JUGABILIDAD - Prince of Persia: Rival Swords -
Este apartado es sin duda el porqué de esta adaptación a la consola de sobremesa de nueva generación de Nintendo, y es que es la única mejora significativa que se ha añadido al título para Wii. De esta manera, el príncipe será controlado en su totalidad aprovechando las virtudes del Wiimote y el Nunchuk.
El resultado de todo esto es, sinceramente, desesperanzador y es que una de las pruebas de fuego del nuevo control presentado por la gran N, es conseguir que sea también válido para juegos complejos, que no se limite a ser algo recurrente en retos o títulos deportivos. Aún así, “Zelda: Twilight Princess” demostró ya que el resultado puede ser satisfactorio, pero está claro que un “Prince of Persia” tiene un abanico mucho más extenso en lo que a movimientos se refiere. Con todo esto queremos decir que, dejando de lado el debate sobre la polivalencia del control de Wii, Ubisoft no ha hecho un buen trabajo con el programa que tenemos entre manos, no sabiendo hacer un producto manejable y cómodo.
La disposición de los
controles básicos es lógica, por eso, utilizándose el stick analógico para mover al personaje y la cruceta (o el hecho de mover el Wiimote) para controlar la visión. Por su parte, el botón Z nos permite realizar las acciones más peliagudas en combinación con otros comandos, en cuanto al Nunchuk, el gatillo C también tiene utilidad, pues, será el que activará el uso de las
Arenas del Tiempo. Pero el grueso de las acciones vendrán a cargo de las teclas A y B que nos permitirán hacer uso de muchos movimientos. Hasta aquí la verdad es que todo es bastante intuitivo (aunque difícil de habituarse), a excepción de los comandos especiales que nos traerán varios dolores de cabeza, pero lo más complicado viene a la hora de realizar ciertos movimientos con el protagonista, y es que deberemos de mover en el aire el Nunchuk y apretar ciertos botones, un lío de cuidado. Además, la curva de aprendizaje para habituarse al control es demasiado brusca, siendo algo demasiado complicado e inaccesible.
DIVERSIÓN - Prince of Persia: Rival Swords -
Lo más difícil del juego es, sin duda, dominar el control (algo muy triste), resultando verdaderamente difícil y es posible que no lo consigamos dominar, o bien porque nos cansemos antes o por su complejidad indeseada. Esto hará que Rival Swords sea un título aburrido y tosco, incluso para quien quiera obligarse a completarlo puede llegar a ser una especie de tortura videojueguil. Por contra, si logramos dominar a este caballo desbocado, nos encontraremos con un título facilón (la
I.A es pésima, pues, los enemigos se mueven de lo más predeciblemente) que tampoco nos aportará nada tras la ardua tarea de aprendizaje forzado.
En otro factor de cosas, decir que, como en el resto de títulos de la saga, este Prince of Persia nos sumerge en unos escenarios
plataformeros repletos de barandas, barras y palos por dónde columpiarnos, así como redes en las que trepar y paredes por las que caminar. También veremos como, en ciertas zonas, los ataques enemigos serán bastante numerosos, es por eso que vista la “dificultad” (entiéndase la ironía) del juego los chicos de Pipeworks nos lo han puesto fácil, añadiendo a sabiendas de nuestro héroe una técnica llamada “
ataque sigiloso”. Nos permitirá acabar con varios adversarios a la vez de un solo mandoble, algo que, visto de otra manera viene bien, así no hemos de liarnos con las teclas del control.
Finalmente, en este apartado, comentar que el
Príncipe Oscuro vendrá dotado de un potente látigo que permitirá, además de atacar, interactuar con piezas del escenario como bloques o barandillas. El movimiento de dicha herramienta será al agitar el Wiimote, algo muy fresco pero que, al igual que pasa en el “Zelda: Twilight Princess”, no son más que movimientos pregrabados, es decir, es igual como movamos el mando, el “prota” hará lo mismo que haría al pulsar la tecla de ataque en un
pad clásico. De todas maneras, resulta frustrante que los movimientos que solo usan los botones del mando de Wii sean los más accesibles y sencillos de realizar, en cambio, los que emplean los sensores de posición y movimiento se hacen complicados, indeseables y mal logrados en general.