INTRODUCCIÓN - Boogie -
Unos muñecos psicodélicos; unos escenarios coloridos y la posibilidad de convertirse en grandes artistas interestelares son los grandes pretextos con los que los desarrollares de EA Montreal pretenden introducir a los usuarios de Wii en su nuevo emulador musical.
Nada más abrir la caja con el software nos encontramos con un atractivo micrófono y unas gafas para efectos tridimensionales; a todas luces un paquete prometedor de cara a aprovechar las revolucionarias posibilidades de la consola casera de Nintendo.
No obstante, al pasar de los minutos el encanto inicial se va diluyendo y es que Boggie no llega a ser algo más que un juego con muchas propuestas pero todas ellas ridículamente básicas; eso sí, algunos de sus temas musicales son para enmarcar.
¿BAILANDO POR UN SUEÑO?
En los tiempos más recientes la gigante empresa de videojuegos le ha tomado el ritmo a los emuladores musicales de todo tipo, estamos a portas de todo un fenómeno masivo de la cara de Rock Band y en cierta medida con Boggie han querido presentarnos algo así como un “abrebocas”.
Evidentemente los desarrolladores de Harmonix no tienen nada que ver con este juego (y eso se nota desde el primer momento); pero Boggie deja ver a las claras un intento por convertirse en otra referencia en un género que cada vez gana más adeptos en el mundillo de los videojuegos.
No obstante, si se trata de plantear juegos similares los primeros que vienen a la mente son los simuladores de tapete estilo Dance Revolution y los sensacionales SingStar de Sony, ya que con Boggie se pretende invitarnos a convertir a unos surrealistas personajes en artistas de talla interplanetaria (así de loco como suena).
Contrario a lo que pudiera parecer de entrada el extraño muñequito que sirve de portada al juego no se llama Boogie sino Bubba; a él lo acompañaran otros personajes hilarantes (aunque con facciones mucho más “humanas”) que responden a los nombres de Julios, Jet, Kato y Lea. Todos ellos tienen un objetivo común y es los ser reconocidos como los más prestigiosos artistas.
Estos protagonistas coinciden en ser unos excelentes bailarines capaces de ambientar exitosas canciones en diferentes escenarios; razón por la que unos extraños personajes de colores (y que se llaman como tal, es decir “Don Rojo”, “Don Verde”, “Don Púrpura”) les invitarán a hacer parte del Hall de la fama estelar; a grandes rasgos y con pocas variaciones entre las historias de cada uno este será el hilo argumental que soporte este juego.
Vale, la historia no será precisamente la que se gane el premio a la originalidad y novedad. ¿Será posible que alguien pudiera conquistar el universo únicamente a punta de bailar bien?; bueno, hace unos años vimos a una espectacular Ulala en un sensacional juego denominado
Space Channel 5 que triunfó en Dreamcast y que incluso contó con una “edición especial” en PS2.
No hay que reflexionar mucho para descubrir que la idea no es mucho más que una burda copia del exitoso juego de Sega (del que algún día esperamos una secuela), pero que en Boggie se queda en apenas buenas intenciones.
No es un juego nuevo; a estas alturas otros simuladores musicales mucho mejores aunque otros peores) han llegado a Wii; no obstante este título supuso un momento “histórico” digno a destacar en la medida que fue una de las licencias más promocionadas y que finalmente termino convirtiéndose en multiplataforma llegando incluso a PS2.