JUGABILIDAD - Boogie -
Boogie ofrece
cinco modalidades “diferentes” a saber; algo que de entrada suena más extenso de lo que finalmente resulta siendo, aunque por lo menos dota al menú de un atractivo de cara a conquistar al usuario.
Inicialmente se nos recibe con un
tutorial obligatorio que nos enseñará a entender la mecánica del juego y que a la postre nos mostrará sus pocas variedades. En esencia se trata de seguir la pista musical con la ayuda del wiimando y el Nunchuk; aunque también podemos activar la modalidad para usar el micrófono (aunque este puede utilizarse de manera opcional a criterio del jugador).
Mientras suena la música nosotros debemos tratar de llevar el ritmo con giros del Wiimando hacia adelante y atrás así como a los lados; en la medida que hagamos los giros correctos (siempre llevando el ritmo que va sonando en el altavoz del Wiimando) recibiremos puntajes que serán necesarios para ir evolucionando niveles en el modo historia.
También podemos movernos por el escenario en términos de estar más cerca al público (al que de otra parte jamás llegaremos a ver); para esto basta con mover el pad analógico del Nunchuk; así mismo podemos acercarnos a los “Don” de colores que nos ofrecerán monedas y poderes útiles para comprar objetos y activar un poder especial respectivamente.
El
poder especial se da cuando una barra vertical que tenemos al lado de la pantalla llega a los niveles superiores, una vez esto se da podemos oprimir el botón
B y saldrá una secuencia de flechas que debemos seguir con el Wiimando para así obtener aún más puntos.
En algunos momentos se dará un “minijuego” donde emularemos la canción siguiendo la tonada con el botón
Z; es un modo ciertamente fácil y nos permite recibir más puntaje de la manera más sencilla posible.
Finalmente tenemos el modo con el micrófono que a la postre no es más que un simple Karaoke sin mayores pretensiones; de hecho resulta bastante fácil en la medida en que no se exige una mayor precisión (algo que a la postre resulta conveniente con las canciones en ingles)
Lo anterior deja la sensación de ofrecer modalidades muy variadas para emular un baile pero a la postre todas pecan por su exagerada simpleza ya que muy
pronto descubriremos que con solo girar el Wiimando para uno y otro lado llevando el ritmo repetitivo del altavoz del Wiimando podremos obtener los puntos necesarios y con los extras que nos ofrecen haremos aún más; además cosas como la secuencia musical resulta ridículamente fácil de emular de modo que en pocas horas habremos conseguido todos los ítems del juego.
Luego del tutorial el menú despliega todas las anteriores opciones para que escojamos la que se prefiera; de todas evidentemente
destaca el modo Historia donde podemos escoger cinco historias “distintas” a partir de los cinco protagonistas del juego.
Bueno, lo de distintas es un “decir”… pues a la larga todas coinciden en el mismo sueño de ser una estrella del baile, de todos modos cada personaje bailará cinco temas distintos teniendo que desbloquearlos con los puntos que consigue con cada rutina de baile.
Aunque hay tres niveles de dificultad lo cierto es que acceder al puntaje máximo termina siendo bastante sencillo, de modo que pronto habremos podido acceder a la totalidad de las historias y a todos los objetos extras que podremos adquirir en la modalidad de “Tienda”.
Aparte del modo historia podemos optar por disfrutar de cada uno de sus estilos por separado, es así como tendremos un
modo Karaoke, un modo baile y un modo Vídeo donde realizaremos más de lo mismo y es que a pesar de que suene diferente todo en Boogie se reduce a hacer prácticamente lo mismo.
A priori uno de los modos más interesantes y el único que puede reportar una verdadera rejugabilidad es el multijugador donde con otro colega podemos configurar competencias hasta con siete melodías a la vez, este sin duda resulta interesante y solo queda la duda de porqué no lo hicieron para cuatro jugadores; claro que para ello se requerirían varios micrófonos y como tal no es posible (quizás en red pero eso ya es otra historia).
Es curiosa la manera como el menú nos presenta tantas modalidades que en últimas envuelve un solo juego relativamente complejo pues lo demás no son sino minijuegos que conforman una rutina de baile por un personaje hilarante; ah, también contamos con la tienda para obtener los extras (aunque tampoco es la gran cosa).
DIVERSIÓN - Boogie -
Este redactor no es muy dado a decir que un producto es solo para niños pues en cierta medida siente que esto resulta ofensivo para los más pequeños (basta con ver en la red ciertos registros de récord jugables para comprobar que muchos de ellos son realizados por pequeños que apenas se han desprendido del biberón).
Lo cierto es que Boogie termina siendo demasiado “infantil”;
sus minijuegos y el “editor” de vídeos prácticamente podrían conformar un juego interactivo para los primeros cursos de música en la escuela; aunque quizás los temas no serian del gusto del público sino más bien de sus padres.
No deja de ser extraño que un juego con semejante semblante tan infantil utilice temas para un público algo más “adulto”; de todos modos esos son lo que más se salvan y a la postre pueden justificar disfrutar de unas cuantas partidas.
Aunque
cuando en un juego musical lo que más resalta son los temas siempre quedará la inquietud sobre que quizás lo mejor es hacerse con el CD musical; en fin, no hay que quitarle los pocos méritos a este juego.