INTRODUCCIÓN - MoH: Airborne -
Saltos en paracaídas para revitalizar una saga.
Hará cosa de prácticamente una década que se puso a la venta el primer
Medal of Honor de lo que se sería una larga trayectoria de estos. La cosa empezó debido a las ganas de
Steven Spielberg de producir un videojuego basado en la
segunda guerra mundial de la manera más realística posible. Y es que estar al cargo de la película “Salvar al soldado Ryan” no era suficiente para él, queriendo abarcar también este contexto en el mundo del ocio electrónico. Esta doble recreación de los hechos bélicos desemboca en curiosas situaciones cuya representación es prácticamente idéntica en los dos formatos, es decir, en el videojuego y la película. Pero bueno, mejor no nos vayamos por los cerros de Ubeda .
El primer Medal of Honor salió a la venta durante el año 1.999 y en exclusiva para la primera PlayStation, sistema donde también apareció su sucesor antes de que la franquicia diera el salto PlayStation 2, Xbox, Gamecube y PC, donde vivió su época dorada, la cual culminó posiblemente con la entrega llamada “Allied Assault”. A partir de ese momento, las guerras inspiradas en la segunda guerra mundial de
Electronic Arts han ido de capa caída, ofreciendo siempre más de lo mismo sin innovación alguna, mermándose también la calidad.
Lo cierto es que la situación actual no nos sorprende, pues, hoy en día EA no hace más que hacer refritos de sus franquicia más populares, las cuales muchas de ellas inspiraban juegos de culto en su día, pero que ahora no son más que una repetición prolongada de algo ya vivido, un
dejavú cada vez más intenso.
Ejemplos claros de esto que comento podrían ser el de la saga Burnout, la cual cosechaba excelentes en su época con Criterion pero que ahora, con EA al poder, se está empezando a apagar al caer en la repetición a base de entregas demasiado consecutivas.
Otro ejemplo lo encontraríamos en los Need for Speed, una franquicia respetada años atrás cuando los Hot Pursuit representan un signo de calidad. Ahora en cambio, vemos cada navidades un juego que mezcla tunning y mediocridad por partes iguales... ya cansa. Otro caso sería el de la trilogía fugaz de Prince of Persia, tres juegos iguales técnicamente y en jugabilidad lanzados en un tiempo récord.
Aún y así, en el futuro se vislumbran esperanzas como Army of Two o Dead Space, nuevas sagas (algo sin precedentes en la EA actual) que podrían marcar, o bien un camino a seguir por parte del gigante europeo, o bien un claro signo del porque conservar tanto nombre con gancho, pues, los contenidos creados no están a la altura... la calidad de estos dos títulos juzgarán a EA y su capacidad de hacer buenas obras sin propiedades intelectuales de éxito de por medio.
Retomando el caso de los Medal of Honor, lo cierto es que las cinco últimas entregas han supuesto el declive de la saga, exceptuado esto por el asombroso éxito de los Call of Duty, el rival directo de los primeros. Es por eso que Electronic Arts se ha visto obligada a poner toda la carne el asador para lanzar el título que estamos analizando,
Airborne, el cual ofrece alguna interesante novedad pero que me da a mí que no va a ser suficiente.