GRÁFICOS - Bomberman Land Portable -
Realmente es un apartado gráfico que más que modesto es limitado, es cierto que Bomberman no plantea como tal una mayor exigencia visual pero aquí se ha exagerado.
Aquí no tendremos desarrollos tridimensionales ni animaciones de video complejas, en su lugar todo se ha trasladado en diseños en dos dimensiones con un aspecto de dibujo animado que cuando menos es agradable pero que no sorprende en lo absoluto.
La mayoría de pantallas mostrará a tan solo tres personajes, dos serán la pareja conformada por nuestro héroe y la versión miniatura de Bomberman y otro será el personaje de turno con el que iniciemos la conversación, por su parte el escenario de fondo será muy simple y con apenas algunos detalles y texturas.
Como si fuera un RPG de los clásicos, aquí veremos desplegado un mapa donde podemos ejecutar nuestro movimiento; para ir aumentando los lugares tendremos que hacernos a ciertos códigos de acceso que van franqueando los demás sitios; nada de esto resulta particularmente vistoso y al cabo de un rato llega a aburrir.
Mención aparte merece el diseño de los tableros tradicionales, estos cuentan con muchas formas y variantes tal y como las hemos visto en el juego para consolas caseras y realmente lucen muy bien en la portátil.
Desafortunadamente tal calidad le ha terminado por pasar factura y es que si bien los personajes lucen muy detallados, estos llegan incluso a verse más grandes que los recuadros del tablero, de modo que en más de una ocasión nos podemos confundir y pensar que estamos en un lugar distinto y no tan cercano a los efectos de la bomba que recién hayamos colocado.
SONIDO - Bomberman Land Portable -
Limitado, muy limitado si se quiere; Bomberman Land deja una sensación de ser un juego “mudo” aunque sus personajes hablan por montón, claro que todo a partir de las típicas viñetas como si se tratara de un tebeo tradicional (el único que no habla ni siquiera en viñetas es el protagonista central).
Al tener tantos elementos tipo RPG es claro que aparecen numerosos diálogos y podríamos haber esperado un referente sonoro, para ello los desarrolladores optaron por los típicos sonidos onomatopéyicos que fueron tan populares en los juegos de Snes (e incluso en Nintendo 64) y si bien es cierto que este recurso se sigue utilizando en juegos modernos tiene un cierto rasgo “chocante”.
Los defensores de este tipo de sonidos argumentarán a juegos como Banjo, Zelda y al mismísimo Mario para reseñar sus bondades y no lo vamos a discutir; pero una cosa es cuando ese tipo de sonidos contemplan variantes al por mayor y sonidos “compuestos” aún desde su sencillez, y otra es escuchar los tonos limitados de Bomberman y sus compañeros.
De otra parte la melodía que acompaña el modo historia es tediosa y repetitiva hasta el cansancio; lejos de ser un apoyo se convierte en un peligroso “relax” de cara a los diálogos pues si nos descuidamos podemos terminar dormidos en pleno juego (algo fatal si estamos jugando en un medio de transporte).