INTRODUCCIÓN - Wipeout Pulse -
Puede que suene a manida, vulgar, repetitiva. Wipeout es puro sinónimo de juventud, continúa siendo una franquicia anacrónica, pero orgullosa de si misma y esto es inapreciable sin contemplar su contexto.
Wipeout fue en 1995, el primer gran juego de Playstation (con el perdón de los Tekken y Air Combat de Namco). Una verdadera evolución respecto a lo que suponían hasta entonces los juegos de carreras futuristas (con el F-Zero de SNES a la cabeza). Pero la revolución no fue solo tecnológica, ni muchísimo menos. Los videojuegos dejaban de verse marginales y lograron introducirse de forma completamente fortuita entre un público hasta entonces desinteresado en este hobby, a priori, sin recursos. La cultura de club emergía, la música electrónica empezaba a tener relevancia masiva (despuntaban ya nombres como los Chemical Brothers, Orbital, Jeff Miles, New Order,) y los videojuegos abandonaban, de forma paulatina, esa estética más cercana al cómic para indagar en el mundo del diseño y la vanguardia (por desgracia, de forma puntual y efímera).
Wipeout supuso una maduración diferencial, no obstante, completamente inconsciente. La saga prolifero en dos brillantes secuelas (Wipeout 2097/XL y Wip3Out) antes de recibir su primer batacazo en Playstation 2: Wipeout Fusion. Tras unos años de decadencia, de absoluta indiferencia, SCEA devolvió la saga a una segunda juventud gracias a Wipeout Pure, sin duda, el gran título de lanzamiento de PSP. La historia parece volver a repetirse.
Ahora, lo que hace unos años era cool y vanguardista, ahora parece completamente hortera, vulgar. Probablemente como los Chemical Brothers, Orbital, Jeff Mills o New Order. La cultura club se ha devaluado hasta el más absoluto de los ridículos, sobreviviendo exclusivamente un reducto sectario tendencioso y sin rumbo. Lo que no decae, y esto si que dice mucho a favor de la fórmula Wipeout (la cual rara vez ha necesita reinventarse) es que sigue funcionando, ajeno a las modas, en su cómodo y personal anacronismo. Puede, que después de todo, no haya sido cuestión de suerte.