JUGABILIDAD - Rayman: Raving Rabbids -
Llegamos finalmente al que debería ser el punto fuerte del juego: la jugabilidad. Visto lo que es capaz de ofrecer Wii en este apartado, cabría esperar un buen surtido de usos diferentes que explotaran al máximo las capacidades del Wiimando y del nunchaku, que en Rayman Raving Rabbids irán de la mano en todo momento.
Ante todo, como ya se ha dicho en la introducción, el argumento del Modo Historia es meramente anecdótico, y se emplea como “excusa” para ponernos a prueba en distintos minijuegos protagonizados tanto por Rayman como por los endiablados conejos. Así pues, cada vez que elijamos nuestra partida, nos encontraremos en nuestra celda, desde donde accederemos a las distintas opciones. Lo cierto es que éstas se antojan bastante limitadas, y es que aparte de la que usaremos siempre, la de jugar a los minijuegos que toquen, podremos escuchar alguna canción de las que hayamos conseguido, cambiar el vestuario habitual de Rayman por otros desbloqueados o rejugar minijuegos anteriores.
Una vez nos hayamos decidido por plantar cara a las pruebas, nos encontraremos en el centro del coliseo, desde el cuál accederemos a una de las cuatro puertas, cada una de las cuáles albergará un reto distinto. Deberemos completar tres de ellos para poder acceder a la prueba final y, si completamos los cuatro (el último de ellos se tratará siempre de un reto de baile), se nos recompensará con una nueva canción o con un atuendo alternativo. Cuando hayamos completado la prueba del jefe, más larga que las anteriores, nos otorgarán un desatascador que, junto a otros muchos, nos permitirá alcanzar la ventana que nos conducirá a la libertad.
Queda claro, pues, que la mecánica es más bien sencilla, algo que no es de extrañar, pues el auténtico pilar de este nuevo Rayman serán los minijuegos. A primera vista, Raving Rabbids deja la impresión de que Ubisoft ha dado en el clavo. Ideas originales, controles intuitivos y ganas de repetir serán sólo algunas de las cualidades que nos deslumbrarán tras las primeras partidas. En cambio, al jugarse a fondo, parece ser de esos títulos que pasan más bien desapercibidos.
Pese a la imponente cifra de 75 minijuegos disponibles (repartidos en 15 tandas de cinco), muchos de ellos se repiten cambiando tan sólo la dificultad, reduciendo la cifra a aproximadamente la mitad. No se trata de ninguna exageración, y es que será frecuente encontrarnos, por ejemplo, con el mismo reto de antes con la dificultad añadida de tener que apretar un botón en determinado momento, lo que hará que el repertorio se antoje pesado llegado cierto punto del juego. Además, veremos cómo, aunque se trate de pruebas completamente distintas, el mecanismo para completarlas será el mismo, haciendo que el título pierda la innovación y originalidad iniciales gradualmente.
En cuanto a los minijuegos “especiales”, se podría decir que, aunque su mecanismo se acaba repitiendo al igual que los demás, se antojan mucho más dinámicos y entretenidos. Nos referimos a las pruebas finales y a las de baile. Éstas conformarán un total de 15, repartidas en seis excelentes composiciones, con sus correspondientes niveles de dificultad. En ellas se nos requerirá que agitemos el mando y el nunchaku de forma vertical en determinado momento, siguiendo el ritmo y, dependiendo de cuándo lo hagamos, acumularemos más o menos puntos. Por otra parte, los citados retos finales consistirán o bien en una frenética carrera de cerdipótamos, o bien en fases FPS al más puro estilo arcade, donde Rayman se moverá de forma automática mientras nos ocupamos de disparar desatascadores con la mano derecha y de recargar la “munición” con la izquierda. En ellas el objetivo será rescatar a los pequeños Globox mientras nos abrimos paso entre conejos de distintos tipos, desde grandes y torpes hasta ágiles y escurridizos, haciendo de estas fases los momentos más entretenidos y con mayor acción del repertorio. Cabe mencionar la escasa dificultad en este tipo de pruebas, que no obstante pueden ser jugadas una y otra vez en busca de una mejor puntuación.
Y es que además del Modo Historia, en el que claramente se centra el título, contaremos con un Modo Puntuación, en el que podremos jugar a todos los minijuegos que hayamos desbloqueado para mejorar nuestra puntuación y conseguir extras como bocetos originales o vídeos publicitarios. También se incluye la posibilidad de jugarse en modo para dos jugadores, algo que al parecer se ha dejado muy de lado en esta entrega (lo que es de sorprender, dado el enfoque de diversión rápida y directa que se le ha querido dar al nuevo Rayman).
El problema, fundamentalmente, reside en que la mayoría de las pruebas, si es que se pueden jugar en multijugador, sólo lo permiten si se intercambian los mandos, lo que resta prácticamente el total de la gracia a este modo (por ejemplo, el primer jugador realiza una carrera de cerdipótamos y luego la realiza el otro, y se comparan los resultados, en vez de realizarse uno contra otro al mismo tiempo). Además, aquellos que permiten la participación simultánea de ambos jugadores nunca dejan que éstos interactúen, limitándose por lo general a dividir la pantalla en dos mientras cada uno completa la prueba por separado. Nuevamente cabe destacar la notable realización de los retos FPS, en los que cada jugador tiene su “mano” en pantalla y tratará de arrebatarle víctimas a su rival (también disponible en modo cooperativo).
DIVERSIÓN - Rayman: Raving Rabbids -
Rayman Raving Rabbids es un título que promete diversión a raudales desde el primer momento, presentando a los entrañables conejos como uno de sus principales ganchos, y a los minijuegos, que explotarían al máximo las capacidades de Wii, como otro gran atractivo. Tristemente, la emoción inicial parece marchitarse poco a poco hasta que los conejos dejan de impactarnos como antes y los minijuegos se repiten, ofreciendo pocos alicientes y haciendo que queramos completarlos por pasar al siguiente, más que por querer disfrutarlos.
No sólo eso, sino que no suponen un gran reto, ya que su dificultad es, salvo contadas excepciones, relativamente fácil, en lo que a completar el Modo Historia se refiere. Y es que éste tampoco resultará excesivamente extenso, ya que muchos minijuegos los superaremos en cuestión de un minuto o menos. Por si esto fuera poco, extras como las canciones, el vestuario o los vídeos publicitarios se antojarán meramente anecdóticos, haciendo que la única vía de rejugabilidad sea la ambición de conseguir mejorar nuestra marca personal, algo que no por jugarse en compañía iba a ser más divertido. Cabe mencionar que dos de los minijuegos no se pueden completar porque falla la detección del mando algo que, al parecer, se ha solucionado mediante actualizaciones. Aquellos que no dispongan de conexión a Internet se verán incapaces de completarlo al 100%.
En conclusión, la diversión con esta nueva entrega de Rayman está asegurada, pero viniendo de Ubisoft cabía esperar una mejor ejecución de la misma, ya que termina por dejar un sabor agridulce dadas las posibilidades de la nueva consola de Nintendo.