JUGABILIDAD - Pro Evolution Soccer 5 -
Llegamos al apartado más peliagudo del juego. Y no por que sea malo, si no por que esta versión portátil que nos trae Konami ha sufrido ciertos cambios respecto a las versiones de sobremesa que sin duda dan que hablar. Son pequeñas modificaciones que incluso pueden pasar desapercibidas en los primeros partidos, pero que cuando profundizamos en el juego se hacen evidentes.
Y no me refiero a la ausencia de modos de juego, que de eso hablaré en el apartado Diversión. Me refiero a cambios en el juego en sí, en el desarrollo de los partidos. Para empezar, el juego es mucho más directo. A diferencia de las versiones de sobremesa, donde el rival es capaz de parar el tempo del partido cuando le es preciso, aquí en cambio solo piensan en atacar. Ya sea mediante balones largos o corriendo cual león tras su presa. En esta versión portátil los equipos salen a morder, vayan ganando o perdiendo por paliza. Sin duda, la emoción y la intensidad crece enormemente, pero el realismo conseguido en versiones de sobremesa se pierde, por desgracia.
Si a este juego directo y sin ataduras le sumamos que los tiros lejanos entran por doquier, tenemos partidos llenos de goles. Por que esa es otra, los porteros sufren cierta discapacidad física o síquica que les impide atajar correctamente los tiros lejanos ajustados. No digo que todos los disparos entren, que no es cierto. Pero todos aquellos disparos que pueden entrañar cierta dificultad acaban en el fondo de las mallas. Algo frustrante cuando vemos a San Casillas o a Buffon comerse balones que pararían sin ningún problema.
Por lo demás, nos encontramos con el mismo juego que la versión “mayor”, por lo tanto no hay mucho de que hablar. Sin duda las limitaciones citadas restan bastante nota a un título históricamente tan elaborado y mimado como el PES, aunque de todas formas podemos decir sin miedo que nos encontramos ante el mejor título de fútbol de la consola de Sony. Una física del balón perfecta, unas animaciones sensacionales y cuidadísimas y por si fuera poco, ese espíritu futbolero que destilan todos los juegos de fútbol que nos trae Konami. Algo que sin duda nos tendrá pegados a la portátil de Sony a todos aquellos fanáticos del fútbol.
DIVERSIÓN - Pro Evolution Soccer 5 -
No me voy a extender demasiado en este apartado por una sencilla razón: soy un PESero de los de toda la vida, por lo que antes de que el análisis pierda objetividad prefiero ser breve y preciso. Como ya he dicho anteriormente, en esta versión portátil Konami se ha dejado por el camino la Liga Máster, pero no es el único modo de juego que se ha perdido. Si te gustaba poder jugar el Mundial, la Eurocopa, la Champions League o cualquier otra copa, mejor que te vayas olvidando, ya que aquí solo podemos jugar ligas. Esta limitación si que no la entendemos, por que la Liga Máster es bastante complicada pero… ¿El modo copa? ¿Difícil de programar? ¿Y las ligas no?
Los modos de juego quedan así claramente diezmados, y solo podremos jugar ligas o crearlas. No nos vamos a aburrir, no si nos gusta el fútbol, pero con todos los modos de juego hubiéramos tenido una experiencia “PES” absoluta, y por lo que se ve vamos a tener que esperar un añito para disfrutar al completo.
Como era de esperar, aquí contamos también con el famoso Editor, pero se ve claramente delimitado. Adiós a cambiar la apariencia a los jugadores y las equipaciones y los escudos de los equipos. No hace falta decir que tampoco podemos cambiar el nombre a los estadios y copas, ya que no hay. A pesar de este panorama, no os asustéis aún, ya que podemos usar el archivo de opciones de la versión de PS2 en la de PSP, teniendo así todas las equipaciones, apariencias y demás retocadas a nuestro gusto.
El modo multijugador en este caso se basa en los partidos amistosos mediante wifi. Este sistema nos permite jugar sin ningún tipo de ralentización y sin cables (lógico), lo cual en un juego de este tipo es de agradecer. Una verdadera gozada poder retar a nuestros amigos (o no tan amigos) en cualquier lugar y con estas condiciones tan óptimas.