JUGABILIDAD - The Club -
Como hemos anunciado, el punto fuerte en “The Club”. El juego principal está dividido en diferentes torneo y pruebas, dónde deberemos superar retos que divergen entre la supervivencia, el contra-reloj o la simple superación de un nivel, por poner ejemplos sencillos.
En realidad, el título de Bizarre es mucho más similar a shumps de corte vertical como Ikaruga o Radiant Silvergun que ningún otro shooter de acción en tercera persona (ejemplos recientes pueden ser Gears of War o Resident Evil 4). La clave no es llegar al final, si no cómo has llegado. Tenemos que eliminar enemigos, con la mayor rapidez posible o si no perderemos el “combo”. Para aumentar el combo, no podremos para de avanzar, podremos disparar a diversas dianas, realizar disparos de precisión (en la cabeza, en la lejanía etc.) romper puertas o saltar vayas con estilo, eliminar a más de un enemigo de un impacto (destruyendo los clásicos bidones explosivos…) conseguir, en definitiva, la mejor puntuación a base de aprendizaje.
Y es que el jugar a The Club de forma rutinaria, lejos de ser pernicioso, es la auténtica salsa del juego. Los enemigos no tienen propiamente dicho I.A. propia, si, en efecto, dispararán con más intensidad en los niveles de dificultad más altos (desproporcionadamente calculada, ya que prácticamente el juego “trampea” el efecto de las balas y nos restan mayor cantidad de salud) pero en realidad son dianas a las que disparar con tino, que nos atacarán sin miramientos ni sentido de la peligrosidad. Esto es fantástico, ya que vuelve al jugador al protagonismo indiscutible de los juegos retro donde simplemente tendremos que mejorar nuestras aptitudes a base de conocer el juego de forma milimétrica, lejos de la sin sentido y poco arbitraria aleatoriedad.
El control ha sido muy criticado por su personalidad. El manejo del personaje está lejos de ser un clon de Halo, Gears of War o similares. De hecho, es más similar a un coche, donde aprender el recorrido y reconocer el mejor punto de “giro” será importante. Apuntar parece impreciso aunque termina siendo cómodo y práctico, el único pero es a la hora de realizar giros de 90º y movimientos evasivos, que puede resultar torpe y poco ágil.
La elección de arma será importante dependiendo de la zona en la que nos encontremos. Así pues, la mayoría de las veces será más útil una ametralladora por la cantidad de balas disponibles y la velocidad del disparo (un impacto en la cabeza es más que suficiente para derrotar a los enemigos) aunque la escopeta es idónea para lugares cerrados. El lanzamisiles por ejemplo, es vital en algunas misiones de supervivencia mientras que la pistola es idónea para disparos muy preciosos y milimétricos (también válida como última opción).
DIVERSIÓN - The Club -
Completar “The Club” en su modo de juego normal puede llevarnos tan sólo un par de tardes, aunque completarlo es un logro que está muy lejos de toda la experiencia de juego que ofrece el cómputo global. El verdadero espíritu del título es ser rejugado, reconocer todos sus destellos de grandeza y conseguir batir una y otra vez nuestra puntuación.
No obstante, completar el juego en los niveles de dificultad más altos en primer puesto es francamente completo. Habrá que conocer muy a fondo cada prueba, cada reto y tener una habilidad con las manos dignas de un super-hombre (continúa las referencias fortuitas a Nietszche…). La duración es impredecible, completar el juego en el nivel más árido depende exclusivamente de vuestra calidad como jugadores.
El juego tiene además, modos individuales fuera de los 10 torneos, específicos donde podremos depurar nuestras marcas en contra-reloj o supervivencia. El modo multi-jugador es otra de las grandes bazas del juego, tanto a pantalla dividida hasta 4 jugadores como un brillante modo Online (con un divertidísimo modo en equipo donde jugaremos en un “tira y afloja” entre un equipo atacante y otro defensor). El juego cuenta con un editor de niveles que nos permitirá seleccionar parámetros para nuestras partidas personales.