Matando demonios
Como hemos señalado durante la introducción,
Darksiders no innova en los juegos de aventura y acción, pero sabe aprovecharse sabiamente de lo más representativo del género. Esto se traduce en una propuesta suficientemente variada para atrapar, sobre todo pasados los primeros minutos de juego, cuando el desarrollo es algo más lento que después.
En lo referente a la acción, el estilo es similar al de otros juegos como
God of War, mezclándose combos, distintas armas y habilidades, y una exploración moderada de los escenarios. Los frenéticos combates, aunque no son demasiado profundos, tienen un sabor progresivo, como ya viene siendo habitual dentro del género, y permiten muchas formas distintas de eliminar a los frecuentes enemigos. Las luchas, no obstante, se ven intercaladas por momentos más tranquilos donde es necesario resolver puzles para avanzar. Nada nuevo, tampoco, pero bien resueltos. En ningún momento la aventura se vuelve monótona.
Lo mismo sucede con las áreas más plataformeras de los niveles, cuando Guerra (el protagonista de la aventura) tiene que saltar, trepar y sostenerse en cornisas, salientes, barrancos y demás típicos lugares donde demostrar su agilidad. El control del personaje es fluido y responde perfectamente. Por eso se compensa la falta de ingenio con una lograda sensación de dinamismo. Muy a lo
Prince of Persia.
Durante el juego es necesario recorrer distintos niveles en forma de mazmorras. En ellos el planteamiento se desata con la obtención de las ya citadas habilidades y poderes que aumentan nuestro número de acciones (principalmente ofensivas) como ya sucedía en el clásico
Devil May Cry, sólo que de forma más variada. Guerra no sólo puede potenciar su salud o sus ataques, sino también invocar nuevas formas o cabalgar un caballo para movernos en los puntos intermedios del mapa. Tampoco faltan luchas aéreas a lomos de un Grifo, en momentos que recuerdan al fantástico
Panzer Dragoon.
Arte y cautela
Si has leído lo que llevamos de análisis, posiblemente te preguntarás algo: ¿es
Darksiders más de lo mismo? Pues lo cierto es que sí. Es evidente que los responsables de la aventura no han querido arriesgar ni una pizca con este juego, y se han conformado con repetir fórmulas. Por el contrario, empezábamos el artículo diciendo que se trataba de una aventura con personalidad propia. ¿Cómo es posible? Fácil: gracias al trabajo artístico y visual. Joe Madureira ha conseguido lograr que
Darksiders sea uno de los juegos mejor ambientados y más espectaculares de los últimos meses. La ambientación, con unos diseños de escenarios variados, profundos y envolventes, se completa con unos personajes que nada tienen que envidiar a los de sus mejores trabajos sobre el papel. Como un cómic animado.
En lo estrictamente técnico, no obstante, no es oro todo lo que reluce, y el título está un par de escalones por debajo de los grandes del género. Todo se mueve generalmente bien, pero existen algunas ralentizaciones y defectos menores que, si bien no afectan en absoluta al resultado final, desmerecen un poquito los niveles de producción y programación.
Intachable resulta el aspecto sonoro del juego, con un doblaje en castellano muy profesional y una banda sonora épica, que complemente a la perfección el estilo fantástico que en líneas generales transmite todo el lanzamiento.