JUGABILIDAD - Fire Emblem: Radiant Down -
Radiant Dawn como era previsible, continúa con el esquema clásico de la franquicia, sin alterar lo más mínimo su estructura. Avanzaremos por un escenario en cuadrícula donde tendremos que colocar nuestras unidades en lugares estratégicos, atacar y defendernos con cautela para ir progresando en la aventura.
No utiliza ningún tipo de característica especial de Wii, ni siquiera el puntero, pudiendo utilizar incluso el mando de NGC. No obstante, el juego se controla de fábula rotando el Wiimote en formato horizontal.
Los combates se realizan por turnos, en el momento en que hayamos atacado o movido todas nuestras unidades, ordenaremos finalizar el turno y tocará el turno a nuestro enemigo. Cuando dos luchadores están en arena de combate, un tedioso y poco lucido vídeo interrumpirá la acción para mostrarnos el “combate”. Inteligentemente, Nintendo ha decidido dar al jugador la elección de regular a su antojo el ritmo de juego, pudiendo “acelerar” los movimientos, ahorrarnos las animaciones y en definitiva, hacer el juego más a meno (ya que visualmente no es un portento).
En esta ocasión, el combate ha evolucionado (eso sí, mínimamente) creando jerarquías de poder entre los atacantes y atacados si están situados en distintos niveles (razón por la que el escenario no es sólo un mero tablero por el que deambulan los personajes).
Pese a que el juego no requiere ningún tipo de habilidad, si que hace falta tener los pies sobre la tierra para superar los niveles (especialmente los más avanzados). Tendremos que controlar en todo momento a nuestras tropas, la cantidad de enemigos que están en pantalla, nuestra intención en el combate (hay que aclarar que el juego se basa en un “piedra papel o tijera” medieval, equivalente a “espada vence a hacha, hacha vence a lanza y lanza vence a espada”).
DIVERSIÓN - Fire Emblem: Radiant Down -
No tendremos a un personaje principal en sí, sino que serán varios a lo largo de la historia. En total la duración de esta entrega es tres veces superior al juego de GC, pero esta ventaja cae por su propio peso al tener un argumento menos impactante y profundo que el anterior, ya que al ser más largo existen bastantes vacíos argumentativos que llevará en ciertos puntos al jugador a perder sintonía con la historia.
La siguiente cifra marea: 72 personajes en total. 30 nuevos y 42 de la entrega previa. En Fire Emblem perecer en el combate significa perder de forma real al personaje, un concepto de muerte pocas veces antes visto, por lo que o tendremos que reanudar la partida o perderemos el contacto con dicho carácter (incluyendo su subtrama particular etc.).
Curiosamente, esta edición se conecta con la anterior Path of Radiant de NGC (si tenemos una partida guardada en una memory card) que nos permite recuperar los estatus de personajes utilizados, armas y personajes de apoyo etc.
Pese a que este Fire Emblem es la entrega más difícil de la saga publicada hasta el momento, se han incluido dos ayudas fundamentales para los jugadores novatos en la franquicia: primero, hay 3 niveles distintos de dificultad (donde el más bajo ya impondrá respeto a los más torpes) y podremos grabar partida en cualquier momento, evitando el perder una y otra vez pudiendo “ahorrar” segmentos intrascendentes de la partida (como los comienzos de misión).
La duración de RD es más que considerable: finalizar el título puede llevarnos 50 horas o más, especialmente si pretendemos completar el juego con todas las sub-misiones, personajes, armas y completar los arcos argumentales de los cuatro frentes diferentes.