GRÁFICOS - The Club -
Técnicamente The Club no es discreto ni si quiera humilde. Es un alarde de tecnología a tener en cuenta, de funcionalidad y en cierto modo (discutible aunque personal) de carácter gráfico. The Club no cuenta con una dirección artística espectacular, ni siquiera pretende ser elegante o visualmente atractivo. Es un cúmulo de suciedad, diseño gráfico contemporáneo y personajes salidos de una película de acción de serie B. En cierta parte, parece un videojuego “fake”, similar a los que populan en el cine cuando pretenden desprestigiar o simplificar nuestro ocio con un universo cliché y sin alma. Gracias a Dios, The Club no se sustentan con su fachada, transformándose esta en simple estampa funcional.
No obstante como he adelantado, esta a priori “despreocupación” en el apartado artístico no se representa en términos técnicos. El juego utiliza unas texturas espectaculares, llenos de diversos matices dependiendo de las diferentes superficies, colores, ambientes etc. Los escenarios son temáticos, muy diferenciales y atractivos: un bunker, una vieja prisión, una mansión británica etc. La luz también es muy espectacular, utilizando con sabiduría el HDR y cumpliendo las expectativas.
Los modelados de los personajes principales (los protagonistas) son de los más detallados que se han visto hasta ahora. El pelo, la vestimenta (con diferentes texturas y volúmenes), o los pequeños detalles son los que hacen brillar al juego con luz propia, con una sensación general de firmeza y pulidez. Las animaciones pueden resultar un tanto extrañas en un primer contacto, porque parece que nuestro personaje “se desliza” por el entorno, esto no es del todo incierto ya que el propio juego tiene un control específico, alejado de los conceptos tradicionales de shooters en tercera persona, siendo terco pero agradecido a la larga.
No obstante, el principal motivo de los gráficos contradictorios de The Club (realistas, pulcros y llenos de detalle) es dejarte bastante claro que son completamente funcionales y abstractos, no en forma si no en fondo.
Es indiferente disparar en este título a una diana que a un ser “humano” ya que son simples objetivos, sin vida, si apenas inteligencia, simples objetivos a batir en un tiempo concreto.
Por otra parte, son plásticos y resultones, horteras y desenfadados, puro sinónimo de videojuego. La guinda hubiese sido poder aplicar una tasa de 60fps constantes, irreprochables de no ser por la lacra que persigue a Bizarre desde hace años.
SONIDO - The Club -
La BSO de The Club es modesta y ecléctica. Prosigue con el espíritu “Sega” de toda la vida, de crear melodías pegadizas, movidas, muy “arcade” en su desenfadada locura electrónica. Una score muy despreocupada, pero que ayuda a ambientar un título frenético y directo.
Las pocas voces que encontraremos en el juego están dobladas al castellano, resultando quizás inecesario el despliegue (aunque siempre se agradece). Así puedes, siempre que logremos realizar algo fuera de lo excepcional (impactar una bala en la cabeza de un enemigo, asestar un disparo espectacular etc.) nuestro en cierto punto “cansino” narrador nos aplaudirá con un enfatizado comentario.
Dónde si destaca por su buen hacer (como prácticamente siempre ocurrió con los títulos de Bizarre) es en el meticuloso y casi enfermizo trabajo sobre los FX. Cada impacto de bala (y créanme, serán muchos…) tiene un sonido diferente dependiendo de la superficie en la que impacte, la acústica de la sala, las pisadas, caídas o simples desprendimientos tendrán como representante unos efectos sonoros casi perfectos, espectaculares y que denotan trabajo y esmero.
El juego hace uso de la tecnología 5.1 de forma excepcional, siendo vital en algunas secciones del juego donde tendremos que estar atentos al sonido trasero.