El coloso en miniatura
LBP PSP imita con total asombro todos los mecanismos ganadores del original, salvando simples distancias gráficas: visualmente la versión PSP consigue cohesión, pero pierde ese aspecto pulcro, casi inmaculado de la versión de PS3, donde el cartón era fotorrealista y las texturas de cada material podían casi sentirse.
Lo demás, prácticamente sin excepción, sigue tal cual: la creación de niveles, los miles de parámetros a modificar, la posibilidad de re-diseñar nuestro sackboy a placer (avatar con el que nos desplazamos por los escenarios), compartir por Internet nuestros niveles, descargar el de nuestros amigos... un ejemplo de conversión por encima de las limitaciones tecnológicas (en este caso, abismales).
Incluso, este LBP
se atreve a vencer al original en algunos aspectos: como juego de plataformas, los niveles diseñados incluidos aunque son menos originales en temáticas y potentes visualmente, son más difíciles e intrínsecos, una gran idea fomentar este apartado de cara a los jugadores (la inmensa mayoría si recordamos el original) que tan sólo quieren
entretenimiento directo (que de otro modo, se trata de uno de los mejores plataformas de la portátil).
Los contras son más visuales, de proporciones y dudas conceptuales: aunque ofrecerle al jugador la opción de crear un nivel en el auto-bús o de camping suena interesante, la creación en LBP, por simple que resulte, necesita reposo y calma. Crear un nivel en PSP es buena idea, pero el tiempo que le dedicarás en este sentido a la “edición light” estará siempre peor invertido que desarrollarlo en la plataforma de sobre mesa, la espectacular y la popular. Por desgracia y sin ningún tipo de excusa, el modo co-operativo se ha quedado en el camino...
Es hora de una triste reflexión. Si desgraciadamente los usuarios han olvidado LBP mucho antes de lo pronosticado, no auguramos un futuro mucho más prometedor a esta versión compacta.
De nuevo, un metal precioso en bruto que reclama un orfebre.