JUGABILIDAD - Mario & Sonic en los Juegos Olímpicos -
Cualquiera podía pensar que unos eventos deportivos con Mario y Sonic podían ofrecer una jugabilidad similar a la decena de juegos donde Mario disputa entretenidos deportes en compañía de los personajes de la saga, sólo que para la ocasión se sumarían los de Sonic y su corte; nada más lejano que esto…
De hecho mientras los juegos anteriormente citados (Mario Tennis, Mario Baseball, Mario Golf e incluso Mario Striker) tienen un claro componente arcade, aquí se ha apuntado a un toque más de tipo emulador (o “simulador” para ser más precisos).
A la hora de comparar el estilo de Mario y Sonic resulta más parecido al clásico emulador olímpico de Konami, solo que aquí en vez de machacar botones a toda velocidad tendremos que agitar el nunchuk y el Wiimando.
Los controles aquí son bastante básicos pero a la postre esto lo dota de una tremenda exigencia en la gran mayoría de las competencias, realmente habrá que estar en forma si queremos hacernos con las diferentes preseas pues nuestros rivales no nos la dejarán fácil.
Aunque cada evento tiene un manejo distinto, lo cierto es que a la final básicamente tendremos que apelar a movimientos similares; en la gran mayoría se trata de agitar fuertemente los mandos y oprimir los botones A y B en el momento justo.
Lo anterior suena más fácil de lo que es en realidad pues cuando decimos “agitar” el mando hay que hacerlo con todo el empeño del caso; para más dificultad tendremos que activar una secuencia especial en un momento puntual del evento, así que lograr la meta es realmente agotador.
Por dar un ejemplo, una de las competencias más “sencillas” es la carrera en 100 metros planos, la idea es escoger al personaje más “idóneo” y comenzar la disputa (fijo todos le apuntan a Sonic).
Antes de correr hay que tener el botón B oprimido para ganar impulso, posteriormente debemos inclinar el wiimando para salir a tiempo y no ser penalizados, luego agitar con todo el Wiimando y el Nunchuk (aunque podemos jugar solo con el Wiimando si lo preferimos).
Lo anterior no es difícil pero si agotador y en esencia es un estilo que comparten la mayoría de los juegos; realmente
son pruebas exigentes que justificarán obtener las preseas.
Básicamente tenemos cuatro modalidades principales para participar en los eventos deportivos, podemos optar por partidas rápidas que nos ponen de entrada en la competencia única. Es un modo agradable en la medida que una vez superada la prueba específica obtendremos la medalla. No será así en el modo circuito donde como su nombre lo indica tendremos que participar en tres eventos distintos y obtener muy buenos puntajes si queremos la medalla, realmente lo más complejo es mantener la resistencia luego del primer evento ya que el que nos recibe es igual de dispendioso; además resulta frustrante que nos vaya muy bien en uno mientras que los otros dos tengamos mala suerte y perdamos un lugar en el podio. (a propósito, es una gozada mirar a los jurados de los torneos)
El reto aumenta considerablemente en el modo de misiones, los desafíos son realmente exigentes y algunos bien podrían calificarse como imposible, realmente este es un juego para ejercitar.
El modo galería es a la postre el más entretenido de todos, está compuesto por una buena cantidad de minijuegos con divertidas variantes y guiños a las sagas de Mario y Sonic, en contravía su carácter “deportivo” se pierde, pero sin duda es una gran alternativa a las duras gestas deportivas.
Tenemos una extensa carpeta de personajes provenientes de los universos de Mario y Sonic (prácticamente ninguno faltará), lo mejor es que podemos usarlo desde el primer momento. Están divididos en grupos según su principal habilidad (por ejemplo velocidad, fuerza, resistencia), aunque a la postre esto no resulta decisivo para ganar así que por más que tengamos a Sonic nada distinto a un buen manejo de los controles garantizará que podamos ganar en las disciplinas de velocidad.
Podemos participar en un agradable multijugador hasta para cuatro jugadores que realmente le da un mayor gancho a las partidas, además de suavizar la dificultad de los personajes controlados por el CPU; desafortunadamente no podemos jugar a nivel online.
La experiencia online prácticamente se “reduce” a registrar las mejores marcas y ver los ranking mundiales, algo que tratándose de un evento planetario le otorga una genial ambientación; además se articulo un completo sistema de logros similar al que vemos en la mayoría de juegos de Xbox 360. (Vamos, si hasta nos darán “logros” si hacemos un record en faltas)
La cantidad de deportes olímpicos le otorga una gran duración a este título, aunque la sensación de ser repetitivo aparece una vez comprobamos que el manejo del control es muy similar y dispendioso en la mayoría de los eventos.
Los personajes representarán el país que escojamos dentro de un amplio abanico que contempla a casi todo el orbe, una situación ideal a la hora de consignar los registros en línea (lastima que no sea más la jugabilidad online).
En definitiva el apartado jugable nos ofrece modalidades muy entretenidas y variadas, una buena cantidad de eventos e incluso varios minijuegos muy cumplidores; es una lastima que la exigencia del control resulte agobiante en muchos casos; sobretodo por que la mayoría de pruebas nos plantean una alta exigencia para lograr las medallas.
DIVERSIÓN - Mario & Sonic en los Juegos Olímpicos -
Si el usuario tiene claro que está ante un emulador más que un arcade es seguro que lo va a disfrutar más, claro que más que un emulador se trata de un “simulador”; es decir que sus competencias se parecen a las reales y tienen una alta exigencia si bien la jugabilidad no se parece al evento real (un emulador será más el que tienen los juegos de fútbol o de Formula uno).
La experiencia de los Juegos Olímpicos es larga, muy larga incluso en la medida en que tenemos gran variedad de deportes (y muchos más elementos a desbloquear); lo anterior sumado a la posibilidad de disfrutar con cada personaje le otorga aún mayor vidilla.
Desafortunadamente
este es uno de los juegos que la primera vez nos deja impresionados pero que una vez le vamos tomando el ritmo va siendo frustrante; en primer lugar por que el sistema es agobiante y muy parecido en todos los eventos, además porque independiente de contar con un abanico amplio de personajes estos no guardan una mayor diferencia a la hora de jugar con ellos.
Es divertido ver a Mario y su corte compitiendo contra el equipo de Sonic, incluso poder participar con uno de nuestros Mii le da aún más gancho en la medida en que no todos los días disputamos una competencia contra el erizo; realmente la propuesta de Sega y Nintendo es a todas luces acertada, independiente de que las limitaciones jugables le restan inmersión.
No se trata solamente de ser muy exigente ya que los hardcore la asarían de maravilla, sino que no siempre resulta tan preciso y condena al máximo cualquier fallo en el evento, de otra parte esto sería “consecuente” con la obtención de una medalla en semejante evento pues a la postre no cualquiera se puede hacer con las preseas.