Artículo para ordenador: [E3 2010] Zelda antes del E3

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[E3 2010] Zelda antes del E3 (Página 1/2)
Escrito por Víctor Junquera, el 11/06/2010.
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El E3 está a la vuelta de la esquina. Y con él, vendrá lo nuevo de Gears of War, de Metal Gear Solid, nuevas e interesantísimas licencias a repartir entre las diferentes plataformas, e incluso nuevas consolas, pero este evento anual, parece que nunca está completo sin un elemento fundamental: The Legend of Zelda.

No en vano, esta saga tiene en su haber el considerado como mejor videojuego de la historia, y todas las entregas posteriores han sido hechas a conciencia para intentar superarlo, con las discrepancias que ello genera, sobre si la nostalgia afecta a la objetividad. Pero Zelda ya era Zelda mucho antes de Ocarina of Time, y seguirá siéndolo mucho después, y en todos y cada uno de ellos hay unas constantes, unos elementos perennes, pero también cada uno tiene sus particularidades que lo hacen único. Sin duda es una saga modelo, y la expectación por un nuevo Zelda nos puede.



El abc de la épica medieval lleva estando enclaustrado en esta saga desde sus inicios. Un héroe, una princesa y un señor oscuro, son las tres partes fundamentales de una trifuerza, y, caracterizados de diferentes formas en cada entrega, siempre han estado ahí. Link, Zelda y Ganon. Valor, sabiduría y poder; no hay nada que los defina mejor. Que no sean el colmo de la originalidad no quiere decir que los guiones de la saga no puedan llegar al jugador. No son necesarias horas de secuencias e interminables diálogos entre personajes para empatizar con ellos. De hecho, Link no habla, ni ha hablado, y esperemos que siga sin hacerlo, porque realmente nunca ha sido necesario.


El protagonista es un mero nudo que avanza por el hilo conductor empujado por sus alrededores. Son los entornos, las situaciones que vivimos y cada personaje de cada pueblo los que con una escueta descripción nos hacen quedarnos con cada detalle. Todo desprende un aire mágico inigualable.

Llevamos más de dos décadas repitiendo el mismo patrón de adentrarnos en templos y mazmorras para conseguir objetos sagrados que nos permitan alcanzar la Espada Maestra, con la que adentrarnos en más localizaciones plagadas de acertijos y enemigos que nos llevarán al enfrentamiento final con Ganon para salvar a Zelda y evitar que la encarnación del mal se haga con las tres partes del Triforce. Y nunca nos cansaremos. Cada representación de Hyrule es distinta, aunque siempre tengamos los mismos elementos: un bosque, un desierto, un lago, Kakariko,... Pero aunque siempre parezcan planos temporales distintos, se siente que hay una conexión argumental por la mitología de cada juego.


Desde que Ocarina of Time revolucionó los videojuegos con el salto de la saga a las 3D, ha habido una clarísima diferenciación entre los títulos destinados a las portátiles y a las consolas de sobremesa. Si bien los primeros son unas excelentes aventuras, están más desvinculados de la historia principal y se centran más en ofrecer desafíos distintos con propuestas innovadoras, más orientadas a la resolución de entramados en las mazmorras que a buscar el enganche emocional del jugador, aunque esto también está empezando a cambiar, como pudimos ver en Spirit Tracks.

Pero son las entregas de las consolas domésticas las que nos llevan a fantasear con esa nueva visión de Hyrule, con esa posible nueva revolución, con nuevas mazmorras en localizaciones cada vez más increíbles, con otra épica batalla contra Ganondorf,... Y ciertamente, tras muchos E3, muchos Tokyo Game Show, GDC o cualquiera que sea el evento, nada ha conseguido igualar esto:

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