INTRODUCCIÓN - Disgaea: Afternoon of Darkness -
Parte del catálogo de la portátil está constituido por adaptaciones de grandes títulos que pasaron por PS2 (también la tendencia va al contrario por lo menos en los tiempos más recientes); esto tiene tanto de bueno como de malo pues si bien es muy agradable “volver” a revivir las glorias jugables en la portátil, también queda la sensación de que no se explotan a fondo las características de PSP (o de PS2, según sea el caso).
En esta ocasión no hay de otra sino quitarse el sombrero y rendirle un merecido homenaje al equipo desarrollador pues el trabajo con Disgaea no solo mantiene la misma calidad que ya encontrábamos en las entregas para PS2 sino que llega a superarle en varios aspectos.
Todo empieza de la manera más extraña posible (pero asimismo encantadora); Etna, una diablilla con más de un secreto intenta “despertar” a Lahart de un sueño tan profundo que le impidió descubrir la “buena” notita del fallecimiento de su padre (no hay que olvidar que esto es el infierno así que todo se da al revés).
Por supuesto Lahart quiere hacerse con el reino pero para ello tendrá que despacharse a todos los demás posibles sucesores; dando así inicio a una de las historias más divertidas y repletas de humor negro que hayamos podido ver en la portátil; si bien resulta evidente que los que ya lo hayan jugado en PS2 no encontrarán diferencia.
Tampoco sería justo tratar a este juego como un port ya que luego de terminar la historia podremos jugar una historia alternativa con Etna y unos minijuegos de combate contra los jefes principales; un aliciente muy atractivo para los que ya jugaron con la versión original, lastima que no se encuentre habilitada desde el principio.
De todos modos, no es lo mismo disfrutar de un juego en una consola casera a verlo en una portátil y en ese sentido los desarrolladores de Nippon Ichi se han sacado un as de la manga al ofrecernos un título que viene a demostrar que el género de combate estratégico por turnos resulta idóneo en una consola portátil.
Realmente sorprende comprobar como un juego de tal complejidad resulta tan ameno y divertido aún para jugarlo en pleno aire libre y con las condiciones que solo una portátil puede ofrecer; claro que en más de una ocasión lamentaremos no poder salvar nuestros avances (es uno de los pocos aspectos reprochables frente a esta versión).