Back to the attack!
Ese “más y mejor” al que nos referíamos hace un momento es la sinopsis de, por ejemplo, los cuarenta personajes que presenta el juego. Un plantel estelar que incluye todas las grandes glorias pasadas y alguna que otra nueva incorporación. Entre ellos destaca (sólo por el tema del orgullo patrio, que conste)
Miguel, un luchador español cargado de todos los clichés habidos y por haber. Pero mientras esperamos un luchador nacional sin pantalones de torero, se puede dar por bueno.
Si somos prudentes, podemos decir en referencia a la dinámica que ésta mantiene los parámetros básicos de la anterior entrega. Pero como en MundoGamers rara vez lo somos, nos aventuraremos e iremos un poco más lejos:
Tekken 6 sigue ofreciendo la misma fórmula que ya había en
Tekken 3. Claro, que nadie debe entender esto como una crítica negativa. Todo sigue funcionando a la perfección y el resultado vuelve a ser un juego que atrapa del todo y que no se excede en experimentos infructuosos, sólo pule.
Tekken 6 es un juego accesible. Tanto si eres un experto en la saga como si no, cuatro botones serán los que te separen de partir la cara a tus rivales. Un control sencillo, pero, cuidado, ni por asomo simple. El número de combinaciones que se pueden realizar son enormes, y cada personaje cuenta con sus propias características, más diferenciadas y particulares que nunca. Además, una cosa es que jugar a
Tekken 6 sea fácil desde el principio (que lo es) y otra muy distinta que uno no pueda convertirse en un experto. Dicho de otro modo: difícilmente un usuario que acabe de probar el juego podrá derrotar a otro que lleve dos meses con él. Si queréis una partida rápida, es posible, si queréis profundidad de manejo, también. Que nadie se equivoque.
Y también hay novedades. Quizás la más importante en materia jugable sea el sistema “Furia”. Esto viene a ser que cuanto menos vida tiene un luchador (barra casi vacía), más fuertes son sus golpes. Un guiño evidente a la competencia de
SNK. Y también hay aspectos más propios de
Mortal Kombat, como el uso de armas determinadas o la incursión de escenarios destruibles. Esta vez podemos arrojar al rival contra el suelo o una pared y descubrir una nueva zona de cada arena.
Como hemos dicho antes (pero conviene insistir),
Tekken 6 es un juego muy equilibrado. Aquí no hay cuatro o cinco luchadores realmente atractivos que se diferencien de los demás. Todos, incluidos los nuevos, presentan un nivel similar de fuerza, resistencia, etc. Pero cada uno conservando un estilo de lucha propio. Todas las artes marciales están representadas en el juego con credibilidad.
Entre todos los típicos y mil veces vistos modos de juego (que no dejan de ser bienvenidos, claro), destaca uno en especial, el de “Campaña”. Esto viene a ser un
beat ‘em up en toda regla que, si bien no puede competir en interés ni profundidad con los combates uno contra uno del juego, sí supone un complemente a tener en cuenta, no una simple anécdota descafeinada. En esta opción podemos elegir cualquier personaje (una vez desbloqueado si es el caso) y liarnos a tortas con los numerosos enemigos que nos van saliendo por los lineales escenarios. Como una suerte de
Double Dragon moderno, para que os hagáis una idea. Todo ello pudiendo utilizar todo el abanico de golpes de cada luchador libremente e incluso algunas armas de fuego.
Pero
Tekken 6 da aún más de sí. Como es lógico, también cuenta con opciones multijugador (tanto online como en una sola consola) que alargan su, ya de por sí alta duración, hasta casi el infinito. Todo ello por no hablar de las múltiples posibilidades de edición y personalización que ofrece. Cada personaje cuanto con un sinfín de complementos que podemos comprar y que, una vez utilizados, le dan personalidad propia (en una clara consideración a las partidas online). En total descubrir todos los secretos del juego lleva mucho, mucho tiempo.
Aspectos Técnicos
A nivel gráfico
Tekken 6 mantiene una calidad más que notable, yendo un paso más allá de lo que vimos en la quinta entrega (como es lógico). Los personajes lucen espectaculares, con unas animaciones fluidas y muy vistosas. Y los escenarios tampoco se quedan atrás. Sus dimensiones son más grandes que nunca, pero aún así mantienen un alto grado de detalle y, sobre todo, unos efectos visuales sorprendentes, destacando especialmente la luz (algo que ya viene siendo habitual dentro de esta saga). Las únicas dos pegas que se pueden sacar del juego en este sentido son, primero, los tiempos de carga, continuos y un poco lentos, y que, sinceramente, el juego se parece demasiado a
Tekken 5.
La banda sonora continúa aportando riffs cañeros como de costumbre. No pasará a la posteridad por su complejidad pero se adapta como un guante a los frenéticos combates. Las voces, en inglés, tan correctas como cabía esperar.