GRÁFICOS - Ridge Racer -
La saga RR siempre se ha caracterizado por su perfección gráfica. Y esta vez no ha sido menos. Posiblemente este juego sea uno de los que más explote las características de la consola portátil. Y que sea un juego de la primera generación no hace más que augurar futuros grandes éxitos, a todos los niveles, para la PSP.
Pero centrémonos en el juego. Los menús están cuidados al detalle, el motor gráfico está muy trabajado, obra de un grupo de profesionales muy perfeccionista. Realmente en el apartado gráfico es calcado (excepto algunos efectos) a la última versión en la playstation original. Eso, teniendo en cuenta que se trata de una portátil y que RRV destacaba por sus gráficos entre los juegos de PS, dice mucho a su favor.
En carrera tanto los circuitos como los coches son muy detallados, con reflejos, humo, chispas al rozar con el asfalto y otros efectos. Y más de un circuito nos traerá algún recuerdo nostálgico a los jugadores de otros juegos de la serie RR.
A pesar de este nivel de detalle y de las competiciones de hasta 12 coches, las ralentizaciones no aparecen en ningún momento. Este motor puede con todo.
Por último merece una mención especial la maravillosa intro del juego. Merece la pena verla cada vez que enciendes la consola para echar unas carreras.
SONIDO - Ridge Racer -
La música no destaca especialmente por su calidad ni por su originalidad. Como en anteriores RR se compone exclusivamente de melodías techno, aunque es de agradecer que no sean excesivamente repetitivas y que el abanico de pistas sea lo suficientemente amplio.
En cuanto a los efectos sonoros por el contrario, son bastante buenos todos ellos, desde los derrapes al comentarista pasando por el turbo, pero el juego carece de variedad en este aspecto.
Al final, por unas cosas u otras, acabarás bajando el volumen.