INTRODUCCIÓN - Crazy Taxi: La Guerra de los Taxímetros -
Sega es todo un emblema en los videojuegos, puede que para las actuales generaciones, esta marca se asocie en exclusiva con una Third Party (poderosa todavía eso sí); pero los más veteranos en estos linderos siempre la recordaremos como una empresa a la altura de Nintendo que demostró gran originalidad y creatividad tanto en sus videojuegos como en sus consolas y arcades (que tiempos aquellos…)
Fruto de la inagotable creatividad de sus desarrolladores surgió una maquina arcade que dio la vuelta al mundo y que ciertamente llego a impulsar un género que ya estaba en inminente crisis; definitivamente no fueron pocas las monedas que se invirtieron llevando a los pasajeros en Crazy Taxi.
Estaba cantado que dicho éxito sería versionado en la por aquel entonces prometedora consola Dreamcast; una conversión de lujo que demostró a las claras el potencial de la consola de Sega pero que no llegó a calar tanto como se llegó a esperar (no el juego sino la consola)
La secuela de dicho juego apareció ya en las postrimerías de Dreamcast (aunque llegó a ser mucho más conocida gracias a que contó con sendas versiones para las demás plataformas), todo estaba “consumado” y Sega se había convertido en la third Party que ahora conocemos.
Ahora, con varios años a su espalda nos llega un “remake” de aquellos juegos a la portátil de Sony; de modo que estamos ante un recopilatorio de lujo que ante un juego nuevo y es que sin duda estos fueron los mejores juegos arcade del género (de la tercera entrega de este juego mejor nos olvidamos)
Si bien los juegos en esencia son idénticos a las versiones originales, podremos encontrarnos con un nuevo escenario en la segunda entrega así como la posibilidad de jugar con otro colega vía ad hoc; algo que revitaliza en gran manera a este título.
Detalles como el poder escoger a música en el juego y “combatir” contra otro conductor para apoderarnos del pasajero le dan una mayor dosis de enganche a un juego que fue glorioso en su tiempo y que si bien ya le han pasado los años no deja de ofrecer lo suyo…