INTRODUCCIÓN - La Momia: La Tumba Del Emperador Dragón -
El nuevo juego de la momia básicamente es una aventura tradicional en plataformas, cuyo mayor atractivo radica en inspirarse en una película que cuenta con mucho enganche por parte de decenas de aficionados al género en el cine.
La película no es la gran cosa (y deja la impresión de que tampoco pretende serlo) y tristemente el videojuego deja la misma impresión. En esencia estaremos ante un “emulador” de las aventuras de Lara Croft, con muy pocos elementos como para destacar algo original en su concepción.
No obstante entre las protuberantes formas de Lara y el físico atlético de Rick O’connell hay claras diferencias, de modo que lo que muchos destacan en el juego de la arqueóloga, en este juego de la momia apenas se quedará en el terreno de lo anecdótico.
Estamos ante el mismo juego que en su versión para PS2 (que ya pudimos analizar); de modo que aquí la esencia del asunto recae en comprobar cuán productivo ha sido la adaptación a la popular consola de Nintendo. Vamos, todos queremos qué papel cumplen las opciones únicas del Wiimando y el Nunchuck.
Como citaría una triste ley de Murphy, “cuando algo tiene posibilidades de salir mal, definitivamente quedará mal”, esa frase se puede aplicar a la versión del juego para Wii; aunque a su favor también habrá que rescatar algunos aspectos.
Puestos a comparar y si tienes la posibilidad de escoger en qué consola tener al juego, la recomendación inmediata sería en beneficio de la versión para Wii, ya que sin llegar a ser una panacea (ni mucho menos) la momia presenta indudables ventajas en Wii a la hora de comparar con la versión en la consola de Sony.
Si aún no has visto el análisis de la versión para PS2, vale la pena recordar que en este juego volveremos tener los acontecimientos vistos en la película (un spoiler absoluto por demás); de modo que inicialmente tomaremos el rol del hijo de Rick mientras descubre una extraña estatua. Lastimosamente para él (y como “digno” hijo de su padre) pronto verá que su hallazgo cobra vida y se dispone a reclamar una temible amenaza contra toda la población.