JUGABILIDAD - Cocoto Magic Circus -
Cocoto nos presenta numerosos niveles con aún más numerosos minijuegos, la idea es ir superando un objetivo específico en un tiempo limitado, aunque obviamente podemos tratar de mejorar nuestros registros 8algo ideal en el modo multijugador)
El modo individual solo nos ofrece dos opciones que a la postre es la misma pues en una hacemos “entrenamiento” mientras que en el modo “arcade” nos embarcamos en la historia mencionada en los párrafos iniciales de este análisis.
El modo multijugador nos ofrece algunas variantes contempladas en el mismo juego arcade más la posibilidad de participar en un torneo o en un duelo hasta entre cuatro jugadores (aunque no hay la posibilidad de participar online)
Las pruebas son de varios estilos, la gran mayoría consisten en probar nuestra puntería, solo que debemos atinar en algunos objetivos específicos, por ejemplo en algunos casos debemos disparar a los enemigos evitando darle a los amigos.
Otras pruebas nos invitan a encontrar la “pareja” de un personaje mientras los demás van girando a su lado, obviamente la elección se hará disparando al objetivo.
Las pruebas más graciosas tienen que ver con atinar en un punto específico para hacer que nuestro rival caiga en una trampa (al mejor estilo de los juegos en ferias); por su parte las últimas pruebas de cada nivel tienen que ver con atinarles a los enemigos antes de que lastimen al hada y enfrenarnos con el “jefe” del nivel tratando de atinarle los más dardos que se pueda hasta derrotarle.
Para darle algo más de complejidad a las pruebas, unos ítems irán apareciendo en la pantalla, unos serán de ayuda pero la gran mayoría nos dificulta las cosas dejando la pantalla a oscuras o acelerando el tiempo; esto le da un buen enganche y puede ser decisivo en el modo multijugador.
DIVERSIÓN - Cocoto Magic Circus -
Los tres niveles de dificultad, las numerosas pruebas y la posibilidad multijugador le proporcionan una buena durabilidad a este juego, aunque no llega a las posibilidades de las grandes referencias en el género.
Asumiendo que se trata de un juego marcadamente infantil debemos de reconocerle sus bondades, a la postre sería un juego muy divertido en una fiesta entre los más pequeños siempre y cuando cada uno disponga de su respectivo Wiimando.
De todos modos la dificultad casi es anecdótica aún en el nivel más alto, así que los más expertos lo dejarán de lado, de hecho la ambientación bastaría para “ahuyentarlos” (a pesar de que gráficamente no se trata de un juego feo)