qué imaginabais que era esto, arte?
Wii, como plataforma desbordada con títulos de serie Z y sacacuartos comerciales, le debe mucha a “Terror en el hipermercado”. Al menos Capcom ha mostrado un mínimo esfuerzo y por mucho que algunos quieran olvidar, una moneda siempre tiene dos caras y en este concreto caso, posicionarse de forma radical puede ser muy peligroso.
Aunque la historia y ambientación sean la misma que la edición del 2006, existen diferencias palpables. Se trata de un juego más lineal, con más acción y con algunas alteraciones argumentales (seremos un periodista sí, pero no utilizaremos la cámara de fotos, ni siquiera podremos saltar).
¿Se acepta pues, “Terror en el hipermercado”, como una re-interpretación? ¿La oportunidad de ofrecer un título triple A a unos usuarios (numerosos) y sedientos de juegos tradicionales? ¿El evidente descenso de calidad lo lastran a un tercer plano y a una ofensa a la obra original? Ni tanto ni tan calvo.